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Inspiración materna

Musas o tormento, las madres de los diseñadores han sido inspiradoras de algunas de las carreras más célebres de la moda.

Lucienne-Andrée Mathieu Saint Laurent ante su hijo Yves.
Lucienne-Andrée Mathieu Saint Laurent ante su hijo Yves. Agence Wu, Imaxtree Getty Images y D.R.

Madrid

Sin ellas, probablemente no habrían existido la "mujer-flor" de Dior, los vestidos Yves Saint Laurent o el negro absoluto de Yamamoto. Bajo su influencia, la creatividad excepcional de Karl Lagerfeld, las amazonas de Riccardo Tisci, la silueta sobria y sofisticada de Giorgio Armani, posiblemente no habrían visto nunca la luz. Sofisticadas, extravagantes, intensas, las madres de los diseñadores de moda, mujeres muchas veces en la sombra, se encuentran en el origen de la visión que tienen sus aclamados hijos.

Mi madre es una viuda de guerra. Me despertaba con la visión de su luto.

Yohji YamamotoDiseñador

Basta con evocar el lazo que le une a su madre para constatar la importancia que esta figura ha jugado en su vida como creador. Cuando se le pregunta por el origen de su pasión por el negro o su atracción particular por la espalda de las prendas, Yohji Yamamoto ofrece en seguida una explicación: "Mi madre es una viuda de guerra. Crecí viéndola siempre vestida de luto: chaqueta negra y falda larga. A veces me quedaba dormido mirándola coser de espaldas y cuando me despertaba tenía la misma vista de ella. Cuando hago mi ropa normalmente empiezo por la espalda, encuentro que es una parte preciosa".

Fumi Yamamoto, costurera, animó a su hijo a matricularse en los cursos del Bunka Fashion College de Tokio donde ella misma se había diplomado. Fue su inspiradora, su impulsora, su soporte. También era ella quien, durante años, preparaba el desayuno y la cena para todo el equipo de la firma durante los desfiles en París. "Cocinaba sopa de miso para unas 60 personas", recuerda el diseñador, con admiración.

Yohji y Fumi Yamamoto. Fumi era costurera y animó a su hijo a estudiar en la misma escuela que ella.
Yohji y Fumi Yamamoto. Fumi era costurera y animó a su hijo a estudiar en la misma escuela que ella.

"La figura materna es muy importante para los hombres analiza Florence Müller, historiadora de la moda y conservadora del museo de Arte de Denver (EE.UU.). Porque, para los hombres, la moda suele ser una cuestión abstracta y su madre es, por lo tanto, esa primera encarnación de la ropa. Además, conservan de ella la imagen de su infancia: la de una mujer joven, bella e idealizada".

Son numerosas las madres que, conscientemente o no, han acabado guiando la vocación de sus vástagos. Lucienne-Andrée Mathieu Saint Laurent fue una figura crucial en la carrera de su hijo, Yves. Fue ella quien lo inscribió, a los 17 años, en el concurso convocado por el Secretariado Internacional de la Lana. Ella fue también quien le transmitió el gusto por la elegancia y la estética.

En la biografía que Laurence Benaïm escribió sobre el legendario diseñador, cuenta la importancia de esta relación de fusión: "Yves está maravillado por la belleza de su madre cuando baila con su ligero vestido de tul salpicado de lunares blancos. Llegaría el día en que daría vida a esa visión poética...".

La madre de Isabel Marant, Christa, fue una conocida modelo de los años 60.
La madre de Isabel Marant, Christa, fue una conocida modelo de los años 60.

Otra madre que también inspiró la vocación de su hijo fue Madeleine Dior. Una mujer elegante, artista, que se había empeñado en crear un soberbio jardín alrededor de la villa familiar de Granville. Christian Dior, siendo niño, la ayudaba en sus trabajos de jardinería. El gusto por las flores permanecería en él y se reflejaría en las siluetas y los volúmenes de sus faldas en su famoso New-Look y en sus líneas Tulip (1953) o Muguet (1954).

"En el caso de Dior o de Saint Laurent, recordemos que son mujeres que pertenecen a la burguesía, que no trabajan pero representan el prestigio de la familia indica Florence Müller. Cuidan la apariencia y se consagran a un cierto arte de vivir. Ellas representan la clientela de la alta costura".

María Raimondi, junto al pequeño Armani.
María Raimondi, junto al pequeño Armani.

Descifrando el misterio

Las madres suponen el primer modelo para los creadores y su recuerdo no cesa de alimentar su imaginario. "En general, los niños pasan su tiempo tratando de descifrar el comportamiento de sus madres, tanto el vestuario como las expresiones del rostro, la forma de andar...explica el psicoanalista Jean-Pierre Winte. Intentan absorber los colores, los olores, los movimientos de su madre como esponjas. Esos trazos dejados en su psiquis se plasmarán, una vez sublimados, en el proceso de creación de su obra".

Giorgio Armani guarda un recuerdo preciso: "Mi madre era una mujer bella y elegante, cuidaba con mucho esmero su apariencia recuerda el creador italiano. La austeridad y la dignidad marcaron toda su vida y me han influido muchísimo. Ella era especialmente agraciada, pero no le gustaba la ostentación, una cualidad que también he hecho mía en mi creación".

Era la madre más cool del mundo. La dibujo en todos mis bocetos.

Stella MccartneyDiseñadora

La fuerza del vínculo materno ha demostrado ser determinante: moldea los caracteres, espolea las vocaciones. En el documental Karl, un roi seul, sobre Karl Lagerfeld, el maestro de Chanel contaba cómo su madre, omnipresente y distante a la vez, excéntrica y alocada, había sido finalmente una figura perfecta para él.

"No sería quien soy si no hubiera tenido a alguien como ella. Aprendí a hablar rápido, porque en cuanto empezaba a contar una historia, ella se dirigía hacia la puerta: "Para las tonterías que dices, habla más deprisa, no tenemos tiempo que perder", aseguraba. Y cuando yo tocaba el piano, me decía: "No tienes ningún talento. Dibuja, que hace menos ruido". Pero esta madre tajante, divertida y erudita es la misma que le llevaría a un desfile de Christian Dior en Hamburgo en 1949. ¿Revelador?

Stella MacCartney en los brazos de su padre, Paul MacCartney, y junto a su madre, Linda.
Stella MacCartney en los brazos de su padre, Paul MacCartney, y junto a su madre, Linda.

Cherchez la femme

"Hay muchas mujeres de carácter fuerte en el entorno de los creadores: la madre de Riccardo Tisci, por ejemplo. Esa fuerza se plasma en su estilo", explica Florence Müller. El director artístico de Givenchy ha contado con frecuencia su infancia rodeado de sus ocho hermanas y con una madre extremadamente valiente, que les educó sola (el padre había fallecido), con una dedicación y una compasión cristiana que no olvidará jamás. La mujer que Tisci diseña sin parar para Givenchy, hierática y delicada a la vez, ¿no es acaso el reflejo de esta maravillosa madre llamada Elmerinda?

En el caso de Stella McCartney es difícil también no ver a Linda (su madre, ecologista convencida, fotógrafa, fallecida en 1998 tras sufrir un cáncer) en sus colecciones frescas, bohemias y 100% ecológicas.

Me parecía distante y excéntrica. Con ella aprendí a hablar rápido.

Karl LagerfeldDiseñador

"Su valentía y la forma en la que ella se comportaba en la vida han tenido una influencia enorme en mi forma de ver el mundo y también en mi trabajo como creadora explica la diseñadora. Mi madre no llevaba maquillaje jamás, se cortaba ella misma el pelo y era muy avanzada para su tiempo. Femenina también, con una manera muy suya de combinar piezas vintage y modernas de forma desenfadada. Me encantaban también sus trajes a medida firmados por Tommy Nutter, de ahí mi formación en los talleres de Savile Row. Era la madre más cool del mundo. En mis bocetos, es siempre ella a quien dibujo".

Lo mismo le sucede a Vanessa Seward, cuya madre, Helenita ("que se hacía ella misma los sombreros con velo"), influyó mucho en esa elegancia glam que exhibe en todas sus colecciones. "Mi madre estaba obsesionada por la apariencia. Tenía un vestidor de locura con vestidos de Ossie Clark. Mis hermanas y yo nos quedábamos horas viéndola arreglarse. Lo importante para ella era, sobre todo, no parecer sosa, buscar algo que pudiera embellecerla. Eso mismo es lo que yo exploro en la moda que creo para las mujeres de hoy".

Lucienne-Andrée Mathieu Saint Laurent ante su hijo Yves.
Lucienne-Andrée Mathieu Saint Laurent ante su hijo Yves.

Tres madres, una mirada

En el caso de Isabel Marant, la influencia materna se multiplicó por tres. ¿Por qué? Porque en su infancia no hubo sólo una figura femenina, sino tres. Su madre, Christa, fue una gran modelo de los años 60, que la enseñó a hacer punto.

Su madrastra, Betty, una antillana hipersofisticada al estilo Saint Laurent, que no salía jamás sin dedicar más de una hora antes a su maquillaje. Y su ama de llaves, Antoniette, estrafalaria, vestida siempre con mezclas imposibles. "En mi moda, mi amor por lo natural y el punto vienen de la primera; mi búsqueda de la sofisticación, de la segunda; y mi gusto por el mix & match, de la tercera".

¿Debemos, por tanto, deducir que detrás de cada look tenemos que buscar a la madre? "No siempre concluye Jean-Pierre Winter. Una cosa es segura: los creadores de moda pasan su tiempo imaginando, cuestionando y sublimando a la mujer. Pero la creación y el genio siguen siendo un misterio y la parte del genio también. Y, a fin de cuentas, ¿qué hay más deseable que un enigma?".

Simon Porte Jacquemus
Simon Porte Jacquemus

Simon Porte Jacquemus: "Hablo de ella y de su sonrisa a través de mi moda"

"El mismo año que perdí a mi madre yo tenía 19 años decidí crear mi marca y la bauticé con su nombre de soltera. Tenía ganas de hablar de ella a través de mi moda, de su belleza, de su ingenuidad, de su frescura y sensibilidad. Hay mucho de ella en el espíritu de esa mujer-niña que dibujo en mis colecciones. Carolina de Maigret, Jeanne Damas o Joana Preiss me recuerdan mucho a ella. De hecho, Joana la reencarna de alguna manera en las fotos de mi Resort 2016. Esta colección llamada Valérie Jacquemus ha sido fotografiada en la casa de Luberon donde crecí. Con una imagen en la cabeza: la de mi madre y su sonrisa".