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Mujeres que inspiranCinco emprendedoras que ponen el mundo rural en el mapa

Historias de mujeres que ponen la sostenibilidad y el compromiso con la sociedad en el centro de su negocio

Cecilia Marín

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Ya nadie puede negar que el siglo XXI es, sin duda, el siglo de las mujeres. Si la semilla de su revolución se plantó en el XX, es en este cuando ha terminado de germinar. La irrupción de las mujeres en el mundo laboral, por ejemplo, supuso un cambio activo en los roles de género en el hogar y en la vida pública de estas, aunque aún queda camino por recorrer y obstáculos por superar.

En España, el 30% de las personas que deciden emprender son mujeres, frente a un 70% de los hombres. Y eso a pesar de que las startups lideradas por mujeres tienen menor índice de fracaso (22% frente al 51% de proyectos con hombres al mando), según el Mapa el Emprendimiento 2018 elaborado por Spain Startup-South Summit. Así, el retrato robot del emprendedor español responde al de un hombre de 35 años con estudios universitarios (93%) y una sólida trayectoria profesional que le ha llevado a ser emprendedor recurrente (un 46% ya ha creado más de una startup).

El ámbito rural recoge el mayor porcentaje de mujeres emprendedoras: 54% frente al 46% de hombres

Sin embargo, las cifras cambian significativamente cuando pasamos del sector urbano al ámbito rural, donde las mujeres cobran un mayor protagonismo: el porcentaje de mujeres que emprenden sube al 54%, frente al 46% de los hombres, según datos del estudio Mujer, pobreza y desarrollo sostenible elaborado por COPADE. Alrededor de ocho de cada 10 empresarias rurales son autónomas que apuestan por poner en marcha iniciativas que ofertan productos o servicios de los que su entorno carece.

En ese sentido, existen programas destinados a facilitar el empoderamiento personal y profesional de las mujeres que desean emprender. Es el caso de iniciativas como Gira Mujeres de Coca-Cola o Ruraltivity. La primera, impulsada por la compañía de bebidas, pretende que las mujeres puedan poner en marcha ideas de negocio en su entorno más cercano, fomentando así el arraigo en el territorio y la apuesta por la actividad económica local, algo de suma importancia para poner freno a la despoblación de la conocida como ‘España vaciada’. En el caso de la segunda, se trata de una lanzadera puesta en marcha por la Federación de Asociaciones de Mujeres Rurales (Fademur) para que las mujeres creen nuevos proyectos emprendedores en el medio rural o impulsar otros que ya existen.

Ana María Lus, con su proyecto ‘Alpacana’; Natalia Romero, con ‘Celebra tu árbol’; y Margalida Castells, con ‘Souvenir Edicions’; son las ganadoras de la tercera edición de GIRA Mujeres de Coca-Cola. Lola Reolid, con ‘Más que abejas’, y Mónica Rodríguez, con su hospedería ‘El pico del fraile’, por su parte, forman parte de la plataforma Ruraltivity. Ellas mismas nos cuentan su historia de emprendimiento y ofrecen un mensaje de empoderamiento a todas esas mujeres que quieren poner en marcha su propio negocio.

“He perdido la cuenta de todas las veces que me han dicho que estoy loca. Pero hoy estoy aquí porque no me he callado”

Ana M. LusGRANJERA DE ALPACAS EN CANTABRIA

Dorothy, Christine, Otto… No son los personajes de ningún remake de Disney, sino los nombres de algunas de las alpacas que forman parte del rebaño de Ana María Lus. Esta administrativa oriunda de Guriezo (Cantabria) plantó la semilla de ‘Alpacana’ en este pueblo de 2.300 habitantes en 2015 y ahora, en 2019, ha obtenido varios reconocimientos gracias a su apuesta por el emprendimiento en el sector ganadero. Su objetivo, “aparte de visibilizar a estos preciosos animales”, siempre ha sido el de elaborar artesanía mediante elementos ecológicos y sostenibles. “La lana de las alpacas es especial y de las más preciadas a nivel mundial, ya que no requiere de derivados químicos”, dice.

A la vez, con este negocio reclama “la recuperación del uso de la rueca de la abuela” y esa manera tradicional y artesanal de tratar el hilo y la lana para transformar su fibra. Porque Alpacana también tiene su componente emocional: cada vez que coge unas agujas se transporta a aquellos tiempos en los que su abuela le enseñó a tejer, a hacer punto y ganchillo. “No podemos perder estas tradiciones porque son las que han hecho que nuestra sociedad sea como es hoy”, se emociona.

Pero emprender un proyecto que pretende resucitar valores cuasi extintos y que se centra en unos animales tan simpáticos como desconocidos no ha sido un camino de rosas. “He perdido la cuenta de todas las veces que me han dicho que estoy loca. Pero hoy estoy aquí porque no me he callado”, manifiesta con la vista puesta en un futuro en el que, con su granja, pueda contribuir a poner su pueblo en el mapa, a dar empleo y la oportunidad a otras personas de ayudar a la comunidad. Su mensaje para todas las mujeres que quieran emprender es que compartan, que griten lo que sienten y que aprovechen iniciativas como GIRA Mujeres de Coca-Cola. “Por favor, haced caso a lo que hace que lata vuestro corazón porque se puede conseguir… y merece la pena”.

Lola ReolidAPICULTURA COMO FORMA DE VIDA

“A todas las mujeres que quieran emprender les diría que con esfuerzo y mucho amor todo se consigue”

Nacida en el seno de una familia de cuarta o quinta generación de apicultores, Lola ha mamado el amor por las abejas y, sobre todo, por su miel, desde pequeña. Por eso no es de extrañar que hace tres años decidiera poner en marcha su propio negocio en el ámbito apícola: 'Más que abejas'. Debido a la crisis que sufre el sector -el cambio climático, enfermedades de la colmena, escasez de floración, la importación de mieles de otros países de muy baja calidad y muy bajo coste, etc.-, empezó a hacer reuniones con las vecinas de Tobarra (Albacete) para concienciar acerca de la importancia de los productos naturales frente a los que encontramos en el supermercado y, viendo la buena aceptación, se animó a montar un puesto ambulante donde llevar sus productos. Ahora, viaja por ferias y mercados de distintas partes de la geografía española para vender sus productos de cosecha propia: miel, polen, caramelos, cosméticos naturales o especias e infusiones.

“El boca a boca hace mucho, pero Internet más”, menciona refiriéndose a su próximo reto: abrir una tienda online. “Ya hay gente que me llama de Suiza o Francia para que les mande miel, así que la web es necesaria para expandir mi negocio”, reconoce orgullosa. No obstante, Lola ha ganado recientemente el premio Áccesit Desarrollo Rural que otorga la Asociación de Jóvenes Empresarios de Albacete. “Estoy muy contenta por este reconocimiento. Hay que dar más visibilidad a la mujer rural”, manifiesta. Asociaciones como FADEMUR, a la que ella pertenece, se encargan también de poner a las mujeres emprendedoras del medio rural en el mapa. “Emprender no es fácil, como sabe cualquiera que haya sido autónomo”, afirma, “pero a todas las mujeres que quieran emprender les diría que se animen y que busquen ayuda de asociaciones. Con esfuerzo y mucho amor todo se consigue”, concluye.

“Es necesario que las mujeres tengamos visibilidad porque nuestros proyectos valen y pueden cambiar el mundo”

Natalia RomeroREFORESTAR PARA RECONECTAR

Antiguamente se decía que una ardilla podía viajar desde Huelva hasta Sevilla saltando por las copas de los árboles. Huelga decir que a día de hoy es imposible. Natalia Romero, venezolana afincada en Sevilla, busca recuperar esa conexión perdida entre la naturaleza y las ciudades con su proyecto ‘Celebra tu árbol’. “Siento que nos hemos desconectado dentro de la ciudad y eso ha hecho que naturalicemos cosas tan absurdas como escuchar todos los días las ambulancias o los coches cuando lo normal sería oír los pájaros”. En España, además, la tercera causa de muerte son las enfermedades respiratorias. “Más allá de que la gente fume, el problema es la mala calidad del aire y eso solo se puede solventar con árboles”, declara. Con este proyecto, por tanto, pretende contribuir a la plantación de árboles en todo el país con la idea de propiciar una vinculación directa de la persona con el propio árbol y crear el sentido de herencia.

“En el momento en que siembras un árbol tienes un flechazo. Yo sembré un árbol hace diez años en Venezuela y cuando mis amigos se hacen fotos con él sienten que están conmigo. Igual que cuando sabes que un determinado árbol lo sembró tu abuelo, por ejemplo, sientes que estás con él. Hay un mundo mágico en los árboles que desconocemos y al que hay que dar visibilidad”. A través de esta iniciativa, por tanto, pretende incentivar la siembra de un árbol con motivo del cumpleaños propio o de otra persona allegada a la que se pueda regalar.

“Mucha gente me dijo que este proyecto era un capricho, pero escuchar a alguien que te dice que puede funcionar te hace creer que puede hacerse realidad”, asegura refiriéndose a GIRA Mujeres de Coca-Cola. Según Natalia, iniciativas de este tipo hacen “que las mujeres tengamos visibilidad y nos ayuden a creernos que nuestros proyectos sí valen, que esas ideas pueden llevarse a cabo y cambiar el mundo”.

Margalida CastellsMÁS QUE SOL Y PLAYA EN MALLORCA

“A partir de los 45 años hay una falta de visibilidad de la mujer y la autoocupación es una buena alternativa”

Historiadora de profesión, Margalida dedicó 15 años de su vida al patrimonio cultural hasta que el estadillo de la crisis le obligó a reinventarse. Años más tarde, reconvertida en profesora de cocina en la Escuela de Hostelería de Mallorca, su corazón seguía latiendo por el patrimonio, por lo que paralelamente decidió desarrollar su proyecto Souvenir Edicions. Así es como nació esta pequeña editorial especializada en contenidos infantiles y juveniles sobre el patrimonio cultural de su isla. “Mallorca es mucho más que sol y playa: es un destino cultural. Además de libros, hemos editado varios vídeos y también hemos hecho juegos educativos, experiencias autoguiadas y conducidas por nosotros y souvenirs culturales”, agrega.

La GIRA Mujeres de Coca-Cola le ha ayudado a tomar perspectiva sobre su negocio y hacia donde quiere dirigirse. “La formación me ha ayudado muchísimo a tomar decisiones teniendo más clara la estrategia que quiero seguir: reconducir el negocio hacia lo gastronómico y ampliarlo a otros destinos: Menorca, Ibiza, Formentera…”. Una apuesta integral por fomentar la cultura desde las edades más tempranas para que los niños aprendan, disfruten y tengan recuerdos toda la vida de ese viaje que hagan a cualquier destino. Ese es su objetivo y el motor principal por el que inició esta andadura hace tres años. “Yo me tuve que actualizar. No es una barrera, pero sí una necesidad”, reconoce echando la vista atrás. “Hay que tener claro que la idea de negocio no nace para complacer a la emprendedora, sino al mercado, y hay que saber trabajar de esa manera”, recomienda.

A cualquier mujer que tenga un sueño en la cabeza, Margalida le arenga a hacerlo realidad. “Si está en tu cabeza seguro que encontrarás la manera de hacerlo posible. A partir de los 45 años, que es mi caso, hay una falta de visibilidad de la mujer y la autoocupación es una buena alternativa. Animo a todas las mujeres a emprender”, finaliza.

“Los hombres no tienen tan interiorizadas las cargas familiares y nosotras sí. Es necesario que nos las sacudamos y nos lancemos”

Mónica RodríguezTurismo rural y sostenible

En 2007 Mónica decidió cambiar su frenética vida en Madrid y regresar al pueblo de sus antecesores. “En las grandes ciudades es difícil tener familia, dedicarte a ella y, además, trabajar”, sostiene. Por eso se mudó con su marido a Sanabria, en Zamora, y viendo que la única alternativa de mantenerse en un entorno rural era dedicarse a los servicios, montó un alojamiento rural: el Pico del Fraile. Al principio fue un hotel, pero “con la crisis y también después de ella, vimos que el mercado iba cambiando y que la gente prefiere un alojamiento en el que pueda gestionarse sus comidas y su independencia”. Por ello decidieron dar un giro a su negocio y convertir el hotel rural en casa rural.

“La principal barrera con la que me encontré a la hora de emprender fue la burocracia. En ese momento te sientes muy sola y desamparada y se necesita de cierta ayuda financiera”, mantiene. Por eso ella ahora se dedica a asesorar a otras mujeres que, como ella, quieren emprender a través de Ruraltivity. “Yo a las mujeres les digo que se atrevan a emprender, sea en el mundo rural o en la ciudad. Por libertad, por ser tu propia jefa…”, manifiesta, consciente de que, en muchas ocasiones, hay barreras que nos lo impiden. “Los hombres no tienen tan interiorizadas las cargas familiares y nosotras sí. Es necesario que nos las sacudamos y nos lancemos”, dice. Y una vez sopesados pros y contras, aconseja lanzarse sin miedo, pero con cabeza: “Hay que tener los pies en el suelo y hacer varios planes de viabilidad: el optimista, el pesimista… y revisarlo bien todo”. Una vez hecho eso y, considerándolo viable, su mensaje es claro: “Lánzate”.

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