En el comienzo de curso rendimos homenaje a maestros que no se olvidan.

Mara Torres: “Aprendí que decir la verdad tiene consecuencias”

“En párvulos, se me escapó una carcajada. “¿Quién ha sido?”, dijo la profesora. Levanté la mano. “Al pasillo”. Me daba tanto corte que me escondí en el perchero. Aprendí que decir la verdad tiene consecuencias. En 5º de EGB, Ana me tenía fascinada. Un día, dijo: “Soy maestra, pero me encantaría haber sido periodista”. Yo muchas veces he pensado: “Soy periodista, pero me hubiera encantado ser maestra”.

Pilar Rubio: “Nos hablaba de las cosas importantes en la vida”

“Fui al colegio San Juan Bosco de Torrejón de Ardoz y recuerdo a mi profesor favorito, don José Luis. Era nuestro tutor y la persona adulta que nos hablaba de cosas de la vida de una manera más personal. Don José Luis era un hombre muy grande y siempre le escuchábamos. Parte de la clase siempre la dedicábamos a hablar, que era su manera de ayudarnos a comprender, así que aprendíamos mucho más de lo que había en el libro”.

Javier Ruiz: “Si tuviera que decirles hoy una sola palabra, sería gracias”
 
“Mantener la atención de la audiencia y despertar su curiosidad son los retos de un periodista. Eso es lo que hacen también los buenos profesores. Guardo respeto, aprecio y empatía hacia los que avivaron mi interés. En el Bachillerato, Daniel me contagió su amor por la Historia y la Filosofía, aunque la adolescencia probablemente me impidió darme cuenta de lo mucho que estaba educándome. Al contrario que los periodistas –cuyas audiencias se publican a diario– imagino a los profesores bajo la maldición de no tener nunca la certeza de cuánto impacto tuvieron en sus alumnos. En ambos casos, ese impacto sigue vivo. Si tuviera que dirigirles una sola palabra, sería “gracias”.

Diana Palazón: “Sólo Paco me comprendió cuando dije que quería ser actriz”

“Los recuerdo bien a todos, porque mi madre era maestra de ese centro. Mis trastadas llegaban a sus oídos en un minuto y había castigo doble. Tengo especial estima por Paco Román (de Inglés) y Vicent Estrada (de Valenciano), porque también eran profes de Teatro. Paco fue el único que no puso cara rara cuando dije que quería ser actriz. Agradezco que me enseñaran a ser persona”.

Pepa Bueno: “Felipe me enseñó a leer de verdad”

“Felipe Hernández fue mi profesor de Literatura en 1º de BUP. En la primera clase, habló de “La Celestina” y preguntó si alguien la había leído. Yo dije: “Va sobre la alta y la baja sociedad y sobre sus altas y sus bajas pasiones”. No olvidaré nunca su sonrisita cuando replicó: “¿Cuáles son las altas y cuáles son las bajas?”. Nunca olvidaré que él me enseñó a leer de verdad”.

Sergio Peris-Mencheta: “Sonia nos hizo disfrutar leyendo “El Quijote”

“Estudié en el Liceo Francés. Yo era un desastre y el colegio, muy exigente. En casa coleccionaban advertencias sobre mis notas y mi comportamiento. En la adolescencia entré en el equipo de rugby y cambió todo. Seguía siendo “tocapelotas”, pero los profesores me tomaron cariño. Recuerdo a Sonia Corcorcelle, de Lengua y Literatura. Nos hizo leer “El Quijote” disfrutando”.

Emilio Gutiérrez Caba: “Araceli era dura y exigente, pero me hacía sentir especial”

“Los primeros años estudié en el colegio Hispano- Francés, junto a la Plaza Mayor de Madrid. A veces salía de gira con mi familia, pero mi universo era aquel Madrid. Tenía enseñanza mixta, rara en aquella época. Recuerdo a Araceli, que enseñaba Literatura, Geografía e Historia. Era dura, exigente, pero me hacía sentir especial”.