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¿Es el sexo la línea de flotación...?

Cada pareja es un mundo y en cada relación se proyectan unas prioridades sobre otras.

Una pareja, en plena discusión.
Una pareja, en plena discusión. gtres

Es un mito moderno: cuando el sexo deja funcionar, malo. Es cierto que la falta de comunicación se suele manifestar en la intimidad sexual. Pero esta es solo una parte de la comunicación de la pareja y su importancia dependerá de la que le den sus miembros. A algunas parejas les importa más mantener un acuerdo social y económico, o un proyecto de familia; otras se enfrentan a enfermedades o problemas que limitan las relaciones sexuales y pueden seguir delante de forma satisfactoria. Las claves: comprensión, empatía y ayuda.

La prioridad es que las parejas tengan metas comunes, que quieran construir su relación como algo en lo que ambos están de acuerdo, que se sientan partícipes de esa vida. Cuando se da importancia solo a uno de elementos de la convivencia, como el sexo, el dinero o el ocio, se dispara la frustración. En cambio, si todos están fuertes y hay buenas herramientas de comunicación, es muy probable que la pareja salga adelante si uno de los elementos falla.

El dinero es un asunto importante. Por nuestro estilo de vida costoso, si uno de los ingresos falla, la economía se convierte en una fuente de problemas muy importante, con un enorme incremento del estrés. La cuestión es, una vez más, el nivel de habilidades que tienen ambos miembros para enfrentarse a un cambio.

Es normal tener relaciones sexuales más rutinarias. Lo que no hay que olvidar es que los momentos de intimidad se pueden (y se deben) trabajar con imaginación y con sentido del humor. Y que cada persona tiene un ritmo sexual diferente.