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Unos premios sin princesa

Un año más los Reyes presidirán el 21 de octubre la entrega de los premios Princesa de Asturias, a la espera de que su hija Leonor alcance una edad razonable para pronunciar su primer discurso en público. La Princesa aun tiene diez años –cumple 11 el 31 de octubre– y su padre no acudió a esta ceremonia hasta que tuvo 13, por lo que lo previsible es que don Felipe y doña Letizia todavía presidan la entrega de los galardones tres o cuatro años más.

Para entonces lo ideal sería que la Heredera de la Corona ya hubiera cumplido con la tradición de visitar el Santuario de Covadonga, donde recibirá simbólicamente los atributos de su título de Princesa de Asturias. Pero las circunstancias han hecho que ese acto tenga que esperar.

El primer año que acuda la Princesa a Oviedo, el perfil de la ceremonia cambiará drásticamente. Leonor leerá un discurso sencillo, apropiado para una heredera de su edad, ante las 1.313 personas que caben en el Teatro Campoamor y quienes sigan la ceremonia por los medios de comunicación.

Ese día la mayoría de los españoles escucharán por primera vez a la Princesa pronunciar una frase larga, y el momento suscitará una expectación enorme. Muy probablemente veamos a sus abuelas, doña Sofía y Paloma Rocasolano, contemplando embelesadas a su nieta desde el palco real y el patio de invitados, respectivamente.

De momento seguirá siendo el Rey quien se suba al escenario del Teatro Campoamor

Pero de momento seguirá siendo el Rey quien se suba al escenario del teatro Campoamor para transmitir uno de sus mensajes más importantes del año y poner como ejemplo a los premiados ante una sociedad que necesita referencias. Esa es la esencia de la Fundación Princesa de Asturias, una institución privada que, como casi todo el mundo, se ha apretado el cinturón y cuyo presupuesto es de 5,2 millones de euros al año, según explica su directora, Teresa Sanjurjo. De ese dinero, solo el 15% procede de financiación pública. El resto lo aportan sus patronos, que son personas o empresas que ya tienen suficiente prestigio como para buscar un trampolín en la Fundación Princesa de Asturias.

En su proceso de permanente renovación, la fundación ha eliminado a los políticos de los jurados que conceden los ocho premios, pero obviamente se les sigue invitando a la ceremonia. Este año se ha convidado a los líderes de los grupos mayoritarios en el Congreso, por lo que Pablo Iglesias recibirá por primera vez una invitación, aunque es probable que no asista al acto.

De hecho, la extrema izquierda suele convocar una manifestación a las puertas del Campoamor a la misma hora que la ceremonia para abuchear, y a veces insultar, a los invitados. Además, la etiqueta es traje oscuro para los hombres y vestido corto para las señoras, un atuendo que no gusta nada al líder de Podemos. Albert Rivera, de Ciudadanos, ha asistido los dos últimos años y Pedro Sanchez, del PSOE, se estrenó el pasado. Habrá que esperar para saber quién será la novedad en la próxima entrega de los galardones.