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Cómo cuidar la piel de los bebés y de los niños

Hasta los 3 años la piel es más sensible que la de cualquier adulto, por eso necesita cuidados específicos para mantenerla hidratada y protegerla de las agresiones externas.

Utilizar productos de higiene e hidratación específicos para bebés y niños es fundamental para proteger su delicada piel. Ver esta galería de fotos
Utilizar productos de higiene e hidratación específicos para bebés y niños es fundamental para proteger su delicada piel. Fotolia

La piel de un recién nacido es tremendamente suave pero también muy delicada. Conforme van pasando los años la piel se va haciendo más fuerte, pero es fundamental que en los primeros meses e incluso en los primeros años de vida la mimemos para protegerla de las agresiones externas.

Y es que la piel de los bebés es entre un 40 y un 60% más fina que la de un adulto, por eso es mucho más sensible a las agresiones externas. Aunque toda la piel es delicada, las zonas que presentan menor grosor, como los pliegues y la cara, son más sensibles, así como aquellas que están constantemente cubiertas (por ejemplo la zona del pañal) lo que dificulta su maduración, según nos ha contado la doctora Almudena Godoy, responsable de la Unidad de Dermatología Pediátrica del Hospital Universitario HM Puerta del Sur.

El principal cuidado que necesita un bebé es la higiene y limpieza, pero también la hidratación y la protección, que tenemos que hacer con productos específicos para bebés y para niños. Se trata de cosméticos con ingredientes suaves que evitan las irritaciones, tan características de la piel de los bebés, sobre todo, en sus primeros años de vida.

Con el asesoramiento de la doctora Almudena Godoy te ofrecemos un decálogo para que cuidar la piel de tu bebé y mantenerla limpia e hidratada.

Decálogo para cuidar la piel de tu bebé

  1. La patología cutánea más frecuente en los niños es la dermatitis atópica, una enfermedad de base familiar en la que existe una barrera cutánea deficiente que hace a los bebés más sensibles a los agentes externos.
  2. Los productos cosméticos que debemos usar en los recién nacidos son aquellos específicos para ellos, con productos limpiadores menos agresivos denominados syndet o sustitutos del jabón (evitando sodium laurylo laureth sulphate) y con un pH adecuado, no excesivamente alto, que dificulte la acidificación del manto lipídico que se produce en las primeras semanas de vida.
  3. Se debe evitar el uso de perfumes y conservantes (por ejemplo parabenos) cuyo contacto en los primeros meses de vida puede aumentar el riesgo de desarrollar alergias en la piel.
  4. El cuidado de la piel del recién nacido debe ser un baño diario corto con agua templada y un jabón adecuado, especialmente en los niños con piel atópica, puesto que tanto las infecciones como la presencia de bacterias en la piel (colonización) se ha relacionado con brotes de dermatitis atópica.
  5. También es importante la hidratación diaria con cremas específicas, mejor tras el baño para recuperar la función barrera de la piel tras el mismo. Esta hidratación es fundamental en los pacientes atópicos por su menor barrera cutánea y en los que tienen antecedentes familiares de atopia, puesto que se ha comprobado en ciertos estudios que esta hidratación podría disminuir el riesgo de desarrollar dermatitis atópica en estos bebés.
  6. La piel del bebé sufre una maduración constante, podríamos decir que en los primeros 6 meses es más marcada pero que incluso hasta los 3 años sigue siendo más sensible, por ejemplo a la exposición solar, por eso conviene seguir utilizando productos específicos para bebés y niños hasta esa edad.
  7. La mejor fotoprotección es evitar la exposición directa a la radiación ultravioleta, sobre todo en menores de 6 meses, por lo que se deben usar sombrilla, ropa y gorro.
  8. Por otra parte si no se puede evitar la exposición solar la protección tiene que ser alta (factor 50+) y que incluya tanto ultravioleta B como ultravioleta A, puesto que la piel es más sensible al sol los primeros años de vida.
  9. Los protectores solares específicos para la edad pediátrica suelen ser filtros físicos (los que antiguamente dejaban una capa blanca al aplicarlos) puesto que se cree que son más seguros en los niños en cuanto a posibilidad de producir alergia cutánea o irritación. Además suelen estar exentos de perfumes, conservantes y otros posibles irritantes.
  10. Otro tema importante es el del detergente para lavar la ropa. Se puede usar cualquier detergente suave para evitando suavizantes y lejía que se pueden acumular en las prendas e irritar la piel del bebé.