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Beatriz de Orleans

aristócrata

Hacer sonreír a la gente con la que te cruzas es gratis

"Todos tenemos que hacer algo por y para los demás"
"Todos tenemos que hacer algo por y para los demás" JOsele sánchez

Si hay alguien presente en prácticamente todas las convocatorias solidarias de Marbella, esa muher es la princesa Beatriz de Orleans, una mujer vital, divertida y, además, vicepresidente de la AECC de la capital malagueña.

Nos vemos semanas después de que la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) celebrase su 34ª gala anual.

Y lo hacemos en un lugar de la costa casi tan emblemático como ella: el Hotel Marbella Club. Un sitio que adoro por su sofisticación, su elegancia, su naturaleza… Me encanta su jardín, donde todas son plantas de Andalucía. Es impecable y de muy buen gusto.

Corazón ¿Cuántos años lleva ya en Marbella?

Beatriz de Orleans Creo que, aproximadamente, diez. Siempre hemos pasado el verano en Francia, pero llega un momento, cuando tus padres se van, en el que debes ser tú quien ponga el nido para reunir a toda la familia. A mí me encanta que vengan mis cuatro hijos aquí, donde se encuentran todos los ingredientes necesarios para disfrutar: golf, mar, lugares para poder salir de noche, sol... Un día, saliendo de un restaurante, vi una casa con un portal un poco roto. Entré y vi que toda la casa estaba llena de encanto, nada ostentosa, me cautivó y la compré. Era la vivienda de Carmen Sevilla.

C. En España sí lleva más tiempo.

B. O. Mucho, pero no me gusta decirlo, porque tengo un acento francés tremendo. No he sido capaz de quitármelo.

C. Llegó a nuestro país y decidió quedarse aquí, se enganchó…

B. O. Es que mi historia con Madrid es una historia de amor. Vinimos para tres años y medio, por el trabajo de mi marido, pero nos enamoramos de la ciudad. Adoro Madrid. Soy parisina, nací y estudié en París, pero la calidad de vida la disfrutas en Madrid, porque lo tiene todo: museos, música, ópera, exposiciones... ¡Es una ciudad tan simpática! El azul del cielo es espectacular, muy especial. El clima influye en las personas y mis hijos, criados en Madrid, son pura alegría de vivir.

C. Su nombre va ligado al de muchas causas solidarias, pero sé que está especialmente unido al de la AECC de Marbella, de la que es vicepresidenta.

B. O. Hay dos causas que apoyo incondicionalmente: la gala del sida que organiza Miguel Bosé, a quien nunca he fallado, porque en España, todavía, la palabra sida sigue siendo tabú y Miguel es el único que se ha movido como una fiera desde el principio; y la gala del cáncer en Marbella. Aquí hay gente estupenda, con muy pocos medios. He conocido historias tremendas, por eso un día me dije: «Beatriz, muévete y mueve a los demás». Hay un equipo humano absolutamente maravilloso. Yo soy una privilegiada y no me refiero al dinero, porque no es una cuestión de clase social, sino que depende de la educación y la cultura que te hayan dado tus padres. A mí me han enseñado, desde pequeña, una disciplina. En mi casa está prohibido quejarse, porque la educación es eso, tratar de no molestar a los demás.

"El clima influye en las personas y mis hijos, criados en Madrid, son pura alegría"
"El clima influye en las personas y mis hijos, criados en Madrid, son pura alegría"

C. Y, cuando uno es un privilegiado, tiene la obligación de responder ante la sociedad.

B. O. Todos tenemos que hacer algo por y para los demás, sin necesidad de ir a África o a la India, porque los tenemos al lado: en Madrid, en París, en Londres... ¿Por qué ir tan lejos? El contacto humano es tan importante en la vida… Yo, desde pequeña, he aprendido que cuando eres capaz de hacer sonreír a una persona, automáticamente, le traes felicidad. Me he preocupado por enseñarle esto a mis hijos y lo ponen en práctica también. Hay que transmitir alegría a la gente.

C. La junta local de la AECC de Marbella es muy activa y lleva a cabo muchas iniciativas.

B. O. Se mueven muchísimo, no paran de buscar de dónde sacar recursos. Gracias a eso hay más posibilidades de seguir investigando.

C. Además, con la crisis han tenido que inventarse nuevas maneras de recaudar fondos.

B. O. Por eso, hay que resaltar el hecho de que la gente siga colaborando. Es algo a tener muy en cuenta.

C. Ha cambiado mucho la imagen del cáncer, probablemente, porque es una enfermedad de la que, muchas veces, se sale.

B. O. Estoy de acuerdo. Hace diez años era una enfermedad innombrable, se decía de alguien que había fallecido tras una larga enfermedad, pero nunca se pronunciaba la palabra cáncer.

"Con los años te da igual lo que puedan decir de ti".
"Con los años te da igual lo que puedan decir de ti".

C. La gente se vuelca con esta causa, porque a todos, en mayor o menor medida, nos ha tocado lidiar con el cáncer en algún que otro momento.

B. O. No hay nadie que no conozca a alguien que lo haya padecido. Todos hemos convivido a lo largo de los años con esta enfermedad, de una u otra manera.

C. Hay quien dice que es necesario tener un poder adquisitivo alto para ser solidario.

B. O. Bueno, si tienes dinero es más fácil hacer un regalo, pero yo siempre digo que ser positivo, hacer sonreír a la gente con la que te cruzas por la calle, es gratis.

C. Beatriz, es usted muchas cosas, entre otras: escritora de cuatro libros o presidenta de Luxury Spain… Por cierto, ¿qué es el lujo?

B. O. El lujo es un producto que está perfectamente hecho. En Francia tenemos gastronomía, alta costura, joyas… Pero no había una Asociación española de lujo. Siempre me chocó que, cuando España entró en la Unión Europea, todas las marcas de lujo llegaron a Madrid, pero ni una sola marca española salió. Cada país tiene su propio lujo: Alemania, los coches, la metalurgia; Italia, el diseño. España tiene muchísima creatividad, pero no hay industria que lo soporte. Aquí tenemos sal, productos como la anchoa, el cuero, tratamientos de belleza, puedes encontrar la mejor miel de Europa… El lujo es la excelencia y, en todo esto, España es excelente. El único problema es que no lo sabéis exportar, no os sabéis valorar. Os criticáis mucho. Nosotros, desde la asociación, ayudamos con la comunicación, puntos de venta y, fuera de España, nos dedicamos a darles a conocer.

C. ¿Y la elegancia?

B. O. La elegancia puede ser complicada o ¡tan simple! Yo lo definiría como ser uno mismo, sentirte bien en tu piel. No pretender ser otra persona. Por eso, una chica de 20 años no puede ser elegante, ya que eso se va adquiriendo con el paso de los años. El dinero no trae la elegancia. Conocemos gente que está forrada y es ¡tan poco elegante! Para mí, hablar de elegancia es hablar de equilibrio, algo que solo puede ir incorporándose con los años. Y cumplir años está muy bien. La edad es una maravilla, porque hay cosas que ya no puedes hacer, pero hay otras que sí, por ejemplo, puedes decirle a un hombre que lo encuentras guapísimo o mandarle flores sin temor al equívoco. La edad, entre otras cosas, te da seguridad.

C. Me da la sensación, Beatriz, de que usted no se ha tenido que cortar mucho en la vida…

B. O. Tienes toda la razón (risas), pero con los años, te da olímpicamente igual lo que puedan decir sobre ti. A mí me han criticado por muchas cosas, pero ahora ya no me importa nada.

C. Además, es licenciada en Ciencias Políticas y no sé si la han tentado con algún cargo en algún partido.

B. O. Sí lo han hecho en alguna ocasión, pero al final, entre pitos y flautas, no he tenido tiempo de aceptar el encargo todavía.

C. Si usted se pusiera al frente de un partido político, ¿qué características tendría?

B. O. Lo principal sería que no tendría ningún color político. ¡Qué complicado!, ¿verdad? (risas). Me interesa muchísimo la política y, como tengo la suerte de saber tres idiomas —inglés, español y francés—, leo las noticias de todos los países que puedo. Precisamente, esa es una de mis adicciones, la lectura. Puedo pasar los días enteros debajo de un árbol, leyendo. Mira, hay dos cosas en la vida que siempre he querido crear: un partido político y un convento mixto de hombres y mujeres. El hecho de que monjes y monjas estén separados, me parece una cosa aburridísima. Ambos proyectos los he puesto en marcha en Francia, aunque aun no los he finalizado. Pero, ¡quién sabe! Quizás todavía estoy a tiempo de terminarlos, ¡me quedan tantos años por delante!

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