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Navidad y tristeza: cómo convertir la melancolía en algo positivo

Si sueles tener bajones en las fiestas navideñas, no te preocupes porque es algo normal. Solo hay que saber cómo gestionarlos en positivo

Una mujer llorando.
Una mujer llorando. GTRES

La Navidad está a la vuelta de la esquina. Lo sabes, entre otras cosas, porque ya llevas unos cuantos euros gastados en lotería y ya sabes que hay calles por las que es mejor no pasar si no quieres ser abducida por un montón de gente que sube y baja mirando y comprando regalos. 'Oh, blanca, Navidad…' Molaría más, claro, si no fuera por esa sensación que se va creando dentro de ti, en la boca del estómago, en el fondo del pecho, ésa que te dice que, quizá, no estás tan contenta como los anuncios de bombones dicen que tienes que estar.

Lo primero que nos cuentan los psicólogos de TherapyChat es que hay que saber diferenciar entre la tristeza y esa sensación de melancolía, vacío, tan propia de estas fechas.

Haz un ejercicio de concentración e intenta definir en qué momento empezaste a sentirte así. Si es algo que te ha acompañado todo el año, la proximidad de las fiestas no tiene mucho que ver con tu estado de ánimo. Si es algo que ha comenzado con la llegada del frío y que arrecia conforme se acerca la Nochebuena, entonces, sí, este artículo es para ti.

¿Por qué estás de bajón en Navidad?

Sentir un cierto decaimiento en estas fechas es normal. Te vamos a explicar las razones más habituales de que esto suceda y algunos tips para combatirlas. Pero, ante todo, recuerda que cada persona es única y todo lo que sientes es válido. No te culpes ni te presiones. Te sentirás mejor cuando estés preparada, no cuando alguien o una fecha te lo imponga.

1. Te lamentas por las oportunidades perdidas

Es posible que, con las 12 campanadas que recibieron al 2017, te hayas propuesto un sinfín de metas bajo la premisa del “ahora o nunca”. Ponerte de 10 en el gimnasio, escribir ese libro que desde hace años te ronda en la cabeza, hacer un viaje de mochilera…

Y, claro, por tal o cual motivo no pudiste llevar a cabo esos propósitos y ahora te sientes triste por no haberlo conseguido.

¿Cómo sentirte mejor? Modifica tu pensamiento. En lugar de pensar en que has “perdido” la oportunidad, piensa en que se ha “pasado” una oportunidad (una, de muchas que vendrán). Este nuevo año es otro libro en blanco para que hagas realidad tus sueños o, por lo menos, lo intentes.

Además, seguro que, aunque no hayas hecho esas cosas en concreto, has hecho muchas otras que también son importantes. Amuebla tu cabeza y tu corazón con lo que tienes, no con lo que te falta.

2. Añoras afectos desconectados

Llámale soltería o esa amiga que ya no te habla, da igual: este año, quizá, has perdido la conexión con alguien que para ti era especial. Eso duele, duele mucho, y no sólo en Navidad.

Acepta el dolor, comprende que toda pérdida conlleva un duelo, y analiza muy bien qué ha pasado: quién ha tomado distancia, cuál ha sido el motivo y si es o no recuperable.

¿Qué hacer para superarlo? Lo primero, ten paciencia, que todo esto también, pasará. A partir de allí tienes dos opciones: una de ellas es pensar si esa relación es recuperable y dar el paso para recuperarla.

La otra opción es comprender que ya no hay marcha atrás y aprender a valorar lo que has aprendido con esa persona, confiando en que seguro que todavía queda mucha gente cerca de ti, con ganas de abrirte su corazón y pasar tiempo contigo.

3. Te urge que te toque la lotería

Ojalá pudiéramos preocuparnos menos por el dinero. Por desgracia, el tema económico siempre nos afecta y, en esta época, mucho más. Quizá tu bajón, esa tristeza o melancolía, se desprende del hecho de no haber ahorrado todo lo que querías, de no haber conseguido el aumento de sueldo que esperabas, o de no poder comprar todo lo que te encantaría comprar en Navidad, ya sea para ti, para regalar, o para decorar tu casa.

El propio hecho de comprar un billete de lotería te produce ansiedad, tanto por el gasto del billete en sí, como por el miedo a que no te toque. Es normal que mucha gente se agobie por sus finanzas en estas fechas, pero puedes vencer este malestar.

¡Cambia el chip! Es muy importante que aprendas a valorar lo emocional por encima de lo material. No se trata de ser conformista. De hecho: nunca, ¡jamás!, te conformes con menos de lo que sueñas. Se trata de ser prudente.

Rediseñar la Navidad en función de tu presupuesto es muchísimo más saludable que intentar diseñar tu presupuesto en función de la Navidad.

4. Te has pasado en Internet

Aunque muchos digan lo contrario, la sobreexposición a Internet existe y, en muchos casos, hace daño. Y ya no decimos Internet, sino cualquier medio de comunicación, desde la tele hasta ese grupo de Whatsapp que te spammea sin piedad.

En todos esos medios abundan contenidos que muestran la Navidad perfecta que tú no vas a tener (y nosotros tampoco). Ver tantas películas, memes, anuncios y demás en los que todo es genial, feliz, súper positivo y lleno de recursos es un disparador de depresión muy poderoso.

¡Aférrate a la realidad! Acepta que tu Navidad no será como esa publi en la que todos se reencuentran en un casoplón donde se han decorado hasta los fondos de los armarios, o que no vivirás un episodio mágico en el supermercado: tú, yendo a por gambas, y alguien empezando una coreografía que todos (sí, también tú) os sabéis y bailáis con destreza. Tu Navidad, con sus luces y sus sombras, con los presentes y los ausentes, con tu cuñado contradiciéndote sistemáticamente, es sincera y es tuya. Quiérela y valórala, porque tiene lo mejor que algo puede tener: es de verdad.


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