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Justin Bieber, el cantante que odia a sus fans

Desplantes, insultos, agresiones y hasta escupitajos. El canadiense parece mantener una relación cada vez peor con sus seguidores. Ahora la ha vuelto a liar en Australia.

Justin Bieber dedida una peineta doble al viento.
Justin Bieber dedida una peineta doble al viento. cordon press.

icen que un artista se debe a su público. Más ahora que, cada metedura de pata, queda inmortalizada, porque siempre hay un móvil para grabarla. Aunque algunos parecen estar por encima de todo o no regirse por las mismas normas que el resto. Como Justin Bieber, que a sus 23 años, puede presumir de haber batido unos cuantos récords en cuanto a éxito y ventas. Pero está también camino de situarse en la cima de las groserías contra sus propios fans.

Esta vez ha sido en Melbourne (Australia), donde se encontraba de gira. Una fan de 20 años, Sabah Helal, se le acercó, le pidió hacerse una foto y él respondió: "Estás invadiendo mi privacidad. No quiero fotos. Mírate. Me pones enfermo". La chica después contó que él había sido muy "grosero". Aunque ella logró su objetivo: "Hice la foto de todas formas, porque pensé: '¿Cuándo me va a volver a pasar esto en la vida?'".

Pero cualquier belieber que se preste debería estar advertido: Justin odia las fotos. "Si me veis por ahí, sabed que no voy a hacerme una foto. Ha llegado a un punto en el que me siento como un animal del zoo", escribió en Instagram.

Sabah Helal, la última 'víctima' de Bieber.
Sabah Helal, la última 'víctima' de Bieber.

Rey de los malos modales

Otras veces, basta gritar su nombre para que se enfade. Como ocurrió en Noruega en septiembre. Unos fans le estaban esperando, empezaron a llamarle cuando le vieron y él les dijo que "apestaban". Un año antes, en el mismo país, había abandonado un concierto tras cantar un solo tema porque se molestó con el público de la primera fila.

Según él "no estaban escuchando". Algo similar ocurrió en Manchester, donde tiró el micro y se marchó del escenario porque sus seguidores gritaban mucho y no le dejaban hablar entre canción y canción. Luego volvió a salir muy serio, terminó la actuación y aseguró: "Siempre seré yo mismo sobre el escenario".

En Barcelona agredió a un fan que metió la mano en su coche al bajar la ventanilla. "Le he tocado la cara y me ha pegado un puñetazo", contó el chaval con el labio lleno de sangre. En Madrid abandonó en directo una entrevista en Los 40 Principales. Junto a un grupo de amigos, escupió desde el balcón de un hotel de Toronto a los admiradores que esperaban abajo. Luego lo negó y aseguró que TMZ había manipulado las imágenes.

Y la relación con sus vecinos tampoco es mejor. En 2014, uno de ellos se quejó por el ruido que Bieber estaba haciendo con una de sus fiestas. La respuesta del cantante y sus amigos fue bombardear su casa con casi dos docenas de huevos.

Lo que nadie puede discutir es que a Bieber le gusta divertirse. Dos días después de su último incidente, alquiló un barco de lujo e hizo un pequeño crucero, de tres horas, con doce modelos. Se les vio embarcar y desembarcar, pero nadie sabe qué pasó dentro. Las chicas habían firmado un contrato de confidencialidad y, por supuesto, tuvieron que dejar el móvil en tierra no fuera a ser que alguna cometiera el horrible pecado de querer hacerse una foto con él.

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