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Adam Levine, Behati Prinsloo y el postureo en Instagram

Los famosos de hoy en día tienen que suministrar constantemente contenidos a la red social.

Adam Levine y Behati Prinsloo, juntos en un estreno.
Adam Levine y Behati Prinsloo, juntos en un estreno. getty

En una galaxia muy, muy lejana, los artistas solo tenían que dar la cara durante las promociones: unas semanas intensas frente a la prensa global para hablar de sus discos, sus películas, sus libros. La situación ya no tiene nada que ver. Para ser relevantes, para continuar interesando al publico, hoy tienen que suministrar constantemente contenidos a la red social, y lograr que este sea 'likeado' por la mayor cantidad de gente posible. Ser famoso es hoy un trabajo que requiere más tiempo y esfuerzo que nunca, y las argucias que los populares se buscan para mantenerse en el candelabro resultan cada vez más obvias. Y ridículas.

Pase que cada Navidad, Halloween o Acción de Gracias se conviertan en excusas perfectas para lucir decoración, disfraces o reuniones familiares en las redes, en una ilusión de perfección perfectamente filtrada. Lo que nos empieza a escamar muchísimo es el uso de los niños, de sus bautizos, cumpleaños y gracietas, como cebo para los clicks en las redes. Llega un punto en que ya no sabemos si la escenografía existe de verdad o ha sido creada para resultar seductora en Instagram.

Es el caso del cumpleaños de la niña del cantante Adam Levine y Behati Prinsloo, de solo un añito. Para la celebración, sus padres le prepararon una fiesta de globos descomunal, grandilocuente, gigante, con varios unicornios flanqueando una selva de inflables. Es más probable que la niña se asustara ente la acumulación de globos que lo contrario. Entonces, ¿para quién se fabricó este despropósito? Quizá, para que nosotros hablemos de él ahora. Qué locura, ¿no?


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