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José María Gil Silgado

empresario

María Jesús dijo que era capaz de mandar a alguien para que la matase

José María Gil Silgado posa para nosotros.
José María Gil Silgado posa para nosotros. raúl caro.

José María Gil Silgado habla por primera vez desde el levantamiento de la orden de alejamiento que le interpuso María Jesús Ruiz.

Tras dos años en prisión por delitos fiscales y días después del levantamiento de su orden de alejamiento, José María Gil Silgado (55) habla por primera vez para un medio de comunicación. El empresario, que mantuvo una relación sentimental con la ex Miss España María Jesús Ruiz (34) y tuvo a su hija con ella, deberá ahora librar, entre otras batallas, la regulación de visitas y manutención de la pequeña.

Su mala cabeza y la confianza en quien no debió le han cambiado radicalmente la vida. Abandonado y traicionado por amigos y familia, hoy en día es un hombre libre, ilusionado y que confía en que la justicia y el tiempo pongan las cosas en su sitio.

Corazón ¿Quién es Gil Silgado?

José María Gil Silgado

C. ¿Es cierto lo que se dice de la ocupación profesional de María Jesús cuando la conoció?

J.M.G.S. A mí me organizó su cita como chica de compañía el que era entonces mi mano derecha, Mariano Jiménez. Él contactó con María de Mora o con una amiga de ella que se dedicaban a gestionar chicas de compañía. Ella tenía 22 años y novio. Aun así, quedábamos esporádicamente y teníamos relaciones, casi siempre en Madrid, pero también en Alicante. Yo tenía entonces una pareja de Sevilla con la que duré cuatro años.

C. ¿Cómo evoluciona todo para que aquellos días felices de pareja, aparentemente idílicos, acaben en esta situación?

J.M.G.S. Ella venía todas las semanas a verme a prisión. Allí no había cristales. Nos sentábamos en torno a una mesa de plástico y, al menos, podía cogerle las manos. No tenía la frialdad de la reja. Estuve allí hasta el 15 de marzo de 2015, que me extraditaron a España. Ella se vino a España y, el 19 de marzo, subió a Soto del Real a verme embarazada de seis meses. Cuando nació Alba, el 10 de junio de ese año, ella se estableció en un piso que cogí en Andújar, donde vive su familia. Aun estando en prisión corría con todos los gastos. Los tres trabajos que realizó le sirvieron para soportar un cero coma dos de lo que se gastaba todos los meses.

C. ¿Cuál fue el punto de inflexión?

J.M.G.S. Empecé a darme cuenta de que no iba la cosa bien en Navidad del 2015. Comencé a sospechar porque empezó a no ponerse al teléfono. Contraté en enero de 2016 a un amigo semiprofesional para que le siguiese y la vigilase, y la localizaron con un tipo en Madrid, alojada en el hotel Eurostar. La llamé para pedirle explicaciones y me lo negó. El 18 de marzo de 2016 me mandó su última carta, supercariñosa. No entiendo como, diez días después, se presentó en la habitación del hospital donde estaba ingresado por un infarto para dejarme. Estando allí, pedí demorar la intervención hasta que llegase ella. Y tardó en llegar. Mi hermana le insistió hasta que vino y lo hizo acompañada por un tipo que se quedó abajo. Le pedí que me acompañara, porque iba a estar unos días en la UCI. Ella me dio evasivas. No sabía si saldría de la operación. Le di mis manos, porque necesitaba algún gesto de cariño y me las retiró. En ese momento, y con extrema frialdad, me confesó que estaba con otra persona y me dejaba. Ha sido de los episodios más amargos de mi vida en medio de un continuo traslado de prisión.

Quiero poder ver a mi hija, como cualquier padre"

C. ¿Cómo sobrellevó la denuncia de malos tratos y la orden de alejamiento que ella pidió?

J.M.G.S. El primer infarto me dio al mes de estar en libertad, que fue cuando me detuvieron de nuevo por el asunto de malos tratos que María Jesús denunció y cuando pidió la orden de alejamiento para poder pasear a sus anchas con su novio. Ella dijo que la había agredido y amenazado de muerte. Hace unos días salió la sentencia en la que la Audiencia Provincial de Jaén ratifica el levantamiento de la orden de alejamiento. Yo no podía revocarla de sus poderes en mi empresa, ya que estaba en prisión y tuve que pedirle ayuda a mi hermana para que comunicara en la empresa que perdía cualquier potestad. Aun así ella, que me dejó en abril, siguió sacando dinero de la tarjeta del negocio hasta julio entre 8.000 y 10.000 euros mensuales.

C. ¿Qué es lo que más le ha dolido de lo que ha dicho en los medios?

J.M.G.S. Ha dicho tantos disparates... No me considero ni un chorizo ni un delincuente porque haya tenido problemas fiscales. Confié en terceras personas que no hicieron las cosas bien. Lo que más me ha dolido es su afán continuado por querer separarme de mi hija. De mí ha llegado a decir que no era capaz de matarla, pero sí de mandar a alguien para que la matase.

C. ¿Cuál es su familia?

J.M.G.S. Yo creía que mi familia eran María Jesús y Alba hasta que se desenmascaró ella. Ahí es cuando me di cuenta de que todo lo que decían que iba a pasar mis hijos, mi madre, mi verdadera familia, llegó a pasar.

C. ¿Ha sentido que le han traicionado?

J.M.G.S. Me he sentido abandonado. Abandonar y traicionar son dos cosas distintas. La traición la he sentido por ella. Abandonado me he sentido por mucha gente.

C. ¿Hay algo que quiera decir y que en su día no pudiera hacer?

J.M.G.S. María Jesús me tachó de maltratador e impotente en el polígrafo que hizo. No olvidaré cuando, saliendo un día de El Corte Inglés, un niño le dijo a su padre: "¡Mira, papá, el impotente!". Las miradas raras que me han dirigido en este tiempo no se las deseo a nadie. Me duele la mentira. A mí no me han concedido el derecho a réplica en muchos casos. A los medios que me han llamado para ofrecerme dinero, les he dicho que no. Me he querido mostrar siempre al margen de ese circo y llevarlo de forma judicial. Prefiero ganar mi dinero trabajando, que es como sé ganarlo


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