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Esto no es un juego

No tienen aún la mayoría de edad, pero ya deben miles de euros. Las apuestas online, sencillas y anónimas, siguen creciendo en nuestro país, y un 8% de los jóvenes se han enganchado a ellas.

Hombre con un ordenador en su casa
Hombre con un ordenador en su casa Getty

Madrid

"Regístrate ya y consigue 10 € para jugar!", dice la publicidad que muestra al brasileño Neymar, jugador del Fútbol Club Barcelona, con su partida de póquer en el móvil. El programa que se ha interrumpido con esa publicidad es un capítulo de Los Simpsons y el anuncio continúa: "¡Los nuevos torneos en los que no hace falta ganar el torneo para ganar dinero!". Y la proclama se repite en cada pausa publicitaria: entre anuncios de coches, páginas para buscar hoteles, galletas y protectores solares, también se vende póquer online.

Según Bayta Díaz, psicóloga de la Asociación para la Prevención y Ayuda al Ludópata (APAL) es absolutamente intencionado que tales anuncios se emitan durante un programa de dibujos animados. Van dirigidos a los más jóvenes. Sus palabras exactas son "van a por ellos".

La psicóloga, que lleva 12 años dedicada al tratamiento de las adicciones, especialmente de la ludopatía, ha escuchado de todo, se ha encontrado con padres desesperados, familias destruidas y con deudas importantísimas.

El juego en red engancha porque es fácil, es anónimo, no tienes que salir de casa.

Ha visto "chavalitos con deudas de más de 30.000 o 40.000 €. Es que al principio es muy goloso. El problema es cuando empiezan a ganar y piensan: "He metido 5 € y he ganado 50; si meto 50, voy a ganar 500 €..." Y no funciona así, claro".

Para la psicóloga, el juego en internet ha entrado como un "elefante en una cacharrería en la vida de nuestros hijos". En los últimos cinco o seis años, Bayta Díaz ha visto como la edad de ludópatas se ha desplomado hasta llegar a edades increíbles: 16 o 17 años. Esta adicción antes se asociaba a personas mayores, a tragaperras, a casinos, y ahora no: la edad media de la gente que busca ayuda es de 30 a 40 años. Gente que empezó a jugar muy joven y que, ahora, en la treintena, está enterrada de deudas, con la vida hecha trizas.

Veamos las cifras: el sector del juego online generó en nuestro país más de 6.000 millones de euros en 2014 (fecha de los últimos datos). El número de usuarios pasó de 123.726 de 2013 a 130.919 el año siguiente. En los tres primeros trimestres de 2015, según datos la Dirección General de Ordenación del Juego (DGOJ), que es el órgano regulador, la cifra de dinero jugado fue de 6.116 millones, lo que quiere decir que superó con creces la del ejercicio anterior.

El inicio de los síntomas de esta adicción está apareciendo a los 16 años.

De hecho, se estima que el número de usuarios ha crecido un 10% en los primeros meses de 2016. ¿Éxito? Los expertos en adicciones advierten que el 8% de los jóvenes y adolescentes españoles padecen ludopatía vinculada al juego online. Además, en nuestro país hay millón y medio de personas inscritas en portales de juego, el 70% menores de 35 años, según las cifras de la Asociación Aragonesa de Jugadores de Azar en Rehabilitación (Azajer). Y el número de personas que juegan de forma diaria o continuada no deja de crecer.

Detección temprana

En el Hospital de Bellvitge (Barcelona), donde se tratan estos casos de manera cada vez más frecuente, atienden cada año a 450 jóvenes de entre 15 y 19 años. Según los responsables de la Unidad de Juego Patológico de este centro hospitalario, el inicio de los síntomas de la adicción está apareciendo a los 16 años.

Además, el periodo de latencia (el tiempo que pasa entre empezar a jugar y tener un problema con el juego) es mucho menor en los jugadores online. Si en un jugador presencial la media es de ocho años, en un jugador en red el margen oscila entre uno y dos. Por eso, la Federación Española de Jugadores de Azar Rehabilitados (FEJAR) insiste en que la prevención a edades tan tempranas tiene sentido: una partida se puede convertir en un problema a una velocidad inimaginable.

Y no, no tiene nada que ver con la imagen que se podría tener de un adicto o con niños con conductas de riesgo, que vienen de hogares desestructurados o de situaciones vitales traumáticas. No. Todos los adolescentes y jóvenes están expuestos al riesgo de engancharse al juego online, de acuerdo con las cifras que maneja la Asociación Aragonesa de Jugadores de Azar en Rehabilitación (Azajer): es fácil, es ubicuo, no tienen que salir de casa, es anónimo, al principio exige una inversión mínima, los controles de edad son más que flexibles con números de DNI que circulan por la red o con el que les deja algún amigo mayor y, además, si todos lo hacen, ¿por qué no lo habrían de hacer ellos?

La ludopatía suele estar relacionada con otras enfermedades mentales.

Según Bayta Diaz, la experta en adicción al juego de la Asociación para la Prevención y Ayuda al Ludópata (APAL), hay "niños de 10 que se enganchan porque ven a sus ídolos que promocionan estos juegos. Y si ellos juega al casino online, debe ser un buen pasatiempo".

El pasado junio se celebraron en Madrid las Jornadas de Adicciones Comportamentales y Patología Dual. Allí, el doctor Francisco Ferre, jefe del servicio de Psiquiatría del Hospital Gregorio Marañón, y Néstor Szerman, presidente de la Fundación Patología Dual y jefe de servicio de Salud Mental Retiro, también de este centro madrileño, explicaron que "sólo una pequeña minoría de personas expuestas a situaciones adictivas va a desarrollar una conducta adictiva, pero se van a quedar atrapadas. Hay que entender la ludopatía dentro de otras patologías mentales, abordarlas como una enfermedad cerebral".

Los expertos señalaron en ese encuentro que la adicción al juego está frecuentemente relacionada con otros trastornos mentales, en un 96% de los casos. Y mientras los adultos se decantan por el juego clásico y solo el 1-2% desarrolla esta adicción, los jóvenes prefieren las apuestas online, anónimas y rápidas.

Señales de alerta

  • Está absolutamente pendiente del móvil.
  • Tiene ataques de ira y de euforia, y repentinos cambios de humor.
  • Se vuelve más retraído, más silencioso y se encierra durante horas.
  • Si entran a su habitación, cambia la pantalla del ordenador y se pone nervioso.
  • Si era buen estudiante, las calificaciones empeoran.
  • Habla de apuestas con sus amigos.
  • No le gusta que le hagan preguntas sobre dinero.
  • Empieza a pedir más dinero del que solía a sus padres y a otros familiares.
  • Vende sus cosas y comienzan a faltar objetos en casa o dinero de los monederos.
  • Miente cuando le preguntan si tiene un problema con el juego online.

Llamémosle Jorge

Jorge tiene 19 años, vive con sus padres, estudia, trabaja en una tienda de ropa. Siempre ha seguido los resultados del fútbol, pero ahora tiene reacciones desmesuradas: para bien y para mal. Si su equipo pierde, parece que se hubiera acabado el mundo. Desde hace algún un tiempo, no tiene un duro y sus padres se preguntan dónde está el dinero.

Luego desaparecen sus cosas (su reloj, sus zapatillas sin estrenar) y, pronto, muy pronto, también dinero del monedero de su madre, de la cartera de su padre. Además, Jorge está raro: pendiente del móvil, encerrado en su habitación, hosco, irritable. Habla menos. No responde ninguna pregunta. Un día, se rompe y llora.

Uno de los errores más comunes de los padres es no pedir ayuda profesional.

Lo confiesa todo: debe 300 porque ha estado apostando por internet. Pensó que lo recuperaría, pero no: cada vez se endeudaba más. Está con el agua al cuello. "No lo volveré a hacer", ha jurado. Los padres le creen. Se controla un par de semanas. Se controla un mes. Pero recae. La siguiente vez ya no puede salir del bache: debe 30.000 €.

El caso de Jorge es real. Bayta Díaz explica que uno de los errores más comunes de los padres es pensar que ellos solos pueden sacar a sus hijos de la adicción. "Algunos tratan a sus hijos con violencia, otros con ruegos, otros con castigos, hasta que ven que nada da resultado explica la experta. Lo normal es que nos llamen padres desesperados, que nos digan: "Me ha jurado que no lo va a hacer más".

Cuando se ven con el agua al cuello, suelen pedir ayuda. El error más común de los padres es creerles y no pedir ayuda profesional. Cuando hablamos de generar una deuda por el juego, ya es adicción. Los chavales se controlan durante un tiempo, pero si no están concienciados de que es un problema grave, tendrán otro peor. Es una adicción, no es un juego. Y hay que pararla a tiempo".

Dónde buscar ayuda:

La ludopatía es una enfermedad y, como tal, es imposible de tratar con amenazas o castigos. En cada comunidad autónoma existen fundaciones y asociaciones que se encargan de ayudar a pacientes y a familias con este problema. También en los hospitales existen áreas especializadas en el tratamiento de adicciones. Pero lo primero es empezar por reconocer que existe un problema.

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