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Hiperpaternidad y la adoración a los hijos

Helicóptero, apisonadora, bocadillo… ¿Qué tipo de madre eres? Si te identificas con alguno de estos modelos, ¡cuidado!, la hiperprotección de los hijos acarrea más inconvenientes que ventajas. La periodista Eva Millet lo explica en su libro 'Hiperpaternidad'.

Madre abrazando a su hijo
Madre abrazando a su hijo Fotolia

¿Supervisas sin tregua la vida de tus hijos, pendiente de todos sus deseos como sobrevolando cual helicóptero?, ¿procuras allanar su camino como una apisonadora para eliminar cualquier dificultad?, ¿te descubres sentada en el parque con el bocadillo en la mano mientras esperas que tu hijo se acerque a darle un mordisco?

Padres y madres helicóptero, apisonadora, guardaespaldas, mánager, tigres o bocadillo son algunos de los ejemplos que Eva Millet descubre en la nueva tendencia de la paternidad, en la que los niños son el centro absoluto de la vida familiar y que da nombre a su libro: 'Hiperpaternidad'.

Se trata de una evolución de aquellos progenitores que suplían su ausencia en la vida de sus hijos con regalos y premios materiales. Un paso más allá, ha hecho que los hijos se conviertan en el centro de las familias con padres dispuestos a darles todo para conseguir una prole perfecta. Un modelo de crianza en el que se opta por prestarles el máximo de atención posible, llegando, incluso, a la veneración.

Los hiperpadres orbitan alrededor de los niños y niñas, ejerciendo una crianza basada en estar siempre encima de ellos, anticipándose a sus deseos y resolviéndoles todos sus problemas. La hiperpaternidad es, según Millet, un cóctel con ingredientes como la estimulación precoz, las agendas repletas, la tolerancia cero a la frustración y los enfrentamientos con quien ose cuestionar las maravillas de la prole.

Los niños y sus logros se han convertido en uno signo más de estatus entre las clases medias y altas, así, aunque ejercida con la mejor intención del mundo, la hiperpaternidad se está llevando por delante aspectos tan vitales en el desarrollo infantil como son la adquisición de autonomía, la capacidad de esfuerzo y el tiempo para jugar. También provoca familias estresadas, en especial, las madres, que son las que coordinan las múltiples actividades. Sin olvidar otro aspecto importante: tanta sobreprotección está provocando una generación de niños y niñas con más miedos que nunca.

Este libro analiza de forma rigurosa y amena el fenómeno de los hiperpadres y sus diferentes modelos; incluye un test para determinar el grado de hiperpaternidad de cada uno y también nos propone, como alternativa, las claves para la práctica del 'underparenting' o la 'sana desatención', es decir, una paternidad y una maternidad más relajadas, con tiempo para estar en familia, sin mil planes por delante.

Con espacio para que los hijos jueguen e incluso se aburran; para que prueben, se equivoquen y vuelvan a probar y adquieran responsabilidades y esa autonomía necesaria para su existencia. Una crianza en la que se insta a los padres a dejar más a su aire a los hijos y, especialmente, a confiar en ellos.

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