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Cómo conseguir que tus cosméticos sean más eficaces

La eficacia de los productos de belleza no solo depende de sus ingredientes. Las pautas de aplicación y algunos trucos te ayudarán a sacarles el máximo rendimiento.

La forma de aplicación, el estado y la caducidad, la cantidad que utilices... también influyen en la eficacia de un cosmético
La forma de aplicación, el estado y la caducidad, la cantidad que utilices... también influyen en la eficacia de un cosmético Fotolia

¿Crees que tus cosméticos no están funcionando como deberían? Quizás estés cometiendo fallos en su aplicación, o no estés utilizando los productos que más le convienen a tu piel o a tu pelo.

La eficacia de cualquier producto de belleza depende, en gran medida, de sus ingredientes, pero también de sus pautas de aplicación, de que seas constante con el tratamiento, de que lo conserves correctamente, y de otros trucos que te contamos a continuación.

10 trucos para sacar el máximo partido a tus productos de belleza

  1. Elige los productos de belleza adecuados para ti. No compres una crema facial o un champú porque te lo recomiende tu mejor amiga o lo veas en televisión. Para que funcionen tienen que adecuarse a tu tipo de piel (grasa, seca, mixta, sensible) o a tu pelo (graso, seco, teñido, fino, etc.).
  2. Consérvalos en lugares secos a temperatura ambiente. Aleja tus cosméticos de fuentes de calor como la calefacción, ya que una temperatura muy alta podría modificar las fórmulas. En general los productos de belleza se mantienen bien a una temperatura entre 15 y 25ºC, aunque algunos pueden guardarse en la nevera para multiplicar sus efectos (lee las instrucciones que suelen acompañarlos).
  3. Evita que se contamine el contenido. Después de usar cualquier producto debes cerrarlo para que los gérmenes que están en el ambiente no los contaminen. Muchos cosméticos ya vienen con envases especiales con dispensadores que son perfectos para evitar tocar el resto del producto. En el caso de cremas en envases grandes puedes usar una espátula para coger la cantidad que necesitas, y evitar así meter los dedos. En cualquier caso, antes de aplicarte tus productos de belleza, lávate bien las manos.
  4. Mira la fecha de caducidad. Todos los productos de belleza tienen fecha de caducidad. No es tan estricta como la de los alimentos, el producto no se estropeará pero sí perderá parte de su eficacia, por eso conviene tenerla en cuenta. No se trata de una fecha, sino de un número acompañado de una M y al lado de un icono de un envase. Esto significa que una vez abierto el producto, su duración será de esos meses (6, 12, 18…). Si no indica nada, la caducidad será superior a 36 meses. No te pierdas el post de Pilar Lucas en el que nos contó todo lo que necesitas saber sobre la caducidad de tus cosméticos.
  5. Aplica tus cremas sobre la piel limpia. Es fundamental que tu rostro esté bien desmaquillado y libre de impurezas para que la crema que apliques después cumpla sus objetivos. Por eso, por la mañana y por la noche, el primer paso de tu rutina de belleza tiene que ser la limpieza (con jabón, agua micelar, leche desmaquillante... lo que quieras). Y aunque no te maquilles, recuerda que también debes limpiar tu piel, porque a lo largo del día (incluso de la noche) se acumulan sustancias que obstruyen los poros.
  6. Respeta el orden de aplicación. Cada vez hay más productos para el cuidado facial y es importante aplicarlos en el orden correcto si queremos obtener su máximo beneficio. Sobre la piel limpia, el orden de aplicación sería: esencia, sérum, crema, contorno de ojos, protector solar, maquillaje… Con el cuerpo pasa lo mismo: para que tu crema hidratante, reafirmante o anticelulítica cumpla bien con su objetivo lo ideal es aplicarlas después de la ducha o baño con la piel limpia y los poros más abiertos.
  7. Con un masaje los beneficios se multiplican. También es importante dedicar unos minutos a la aplicación de los productos. Por ejemplo, en el caso de las cremas anticelulíticas, siempre tienen que ir acompañadas de un masaje ascendente desde los tobillos e insistiendo en las zonas más problemáticas (como las cartucheras o el abdomen). Con las cremas de la cara pasa lo mismo, si podemos dedicar unos minutos a darnos un masaje, por ejemplo, por la noche, podemos mejorar su eficacia.
  8. La constancia es clave. Para sacar el máximo partido a tus productos de belleza tienes que ser constante en su aplicación. De nada sirve aplicarlos un día sí y otro no.
  9. Utiliza la dosis justa. En el caso del rostro, evita utilizar mucha crema porque podría tener el efecto contrario al deseado. El tamaño de referencia que usan los expertos es un guisante para toda la cara. Para los productos que llevan dosificador, en general es suficiente con 1 o 2 pulsaciones. En el caso del cuerpo debes aplicar más cantidad: una nuez para cada zona (brazos, muslos, vientre…). El champú, depende de la cantidad de pelo que tengas, pero en general con una nuez o avellana también es suficiente. Y si lo lavas todos los días basta con aplicarte el producto solo una vez. Con los protectores solares, en cambio, hay que ser más generosos y reaplicar cada dos horas.
  10. Presta atención a tu alimentación. La eficacia de tus cremas se verá reforzada si también te cuidas por dentro y llevas una dieta sana y equilibrada. Esto lo notarás sobre todo si tienes problemas de piel como el acné. Beber agua, evitar el alcohol y el tabaco también son fundamentales para sacarle un mayor partido a tus cosméticos.