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Lucía Pariente enmudece ante su lapidación en 'Supervivientes'

Ayer, “Supervivientes” vivió uno de los momento más esperados de esta edición: la llegada a plató de Lucía Pariente, la madre de Alba Carrillo, tras su abandono del concurso después de un cabreo monumental en la palapa y en directo.

Lucía Pariente
Lucía Pariente Telecinco

Jorge Javier preparó un silencio absoluto para poder lucirse en una entrevista que se le fue de las manos: él se pasó con las recriminaciones y ella se cerró en banda. Cada vez le cuesta más a Telecinco manejar a sus potenciales personajes.

Jorge Javier se pasó varias calles juzgando la personalidad, complicada y con carencias, de Lucía. Llegó a meter el cuchillo tan hondo, que parte de la audiencia tuitera terminó posicionándose al lado de la madre de Alba, insultada de varias maneras simplemente por sus fallas emocionales, una carga que ella misma admitió tranquilamente. Hubo un intento constante de achacarle los malos modos de su hija Alba, pero tras escuchar ayer sus silencios cobra sentido la teoría de que Alba es su propio monstruo, bien distinto a su madre.

Necesito un líder para seguirle y tratar de igualarle y en la isla no lo he encontrado"

Lucía ParienteMadre de Alba Carrillo

Lucía no paró de temblar en toda la entrevista. Admitió que había fracasado y que esperaba haber estado “más entera y un poco más equilibrada” durante su estancia en la isla. Cuando Jorge Javier le preguntó por esa soberbia que le achacan los demás, se explicó: “Puede ser que parezca superioridad... Creo que soy la persona que más defectos de mí conoce y uno de ellos es que me emociono con facilidad con las cosas y espero más de lo que lo demás me dan. Necesito un líder para seguirle y tratar de igualarle y en la isla no lo he encontrado. Tampoco sé expresar sentimientos positivos, porque me parecen debilidad, y termino expresando solo lo negativo”. Su autoanálisis psicológico terminó con un tajante “nos falta cabeza y nos sobra patata”.

A continuación, empezó el chorreo de acusaciones feas de Jorge Javier, todas dirigidas a calificar la relación entre madre e hija, ante la impasibilidad de Lucía. “¿Obligas a Alba a vivir la vida a través de tus ojos? No te puedo responder a eso”. “No eres un madre que facilite el desarrollo de su hija... Voy a optar por el silencio”. Frente a los vídeos, admitió que era posible que Alba y ella tuvieran “una relación tóxica” y que lo cierto que se “retroalimentan”. Pese a su autocontrol, se le escaparon algunas frases significativas: “Yo sí me he desenganchado de ella pero no creo que ella se haya desenganchado de mí del todo” y “Soy consciente de que entramos en una dinámica peligrosa y no la vivimos de una manera normal”. “Ella me ve como un problema para que vamos a andarnos con paños calientes. Lo he reflexionado fuera y creo que es cómodo tener un culpable”.

Hubo un momento en el programa que, ante la falta de reacción de Lucía, Jorge Javier abrió la espita de los colaboradores, que se alinearon para ponerla a caldo. Especialmente crudo fue Kiko matamoros, quien la calificó de “monstruo”. Aún así, Lucía se mantuvo impávida, aunque se decía “rota” por la pequeña bronca que había recibido de su hermana, quien le hizo ver que no la había reconocido en su comportamiento en la isla. Al final, Jorge remató el programa soltándole “sois dos pandilleras del vocabulario. Sabéis cómo hacer daño, cuáles son los puntos débiles de cada uno”. Lucía, incólume, contestó: Yo no he estado en ese concurso del que me hablas, sino en otro donde todo era bidireccional”.

Aún faltaba el broche de oro del presentador: “Os habéis quedado sin crédito. Ahora es difícil que nadie os crea. ¿Eres consciente de que mucha tente os estará viendo como dos zumbadas? Y te lo estoy diciendo muy finamente”. Lucía, muda, le sostenía la mirada. “Que tengas buena suerte”, la despidió Jorge Javier. “¿Te veo el jueves en la gala?”. Por primera vez, a Lucía se le iluminaron los ojos. “A ver, a ver lo que pasa...”. Ha nacido otra estrella.


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