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Para ahorrar, segunda mano

Gracias a la segunda mano, el material escolar o vestuario tienen una nueva oportunidad en manos de otro niño que lo recibe repleto de ilusión.

Una niña comprando material escolar.
Una niña comprando material escolar. adobe stock

Es cierto que al empezar el curso a los niños les encanta eso de estrenar libretas, lápices y eso de abrir paquetes nuevos de rotuladores. Sin embargo, para muchas familias es un auténtico desafío lograr sufragar todos los gastos de la vuelta al cole y no es menos cierto que esa ilusión por volver al cole y por tratar las mochilas como si fueran cofres del tesoro no les dura a los pequeños más de una semana. Por eso, la segunda mano se ha convertido en una opción para muchos padres.

Cada vez que el niño da un estirón se le quedan pequeños los pantalones del uniforme apenas sin estrenar y lo mismo pasa con el resto de la ropa, con las mochilas con los dibujitos de moda y, por supuesto, con los libros de texto. En algunas comunidades la administración es quien provee de libros a las escuelas para que los estudiantes los utilicen a modo de préstamo. Esto además hace que los niños sean conscientes del valor de las cosas y las cuiden ya que luego deben utilizarlas otros compañeros.

En otras comunidades son las propias AMPAS las que han organizado bancos de libros. Los padres son los encargados de recoger los libros de sus socios y de procurar proporcionarles otros. Las asociaciones de padres son las que establecen las condiciones mínimas en las que deben estar los libros y llevan un registro que los socios colaboradores. Este tipo de economía colaborativa está cada día más en boga y no se trata sólo de una cuestión económica, sino también de conciencia de reciclaje y de aprovechamiento de los recursos.

Fruto de este movimiento han surgido también iniciativas privadas como plataformas web o aplicaciones en las que se pueden comprar y vender libros de texto o uniformes escolares. Un ejemplo es Uniformes y libros.com. Sus usuarios llegan a ahorrar hasta el 75 por ciento. Y no es la única porque también se pueden encotrar libros en Relibrea o Bolsadelibros además de en las clásicas Wallapop o Amazon.

Así las cosas, los libros escolares, los de lectura, los diccionarios e incluso el material de las clases extraescolares, como instrumentos de música o elementos para la práctica deportiva tienen una segunda vida en manos de otro niño que la recibe de nuevo repleto de ilusión.


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