mujerHoy

vivir | Entrevista

Victoria Acebo

Arquitecta

Caminamos hacia una sociedad mucho más trans

VIctoria Acebo en la casa Vars, que le valió la nominación al premio Mies Van der Rohe.
VIctoria Acebo en la casa Vars, que le valió la nominación al premio Mies Van der Rohe. Juan Milláss

Madrid

Cada proyecto es una aventura nueva y singular”, asegura Victoria Acebo

Victoria Aceb es la, fundadora junto con su marido Ángel Alonso, del estudio aceboXalonso. Licenciados ambos por la Escuela de Arquitectura de Madrid en 1995, se vieron beneficiados por una política de concursos públicos, extinta con la crisis, que permitía que se presentaran arquitectos recién salidos de la universidad.“Si ganabas, empezabas a construir inmediatamente; te daba un empujón para empezar y permitía una constante renovación generacional. Ahora ya no funciona así. La gente joven no tiene tantas oportunidades”, reconoce. 

Autores de importantes edificios públicos, como el Centro de las Artes de A Coruña, también han realizado complejas viviendas como la casa Vars [en la foto], que les valió su nominación al premio Mies Van der Rohe. El estudio de Victoria representa a la perfección un salto de paradigma. “Cuando estábamos en la Escuela de Madrid, se insistía en que la arquitectura estaba confinada al objeto construido. Afortunadamente, esos límites se han ampliado y se integran las artes plásticas, el diseño, la moda o la antropología social. Era algo necesario: había que refrescar… la sociedad se ha transformado. Hemos cambiado todos”, apunta.

"Había refrescar la arquitectura. La sociedad se ha transformado, todos hemos cambiado..."

Y para ilustrarlo, pone un ejemplo: “Antes la sociedad se estructuraba en compartimentos estancos donde cada uno tenía un rol definido y hoy todos somos bastante más transversales. Esto también se traduce en la arquitectura: la cocina deja de ser ese espacio de la mujer al fondo de la casa y se convierte en el centro de una vida familiar compartida. O por ejemplo las fábricas: ahora los arquitectos sabemos que tenemos que incluir guarderías; antes ni se planteaba. Y esto solo por poner ejemplos ya superados. Imagina lo que está pasando con las redes y la conectividad”, subraya. 

¿Y en qué medida tener un estudio  compartido con un hombre repite ese patrón en el que el hombre es necesario porque hay clientes masculinos que no se fían de una mujer? “Es verdad que hay pocas mujeres solas trabajando, pero también hay pocos hombres. Con mi pareja tenemos un rol igualitario en términos de conciliación y no creo que sea un caso particular, sino algo cada vez más generalizado. Caminamos hacia una sociedad más trans, en la que todos tenemos el derecho a elegir cuánto de hombre y cuánto de mujer queremos ser”.

Horóscopo