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¿Es bueno compartir aficiones con tu pareja?

Ayuda a crecer juntos y a evitar el aburrimiento, pero los expertos creen que existen otros elementos de base que son más decisivos en una relación

Una pareja, practicando running.
Una pareja, practicando running. GTRES

Tener aficiones en común, ¿es la fórmula del éxito en tu relación de pareja? En realidad, el amor no es una ciencia exacta y, aunque la sabiduría popular nos ha dejado grandes dichos como aquello de ser uña y carne o Zipi y Zape, también nos ha dotado de enormes contradicciones como que «los que se pelean, se quieren» o la idea de que «polos opuestos se atraen».

Según el equipo de psicólogos especialistas en Pareja de TherapyChat, compartir aficiones es una buena manera de crecer juntos y evitar el aburrimiento, pero hay otros elementos de base que son más decisivos en una relación. Esos elementos se pueden poner de manifiesto al llevar a cabo actividades en común, o incluso ser más visibles cuando cada uno tiene hobbies diferentes que el otro conoce sin tener que llegar a involucrarse.

  • La admiración. Digamos que tu pareja es un crack jugando al fútbol y tú no aguantas 10 minutos corriendo. Aunque no compartas su pasión por este deporte, si eres capaz de reconocer que tu pareja lo da todo en el terreno de juego y se lo dices siempre que se presenta la oportunidad, podéis hacer de aficiones diferentes algo que fortalezca vuestra relación. Puntos extra si tu pareja sabe que nadie tiene mejor gusto que tú para elegir ropa, ¡y te pide tu opinión cada vez que quiere dar de baja o de alta alguna prenda de su guardarropa!
  • El espacio personal. Uno de los mayores retos en una relación de pareja es mantener a salvo la independencia de cada uno de sus integrantes. Si bien el amor, en muchas ocasiones, consiste en ceder a favor de una convivencia armónica en la que ambos estéis felices, no se puede decir que sí a todo lo que tu pareja demanda y no se debe olvidar que antes de ser “el novio o la novia de”, sois personas con sueños, metas y gustos individuales. En este punto, tener aficiones diferentes a las de tu pareja es una buena manera de poner a prueba esta independencia y este espacio personal que os hará durar juntos mucho más que si os convertís en la típica y tóxica pareja lapa.
  • La aceptación. Digamos que no hay nada que odies más que encontrarte el cesto de ropa sucia atestado de prendas llenas de pintura, harina, polvo y todo lo que se tercie en ese campo de paintball al que tu pareja acude con asiduidad. No obstante, has comprendido que su ametralladora de pintura es su pasión y que, a pesar de que a ti no te haga ni un poquito de gracia, estos combates hacen muy feliz a la persona con la que compartes tu vida. Si, además, tu pareja respeta (e incluso a veces se une) tus interminables maratones de pelis románticas y realities sobre bodas, ¡estáis de enhorabuena porque os espera una larga y feliz aventura juntos!

¿Qué pasa si tanta independencia no os llena?

En el equilibrio está la virtud y es cierto que, en muchas ocasiones, que cada uno tenga sus aficiones sin compartir absolutamente nada con el otro, puede derivar en una sensación de soledad o de falta de conexión que puede poner en peligro la relación de pareja.

En este punto, los psicólogos de TherapyChat recomiendan la búsqueda de un punto de encuentro que os dé algo para compartir y en torno a lo que podáis hacer planes que os ayuden a conoceros mejor y conseguir que vuestra complicidad vaya en aumento.

Una buena manera de encontrar esa actividad en común puede ser organizar una merienda informal con el objetivo de haceros las siguientes preguntas:

  • ¿Hay algo, un deporte, hobby, viaje, que siempre hayas querido hacer y nunca hayas emprendido?
  • ¿Hay algo de lo que ya haces a lo que te gustaría que yo te acompañase al menos algunas veces?
  • ¿Te gustaría involucrarte en alguna de mis actividades, aunque sea una vez, para probar si te gusta?
  • ¿Hay alguna actividad en la que nunca hayamos pensado pero que podamos empezar juntos para conocernos mejor y unirnos más?
  • ¿Te gustaría leer algún libro o ver una película sin que yo lo haga y contármelo después para que te dé mi opinión sobre la trama que me cuentas?
  • ¿Hay alguna tarea de nuestro día a día de la que no podamos prescindir y que podamos empezar a hacer juntos y de manera más divertida?

Es importante que los dos estéis en disposición de participar de este pequeño cuestionario y que os mantengáis apegados al listado de preguntas, sin juzgar al otro, sin intentar avasallar y sin forzar situaciones.

Es posible que entre los dos saquéis algo en claro y acabéis vuestra cita con algo nuevo por emprender. Si eso no pasara y os dierais cuenta de que no hay ninguna afición por compartir entre vosotros, ¡no os preocupéis! Esto para nada significa el final de vuestra relación: siempre podéis acordar repetir esa merienda cada cierto tiempo para conversar sobre los hobbies de cada uno, sobre vuestras inquietudes y, por supuesto, ¡sobre vosotros!

En definitiva, lo más importante no es compartir vuestras aficiones, ¡sino vuestro proyecto de vida! Mientras que un hobby es, precisamente, una vía de escape a la vida real y da subidón coincidir y compartirlo, es en la vida real en donde las inquietudes, esperanzas y objetivos de los integrantes de la pareja tienen que ser compatibles.

Si, por ejemplo, a los dos os hace ilusión la idea de formar una familia y estáis de acuerdo en los valores que definirán esa estructura familiar, ¿por qué habríais de perder la oportunidad de hacer esto realidad sólo porque a ti no te guste el tenis y tu pareja odie ir de compras?


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