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Reforzar la continuidad

Almudena Martínez-Fornés

El próximo mes de octubre los duques de Cambridge van a realizar una visita oficial a Canadá de ocho días de duración. Será la segunda vez que viajen a este país, pero lo novedoso del desplazamiento es que, según la prensa británica, se espera que al príncipe Guillermo y a su esposa, Catalina, les acompañen sus dos hijos, el príncipe Jorge y la princesa Carlota, que se estrenaría en este tipo de desplazamientos. Por mucha ayuda con la que el matrimonio pueda contar, para los duques supone un esfuerzo mucho mayor viajar a América con dos niños de tres años y 15 meses que dejar a los pequeños en su casa de Norfolk, como han hecho en otras ocasiones.

Quizá un espectador ajeno a estas cuestiones solo vea en la presencia de los principitos dos figurantes infantiles que forman parte del atrezo de unas imágenes familiares que darán la vuelta al mundo. Sin embargo, el hecho de que los niños acompañen o no al hijo del príncipe Carlos de Inglaterra y a su esposa en algunas de sus actividades públicas, ya sean oficiales o privadas, no es una decisión caprichosa de los padres ni tampoco obedece a una manía personal de la propia Catalina porque no quiera separarse ni siquiera una semana de sus dos hijos.

La decisión, muy estudiada y analizada, forma parte de la tradición y de la estrategia institucional de la casa real británica, y en este caso las preferencias personales quedan supeditadas al interés de la corona. Cualquiera podría pensar, y con razón, que tampoco se les está pidiendo a los duques un esfuerzo hercúleo porque viajen con dos niños y sus respectivas asistentes, aunque sí hay que reconocer cierta incomodidad al tratarse de una visita oficial larga, con cambios de horarios, varios desplazamientos internos, muchos actos y una casi permanente exposición a los medios.

Detrás de mi abuela está mi padre, a quien sigo yo. Y aquí os traigo a mi hijo y sucesor"

Lo cierto es que cada una de las apariciones en público de los duques con sus hijos tiene como objetivo reforzar el mensaje de la continuidad dinástica. De la misma forma que Carlos y Diana llevaron a Guillermo, cuando era niño, a algunas visitas oficiales, los duques llevan ahora a sus hijos. En estas imágenes familiares, el príncipe está trasladando la idea de los eslabones de la cadena: "Detrás de mi abuela la reina Isabel II está mi padre, el príncipe de Gales, a quien sigo yo, y aquí os traigo a mi hijo y sucesor, el príncipe Jorge".

Curiosamente, el primer viaje oficial que los duques de Cambridge realizaron acompañados de su primogénito tuvo como destino hace dos años Australia y Nueva Zelanda, y el que van a visitar ahora, en principio también con Carlota, es Canadá. Tres países que son miembros de la Commonwealth, cuyo jefe de estado es la reina de Inglaterra y en el que el mensaje de continuidad dinástica tiene especial importancia. Sobre todo, para una monarquía tan visual como la británica. Y es que, a diferencia de la española, que se comunica también con gestos y discursos, la inglesa utiliza principalmente las imágenes.