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El guiri y la modelo

Martina Klein ejerció de musa de Modesto Lomba en una mañana que empezó con mal pie por culpa de un ‘espontáneo’.

Era la primera vez que Martina Klein comparecía ante los medios desde que anunciara que está esperando su segundo hijo, el primero junto a Àlex Corretja. Sin embargo, minutos antes de que comenzara el acto de la firma Baxi, un joven, desconocido para los que estamos acostumbrados a cubrir las informaciones en la calle, se aproximó al grupo de periodistas y fotógrafos y terminó colándose en el interior.

No sirvió de nada que la organización le advirtiera que se trataba de "un acto privado" ni que le intentara hacer entender que "toda esta gente está trabajando". Muy serio contestó: "Yo también. I’m work in Mediaset". Finalmente era una pareja de la Policía local de Madrid la que, no sin más paciencia que dos santos y desatendiendo su petición de que le dieran "una cerveza y me voy", restablecía la normalidad.

Fue en ese momento cuando la modelo, de "casi seis meses", prestaba su imagen a una prenda inteligente, diseñada por Modesto Lomba, que mide la temperatura corporal para conseguir una ultrapersonalización del confort del hogar. Un vestido que le añadía calor al ya propio de su estado de gestación, aunque la modelo agradece "el crecimiento máximo del embarazo en invierno". La niña, de la que no quiso desvelar los nombres entre los que se debaten, "será el mejor regalo de Reyes". Sí, un auténtico regalo en sí misma, como se encargó de subrayar Martina.

La cordura

Lo dice con tanta alegría porque no está teniendo molestias ni antojos. Lo único que está notando es que duerme un algo peor. Quienes se encuentran un poco más a la expectativa son los tres hijos que ya tienen en casa: Pablo, el niño que tuvo hace 11 años de su relación con Álex de la Nuez, y Aroa y Carla de 12 y 11 años e hijas de Corretja y la que fuera su mujer, Marta Cors. Sí, "Àlex solo sabe hacer niñas, pero lo que sabe hacer, lo hace muy bien", sentenció entre risas Klein.

Para nosotros es muy bueno el bebé, porque nos une"

"Los pequeños se están adaptando. Tienen momentos de euforia y otros como de confusión. Están en una etapa de la adolescencia donde nosotros pasamos a un último plano y, de repente, van a tener un ser pequeñito del que cuidar. Para nosotros es muy bueno, porque nos une, y para ellos, que quieren ser mayores, podrán ayudar", apostillaba

Martina asegura que no es de las que se obsesiona con recuperar su figura una vez da a luz: "Con Pablo no tuve prisa y más o menos en un año, había vuelto a mi sitio. Es verdad que nos entra prisa por recuperarnos, pero hay que pensar más en el bebé y dejar ese punto de coquetería en un segundo plano".

Nos alegramos de que, tal y como se desprende de esta declaración, en una mañana que empezó siendo de locos, fuese la verdadera protagonista quien pusiera cordura.