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El año en que las mujeres tomaron el mando

June, Cersei, Celeste, Grace, Hannah... sus nombres nos evocan los poderosos personajes que han marcado la ficción televisiva de 2017, una colección de heroínas más fuertes, interesantes y complejas que nunca. ¿Hemos llegado por fin a un punto de no retorno?

Alexis Bledel (dcha.)acompaña aMoss en la primera temporada de The handmade's tale.
Alexis Bledel (dcha.)acompaña aMoss en la primera temporada de The handmade's tale. santiago pedraza

En los últimos años se han multiplicado las mujeres protagonistas y poderosas en las series de televisión. La ficción nos ha ido preparando para la revolución de lo real. Si la huelga de guionistas de Hollywood de 1998, que puso en jaque la producción de películas de alto presupuesto, fue uno de los factores que prepararon la eclosión de las series durante los años siguientes, el fin de la impunidad machista que se ha decretado finalmente en 2017 muy probablemente suponga otro punto de inflexión en la historia de la tercera edad de oro televisiva. Creadoras como Shonda Rhimes, Jenji Kohan, Moira Walley- Beckett, Sarah Polley, Jill Soloway o Lena Dunham ya estaban marcando el nuevo pulso de la serialidad, pero el eclipse de Kevin Spacey, Louis C. K. o Jeffrey Tambor va a acelerar inesperadamente el relevo.

Si tuviera que escoger ocho personajes femeninos de este año que representen las facetas de un hipotético octaedro, estos serían Hannah Horvath, Celeste Wright, Kate Pearson, Ali Pfefferman, June, Cersei Lannister, Grace Marks y Michael Burnham. Pertenecientes a épocas y dimensiones distintas, solteras o casadas, reinas o criadas, no son solo protagonistas de sus respectivos relatos, sino también de la ficción de este 2017 que despedimos. El año en que las mujeres tomaron final y justamente el mando.

1. June (Elisabeth Moss, El cuento de la criada)

No ocurre solo en el plano realista. Las series también han dado un merecido poder a los personajes feminos en el ámbito de la fantasía y la ciencia-ficción. Con El cuento de la criada, la novela de Margaret Atwood en que se basa The Handmaid’s Tale (Hulu, HBO), lo tenían fácil: durante casi 30 años esa novela distópica se ha leído en diversas claves feministas. La protagonista se llama June, pero en el nuevo régimen teocrático que se ha impuesto en América del Norte, cambia de nombre según el comandante que la esclavice como vientre de alquiler (o sierva sexual). Así, durante esta primera temporada, la conocen como Offred (“de Fred”). Al tiempo que las criadas van cobrando conciencia de clase, tanto en la novela como en la serie, van reivindicando su derecho a la autodeterminación, comenzando por sus propios nombres. Una lucha revolucionaria, suma de pequeñas victorias.

Elisabeth Moss en El cuento de la criada.
Elisabeth Moss en El cuento de la criada.

2. Celeste Wright (Nicole Kidman, Big Little Lies)

Madre de gemelos, esposa de un exitoso hombre de negocios, ama de una casa lujosa, Celeste Wright parece llevar una vida feliz en Monterrey, un pueblo pijo del norte de California. Pero pronto descubrimos que el sexo con Perry –tenso y brutal– es la válvula de una olla exprés. Que es víctima de pésimos tratos. Como Girls, Big Little Lies (HBO) explora los lazos de la amistad femenina. Pero los acerca a la sororidad, es decir, la solidaridad y la cooperación entre mujeres en el marco de la opresión patriarcal. La alianza feminista de Celeste , Medeline y Jane se disfraza de pacto de telenovela, pero bajo esa apariencia de culebrón, Big Little Lies da forma a una de las preguntas centrales de nuestra época: ¿cómo neutralizar al agresivo macho alfa de una vez por todas?

Nicole Kidman en Big Little Lies
Nicole Kidman en Big Little Lies

3. Grace Marks (Sarah Gadon, Alias Grace)

También adaptación de una una novela de Atwood Alias Grace (Netflix) tiene la virtud de conservar toda la ambigüedad e ironía del relato literario original, que cuenta la historia de una criada real que a mediados del siglo XIX fue condenada por asesinar al dueño y al ama de llaves de la casa donde trabajaba. Los monólogos de Grace Marks (notable Sarah Gadon), sin salirse del corsé de la retórica de la época, lidian con temas como la opresión patriarcal, los abusos sexuales de los superiores a los subordinados, la libertad de expresión, el derecho de rebelión del oprimido. Todo ello en el horizonte de las revoluciones liberales de la época. En el último capítulo, Grace admite haber variado sus versiones de los hechos según lo que sus interlocutores varones deseaban oír. Es una Sherezade moderna.

Sarah Gandon en Alias Grace.
Sarah Gandon en Alias Grace.

4. Kate Pearson (Chrissy Metz, This is us)

El modo en que Kate ejemplifica el empoderamiento femenino es muy particular. Lo hace con su cuerpo. La obesidad no le impide realizarse como persona. Por los saltos temporales –sello de identidad y de calidad de This is us (NBC, Fox)– sabemos que en la adolescencia se refugió en la figura paterna; y que en la juventud quien la protegió fue su hermano Kevin. Y parece que ese amparo masculino se perpetúa en Toby, a quien conoce en un grupo de gordos anónimos. Pero no. Con él construye una relación entre iguales. Mientras que Kevin –tan guapo y musculoso– se hunde, Kate encuentra su amor, su espacio, su voz. Su maternidad. Entonces nos damos cuenta de que la sombra de su madre fue demasiado larga: de que el mundo no es maniqueo o bipolar (ni solo masculino y femenino).

Chrissy Metz en This is us.
Chrissy Metz en This is us.

5. Hannah Horvath (Lena Dunham, Girls)

El capítulo “La zorra de América” de la última temporada de Girls (HBO) pasará a la historia por haberse adelantado varios meses a la explosión de los escándalos por abusos sexuales en Hollywood. En él, Dunham explora la perversa ambigüedad de las relaciones entre el star system cultural masculino y las aspirantes femeninas. La actriz y escritora comenzó la serie con 24 años y la ha dejado a los 30. Ha sido su máster y su primer matrimonio. Hannah será recordada como una parodia de Carrie Bradshaw (Sexo en Nueva York); como un metáfora de la generación precaria del siglo XXI; como un icono anti-icónico en una montaña rusa abyecta y sublime, ridícula y no obstante seductora.

Lena Dunham en Girls.
Lena Dunham en Girls.

6. Michael Burnham (Sonequa Martin-Green, Star Trek: Discovery)

demás de comandante de una nave espacial mítica, la Enterprise, Michael Burnham es una mujer negra con nombre de hombre. Cuando Alex Kurtzman y Bryan Fuller re-imaginaron una de las grandes sagas transmedia de la historia, apostaron por una protagonista que hiciera hincapié en la pregunta por el género. En Star Trek: Discovery (CBS, Netflix), que ocurre una década antes de la serie original, Burham es la medio hermana de Spock. En el primer capítulo, su mentora la nombra primer oficial: como si creara una nueva genealogía de mujeres, preparándose para el poder antes de que los universos de ficción estuvieran centrados en machos alfa y héroes trágicos.

Sonequa Martin-Green en Star Trek: Discovery
Sonequa Martin-Green en Star Trek: Discovery

7. Cersei lannister (Lena Headey, Juego de tronos)

En su serie de novelas, Canción de hielo y fuego, George R. R. Martin ya intuyó a mediados de los 90 que el futuro sería femenino. En Juego de tronos (HBO) tenemos a un líder a su pesar, Jon Snow, entre un sinfín de mujeres de armas tomar. Entre ellas destaca Cersei: protegida día y noche por una bestia parda, terrorista cuando se tercia, amante de su propio hermano, Cersei se ha convertido en uno de los mitos de la ficción del s. XXI. No es lady Macbeth: es, en un mismo cuerpo, Macbeth y su esposa. A su lado, su hermano Jaime, tan antipático e implacable, parece un trozo de pan.

Lena Headey en Juego de tronos)
Lena Headey en Juego de tronos)

8. Ali PfefferMan (Gaby Hoffmann, Transparent)

Como si intuyeran que el protagonista de Transparent (Amazon, Movistar), el premiado JeffreyTambor, iba a ser acusado de abusos sexuales, en las dos últimas temporadas ha cobrado relevancia su hija en la ficción, Ali. Fue una ensoñación suya –magnética, surreal–, la que permitió reconstruir el pasado europeo de la familia Pfefferman. Y su paso por la academia facilitó la inclusión en la serie de la teoría de género. En la nueva temporada, que transcurre en Israel, Ali introduce un desvío interesante: incómoda con la ruta turística que sigue la familia, se infiltra en Palestina. Tras superar las etiquetas de género, hace lo mismo con las de etnia, raza o religión.

Gaby Hoffmann en Transparent
Gaby Hoffmann en Transparent

Cuatro escenas que no olvidaremos

  1. GIRLS “¡TE LA HE TOCADO!” En el momento más extremo del capítulo “La zorra de América”, el escritor famoso le regala a Hannah un ejemplar autografiado de una novela de Philiph Roth, le pide que se acueste a su lado para descansar y de pronto ella se levanta y grita: “¡Dios mío! ¡Te la he tocado ! ¡Te la has sacado y te la he tocado!”. Entonces él pone una cara nueva: de sátiro irónico. Es brutal. Aunque el capítulo sea inteligentemente ambiguo, en esa cara se revela el macho alfa en toda su maquiavélica perversidad. La crítica que traza Lena Dunham es diagonal, sutil y contundente.C
  2. BIG LITTLE LIES LA SORORIDAD EN LA PLAYA Aunque hay muchas escenas memorables, sobre todo de tensión entre el marido maltratador (interpretado por Alexander Skarsgard) y su víctima, Celeste (Kidman), me quedo con una del capítulo final de Big Little Lies: la de las madres con sus hijos en la playa. No solo porque muestra el poder de una alianza femenina llevada hasta sus últimas consecuencias, sino porque revela que el gran tema de la serie, desde su primer minuto, es el de la maternidad protectora. Las amigas no solo le salvan la vida a Celeste, también evitan que sus hijos sigan creyendo que la violencia es normal.
  3. THE HANDMAID’S TALE EL LINCHAMIENTO En el piloto de El cuento de la criada ya tenemos la mayoría de las escenas más duras de la novela de Atwood. No hay duda que la central es la “ceremonia” de la “familia”, en que se lee el fragmento bíblico que explica la existencia de las “criadas” como vientres esclavos. En realidad, es una violación sistemática. Pero la violencia es todavía más explícita y elocuente en la escena final, cuando tiene lugar otro ritual: el del linchamiento femenino de un violador. Es entonces cuando las criadas se revelan como una clase social unida en su adversidad, cuando todas las tensiones acumuladas se liberan y entendemos lo que harían con los “comandantes” si tuvieran la oportunidad.
  4. JUEGO DE TRONOS DAENERYS, CERSEI Y EL DRAGÓN El esperado encuentro entre Daenerys y Cersei es uno de los grandes momentos de la última temporada. Ambos séquitos reales aguardan la llegada de la Madre de Dragones. Entonces aparece en el horizonte una enorme bestia, que se acerca rugiendo y se posa en la arena del anfiteatro. Solo cuando al fin recoge la alas y agacha la cabeza, aparece la silueta frágil y no obstante decidida de Daenerys. Camina hasta su silla. Se sienta. Todos se habían levantado –maravilla y miedo– ante el dragón, menos Cersei. “Llegas tarde”, la reprende. “Mis disculpas”, responde Daenerys.


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