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Guía para organizar (bien) una ruptura

Las rupturas nunca han sido fáciles, eso lo sabemos todos, pero existen unas pautas que te harán llevarlo mejor.

Una pareja que ha dejado su relación.
Una pareja que ha dejado su relación. gtres

Lo primero es aceptar que se ha tomado una decisión y que esa resolución va a generar cambios.

Sigue esta guía para que tu ruptura no sea un caos

  • Cuando ya has aceptado tu decisión, asume que los cambios no tienen por qué ser negativos. No son fáciles, pero eso no significa que sean a peor, sino todo lo contrario.
  • Tu zona de confort te resulta cómoda porque es lo que conoces, pero puede acabar convirtiéndose en un infierno. Debes aceptar que tienes salir de ella temporalmente para estar mejor.
  • Pregúntate: "¿Qué tipo de relación quiero tener con mi expareja?". Piensa que es muy difícil establecer una relación de amistad con alguien con quien se han compartido tantas cosas buenas y malas. No es inviable, pero resulta complicado.
  • No conviertas a tus hijos en víctimas, testigos, partícipes o elementos de negociación. No se lo merecen, se merecen un padre y una madre.
  • Acepta que, temporalmente, vas a tener que desvincularte del entorno en el que estabas hasta ahora. Cualquier estímulo que te recuerde el pasado, te hará más difícil el cambio. Correrás el riesgo de reengancharte a la situación anterior, porque lo conocido, aunque malo, es más cómodo.
  • Preserva la posibilidad de tener una relación sana con todos los implicados en la ruptura.
  • Acepta que se trata de tu decisión. No es asunto de tu familia (o de la suya), ni su problema.
  • Ilusiónate con los cambios que están teniendo lugar. Crea un nuevo hogar, no lo conviertas solo en un refugio temporal ante la adversidad.
  • El tiempo debe pasar para que todo se encarrile de nuevo. Al menos un año tardamos en crear imágenes nuevas sin la persona que estaba a nuestro lado.
  • Olvida el orgullo: lo importante es tu bienestar.
  • ¿Es imposible evitar el conflicto permanente? En ese caso, buscad un intermediario objetivo, un tercero que os ayude y en el que ambos confiéis, como un psicólogo de pareja. Os ayudará, fundamentalmente, a empatizar con la otra parte.