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Imprescindible de primavera: Protección solar

Esta vez no hablamos del color de temporada o del último modelo para vestir en ceremonias, sino de un auténtico imprescindible en primavera: la protección solar.

Niños en un campo de margaritas.
Niños en un campo de margaritas. Gtres

Aunque hace apenas unos días podíamos ver la nieve incluso en Madrid capital, la primavera ha entrado con fuerza y antes de que nos demos cuenta el sol estará en plenitud por lo que hay que empezar ya a proteger la piel de toda la familia, prestando especial atención a la de los pequeños de la casa, ya que la piel tiene memoria y todo lo que sufra ahora puede acarrear consecuencias en el futuro.

Es una buena idea acostumbrarnos a leer las etiquetas y, más aún, aprender a interpretarlas. En este sentido, comprobarás que la mayoría de las cremas de protección solar están indicadas para mayores de tres años, si bien hay algunas que pueden utilizarse a partir de los seis meses.

La piel tiene memoria y todo lo que sufra ahora puede acarrear consecuencias en el futuro

Los niños menores de seis meses, de hecho, no deben exponerse al sol, una precaución que debiera extenderse hasta el año y más allá, tanto como sea posible. Mientras los niños son bebés que se quedan en su sillita o capazo, lo apropiado es mantenerlos alejados de la incidencia directa del sol. Al fin y al cabo, en un país como el nuestro van a recibir los beneficios de la luz solar en cada paseo, por lo que se trata de protegerlos de sus peligros.

Lo que está claro es que una vez comienzan a caminar y a jugar de forma más autónoma, resulta también más complicado mantenerlos a la sobra. Es por tanto el momento de utilizar productos de protección adecuados y complementos ideales como gorras, sombreros y gafas de sol.

En lo que se refiere a las cremas de protección solar, existen dos tipos de filtros: los físicos y los químicos. Los físicos son los ideales para los niños ya que su protección es mayor, sin embargo, pueden ser más incómodos de aplicar y dejan un tono blanquecino en la piel que la mayoría de los niños y algunos padres rechazan. Pero es precisamente ese tono blanquecino el que indica cuándo hay que renovar la protección, es decir, cuando se pierde hay que volver a poner la crema. En el caso de los protectores químicos, hay que estar atentos antes de que la piel se ponga roja, ya que eso sería ya un principio de quemadura solar.

Factor de protección El factor de protección máximo es de 50 y mientras más alto sea, más tiempo protege, por lo que, sabiendo que la mayoría de los niños evitan a toda costa el momento de ponerse la crema, lo mejor es elegir la más factor más alto. Sea como sea, siempre hay que renovarlo cada dos horas, tras los baños o tras secarlo con la toalla. Del mismo modo que hay que evitar las horas de mayor incidencia solar.

Algunas cremas incluyen aceites ricos en Omega3 o manteca de Karite, ambos muy hidratantes, ideales para pieles atópicas y regeneradores, por lo que aportan beneficios extras a la protección.

Del mismo modo, también hay que evitar otro tipo de elementos como los parabenos que no tienen más función que la de conservantes y cuyos efectos secundarios no se conocen en profundidad, si bien su uso excesivo se ha confirmado como perjudicial, o los perfumes, que pueden resecar la piel o desatar reacciones alérgicas, especialmente en la pieles delicadas como las de los bebés o las atópicas.

Compra consciente Teniendo en consideración, todas estas cuestiones, podrás elegir la crema adecuada más allá de la marca o del precio. De hecho hay firmas accesibles que ofrecen una buena protección solar.

Pero además de leer las etiquetas y comprenderlas hay que realizar la compra en establecimientos de confianza. El mundo de la cosmética es un campo en el que el intrusismo y las falsificaciones están haciendo su agosto, por lo que hay que cuidarse también de este tipo de estafas que en el caso de la protección solar pueden acarrear graves consecuencias como quemaduras solares o reacciones alérgicas.

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