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¿Por qué no rompemos cuando la relación ha dejado de funcionar?

Nos cuesta tanto arriesgar lo que ya tenemos aunque no sea la séptima maravilla.

Pareja aburrida en el parque
Pareja aburrida en el parque Cordon

Aunque no queramos reconocerlo y nos neguemos a verbalizarlo incluso ante nosotras mismas, cuando una relación se rompe, lo sabemos. Podemos hacernos las suecas, enmascararlo, revestirlo de crisis puntual o incluso acostumbrarnos a las grietas, pero la pareja ya no funciona.

La explicación más popular al respecto de lo mucho que nos cuesta abandonar suele ser romántica: no echarlo todo por la borda, darle una oportunidad al amor, resistir la tormenta... Por suerte o por desgracia, la ciencia viene a aclararnos un poco las verdaderas motivaciones de nuestra pertinacia.

El psicólogo y Premio Nobel Daniel Kahneman ha investigado cómo reaccionamos ante la pérdida y desarrollado el concepto de 'aversión a la pérdida': por lo general, para apostar, necesitamos una tentación de ganancia suficiente para que superemos esta aversión. Su origen tiene una explicación evolutiva: los organismos que han evitado amenazas frente a posibles ganancias, han sobrevivido más y mejor. Por eso nos cuesta tanto arriesgar lo que ya tenemos, aunque no sea la séptima maravilla.

Otro concepto de la psicología que se aplica a las relaciones fallidas es el del efecto del coste irrecuperable. Funciona en el casino, cuando no podemos dejar de apostar a una mano aunque no salga o en los proyectos que no podemos abandonar una vez hemos invertido mucho en ellos.

El 35% de las personas

que reconocieron haber invertido mucho esfuerzo para que la pareja funcionara o mucho dinero decidieron continuar con la relación.

Un nuevo estudio publicado en la revista "Current Psychology", investigó las razones por las que 951 personas, presentado el hipotético caso de una determinada relación, habrían de continuar con matrimonios de más de diez años de duración, hostiles y sin sexo. El 35% de las personas que reconocieron haber invertido mucho esfuerzo para que la pareja funcionara o mucho dinero en la compra de una casa, decidieron continuar con la relación.

Se confirma, también en el laboratorio social de hipótesis, que la teoría del coste irrecuperable guía nuestras decisiones al respecto de las relaciones. No es muy romántico, pero al menos es más fácil comprender las razones del cerebro que las del corazón.


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