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vivir | Entrevista

Izaskun Chinchilla

Arquitecta

Todos tenemos derecho a estar rodeados de belleza

Chinchilla posa en UtopicUs, un espacio de coworking, creado por ella, donde todo es reciclado.
Chinchilla posa en UtopicUs, un espacio de coworking, creado por ella, donde todo es reciclado. Juan Millás

Madrid

Se licenció con el mejor expediente académico de su promoción, pero se pasó casi 10 años sin construir.

La mayoría de sus proyectos eran sistemáticamente premiados, pero ninguno se llegaba a realizar: las ideas que aportaba y lo que suponían a nivel constructivo y social eran tan avanzadas que cualquiera podría pensar que se la intentó silenciar. Hoy no es así: es una de las cabezas visibles de un nuevo modelo de arquitectura eminentemente transversal, sostenible e integrador. Aunque la mayor parte de sus proyectos construidos han sido efímeros –pabellones en Nueva York, la sala Vip de ARCO– ya empieza a tener un catálogo de ideas: viviendas familiares, la remodelación del Castillo Garcimuñoz (Cuenca) o interiores como el espacio UtopicUS en Madrid, donde se fotografía, una sala de coworking donde todo es reciclado y el ambiente parece una guardería para adultos.

“A los arquitectos críticos les ha costado siempre encontrar hueco. La buena noticia es que ahora somos de los estudios con más trabajo y repercusión”, apunta. Se refiere al estudio que lleva su nombre. “Es una decisión consciente. La tradición de que todos los estudios tengan nombre de varón solo puede romperse si los hay con nombre de mujer. Yo me tengo que ganar la confianza de un cliente seis veces: por ser mujer, por ser joven, por hacer algo diferente, por ser innovadora, por querer incluir la sostenibilidad y por incluir ligereza y frescura en el espacio”, subraya.

"Hay que acabar con esa tradición de que todos los estudios lleven el nombre de un varón"

La base de su trabajo está en la sociología de la innovación. “Hay un momento en que las ciencias sociales dejan de irse a estudiar las tribus y se plantean ver qué está pasando en los lugares del presente más inmediato. Esto, combinado con la escuela de arquitectura, donde hay un cosmopolitismo asumido, nos ha hecho comprender el mundo de otra manera”, apunta.

Por ello, algunos arquitectos han tratado de ponerle el sambenito de arquitecta “teórica”, cuando en realidad es una de las más fervientes defensoras en España de la “estética ampliada”, que también levanta ampollas entre sus colegas. “La belleza para mí es ante todo un derecho social. Todo el mundo tiene el derecho a estar rodeado de belleza, más aún: a estar rodeado de lo que cada uno entiende por belleza. Nosotros planteamos una arquitectura que va a ser utilizada, experimentada y vivida. Partimos de lo primero que se toca: el mobiliario, los interruptores, los termostatos… y vamos escalando. La estética ampliada nos da la posibilidad de superponer varias agendas estéticas de individuos particulares. No estamos en contra del estilo como concepto, sino en contra de que sea el arquitecto el único que decide el estilo”, subraya.

Organic Growth
Organic Growth

Muchos de sus proyectos de arquitecturas efímeras aúnan ramalazos poéticos con una voluntad de juego; parecen tener origen en sueños infantiles, pero su trazado comprende rigurosas ideas intelectuales. Este Organic Growth, con el que ganó en 2015 el City of Dreams Pavillion Competition de Nueva York, es un jardín de materiales reciclados (sombrillas, bicicletas).

Muchos de sus proyectos de arquitecturas efímeras aúnan ramalazos poéticos con una voluntad de juego; parecen tener origen en sueños infantiles, pero su trazado comprende rigurosas ideas intelectuales. Este Organic Growth, con el que ganó en 2015 el City of Dreams Pavillion Competition de Nueva York, es un jardín de materiales reciclados (sombrillas, bicicletas).


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