mujerHoy

vivir

¿Varices en el embarazo?

Para las mujeres con problemas de circulación o propensas a las varices, el embarazo aumenta el riesgo de que aparezcan.

Masajea tus piernas para evitar varices.
Masajea tus piernas para evitar varices. gtres

Las venas tienen unas válvulas que funcionan haciendo que la sangre circule hacia el corazón. Su debilitamiento hace que la sangre se acumule en las venas, lo que puede causar varices. En resumen, las paredes elásticas de las venas se debilitan, se alargan y ensanchan y las hojas de las válvulas se separan creando una especie de bolsas.

Las varices se aprecian físicamente como venas hinchadas y retorcidas que se observan como abultamientos bajo la piel. Durante el embarazo se dan varias condiciones que favorecen considerablemente la aparición de varices. El aumento de peso que tiene la mujer durante esos meses se concentra en el abdomen y aumenta la presión en las piernas ralentizando la circulación en esa zona. Esto es el incremento en un litro y medio de la cantidad de sangre que las venas de las piernas deben bombear en contra de la gravedad y la hormona progesterona que da flexibilidad a los músculos para la necesaria dilatación abdominal, pero también a las paredes venosas. Lo habitual es que aparezcan en las piernas, pero también pueden darse en la vulva o en la zona anal (que son las temidas hemorroides).

Así, es importante comenzar con rutinas de prevención desde el primer momento:

  1. Paseos: Camina todos los días al menos 20 minutos. Puedes hacer cualquier otro deporte suave que mejore tu capacidad cardiopulmonar y favorezca una buena circulación.
  2. Masajes: Puedes darte cada día un masaje en el sentido de la circulación, es decir, desde el tobillo hacia la rodilla, con movimientos circulares. Utiliza una crema hidratante y así tendrás también tu piel cuidada e hidratada.
  3. Dieta: Bebe suficiente agua y mantén una buena alimentación para procurar mantener tu peso ideal y conseguir la menor presión posible sobre tus extremidades inferiores.
  4. Ropa: Utiliza ropa cómoda y holgada. No uses prendas que te opriman la cintura o las piernas, ni interior ni exterior.
  5. Postura: Procura no pasar mucho tiempo en la misma postura: ni de pie, ni sentada. Si estás sentada muchas horas, no cruces las piernas y mueve los pies de vez en cuando. Si tienes que estar de pie, cambia el peso de una pierna a otra periódicamente.

Si aun así aparecen, también se pueden mitigar sus consecuencias y molestias. Para empezar, hay que seguir las rutinas de prevención para mantenerlas al mínimo y puedes apoyarte en los siguientes remedios:

  • Medias: Existen medias para las varices específicas para embarazadas. Sin embargo, antes de utilizarlas, es recomendable consultar a tu médico para que te recomienden las más apropiadas para tu caso.
  • Baños: Los baños de contraste de temperatura son muy recomendables ya que activan la circulación. Si tienes la oportunidad de caminar a la orilla del mar sumarás varios beneficios. En otro caso, puedes utilizar la alcachofa de la ducha para bañar tus piernas desde los pies hasta la pelvis dibujando círculos con los chorros con agua fría o templada.
  • Elevación: A la hora de dormir es recomendable poner las piernas en alto. Es algo que puedes hacer también a lo largo de todo el día, colocando las piernas por encima de la altura del corazón para que las venas de las extremidades inferiores disminuyan su esfuerzo en el bombeo de la sangre.
  • Peso: Evita soportar grandes pesos o levantarlos ya que en esos casos las venas tienen que realizar grandes sobreesfuerzos.
  • Evita el calor: El calor es el mejor aliado de las varices ya que dilata los cuerpos y puede aumentarlas, por lo que no te expongas a fuentes de calor, es decir, no tomes el sol, ni te coloques cerca de estufas o te depiles con cera caliente.