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Decoración de salón: mi reino en mi casa

En los salones transcurre la vida familiar y social de una casa, pero también la personal e intransferible: esos momentos de soledad que pasamos hechos un ovillo en el sofá con el móvil y el mando a distancia. Un espacio que se adapta a los nuevos tiempos y es fiel reflejo de lo que somos.

Hemos convertido al sofá (a poder ser grande, modular y con chaiselongue) en el rey de la estancia.
Hemos convertido al sofá (a poder ser grande, modular y con chaiselongue) en el rey de la estancia. ikea

Decía Goethe que no hay método más infalible para conocer a la gente que ir a su casa. Una vez dentro, bastaría con echar un vistazo al salón para hacernos una idea de cómo son las personas que residen allí. De ser cierto, podríamos decir que los españoles somos más bien altos, sociables y que nos gusta ponernos guapos. Es la radiografía de esa estancia en nuestro país que, según los últimos estudios, mide más de 20 m2, en los que acogemos a amigos o familiares al menos un par de veces al mes y donde procuramos tenerlo todo hecho un pincel, que por algo es la habitación del hogar donde más invertimos.

¿Qué hacemos en ella? Desde ver películas hasta leer, charlar, tomar una copa, asistir a una actuación improvisada de los niños, usarlo como refugio para días holgazanes... Sin embargo, ninguna de esas actividades es la primera de la lista para los españoles. Curiosamente, lo que más hacemos en el espacio de encuentro llamado salón es mirar el móvil o la tablet (90,5%), seguido de navegar por internet (88,4%). Ambas tareas quedan por delante de otras, como conversar con la familia y ver la televisión, hasta ahora la forma de ocio mayoritaria en esta habitación.

Es una de las conclusiones del estudio 'La vida en los salones españoles'. Dime cómo es tu salón y te diré quién eres, realizado por Ikea, que indica que podríamos añadir un adjetivo más a la descripción inicial sobre cómo somos los españoles: tecnológicos. Prueba de ello, dicen los sociólogos, es que el salón español está mutando para responder a las necesidades digitales. Y eso es solo parte de la transformación que está teniendo lugar en el núcleo de nuestras casas.

En el salón, nos gusta ver películas y charlar, pero también asistir a una actuación de los niños.
En el salón, nos gusta ver películas y charlar, pero también asistir a una actuación de los niños.

Juntos pero no revueltos

Hace unos años, un vídeo en el que dos adolescentes trataban de llamar por un teléfono antiguo sin saber cómo marcar los números en el disco giratorio se hizo viral. Sin embargo, dos décadas atrás aún teníamos un solo teléfono en casa y solía estar precisamente en el salón, donde lo usábamos todos. Ha sido en este tiempo cuando hemos conocido internet y la telefonía móvil, que ha traído consigo un cambio completo de escenario.

'Lo que hacemos en el salón de nuestras casas es prácticamente una reproducción de lo que hacemos fuera, donde nuestros hábitos para comunicarnos están cambiando. En el hogar implica sustituir la televisión por internet o por 'estar' más en activo y en todo momento en la red social', explica Francisco Javier García-Castilla, doctor en Sociología y profesor e investigador de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED).

Una buena muestra del lugar que ocupa la tecnología en nuestras vidas es que España se ha convertido en el país del mundo con más smartphones por habitante, junto a Singapur: el 92% de la población dispone de al menos uno, según un estudio de la plataforma online Back Market. Y si los tenemos es porque les damos mucho uso. Así lo asegura el informe publicado por Statista, que concluye que pasamos una media de dos horas y 11 minutos al día usando la conexión a internet de nuestro móvil.

Las estanterías alojan y exhiben nuestros objetos más preciados.
Las estanterías alojan y exhiben nuestros objetos más preciados.

Tres horas y media cada día

La relación de todos estos datos con la revolución que están viviendo nuestros salones es que muchas de esas conexiones móviles las realizamos desde ahí. Así lo refleja el estudio realizado por la multinacional sueca Ikea, que afirma que, aunque el salón es un lugar para el encuentro y pasamos en él más tiempo despiertos que en ninguna otra habitación -3,29 horas de lunes a viernes y 4,11 horas los fines de semana-, en esa estancia habitualmente estamos 'acompañados por otros pero al mismo tiempo conectados con terceros a través de nuestros dispositivos', dice Ana García Blanco, responsable de Investigación de Ikea Ibérica. En su opinión, 'a pesar de que las relaciones presenciales son muy importantes para los españoles, damos un enorme peso a nuestras relaciones a través de nuestros dispositivos móviles'.

El salón de nuestra casa es nuestra carta de presentación para todo el que cruza su umbral. A través de él, expresamos cómo somos.

¿Significa eso que preferimos las comunidades digitales al contacto con el resto de las personas que viven en nuestro hogar? La respuesta de los sociólogos es negativa, aunque advierten que este modo de comunicación digital influye en la manera en que nos estamos relacionando con la familia. 'Los móviles potencian la capacidad de comunicarnos a nivel individual', explica Javier de la Rivera, sociólogo e investigador del grupo Cibersomosaguas, de la Universidad Complutense de Madrid. 'Aunque se esté en familia, cada persona tiene un dispositivo para comunicarse y ver lo que necesita. Eso puede afectar a la grupalidad, porque lo colectivo pierde fuerza por este uso de mecanismos individuales', apunta.

Esta realidad se acentúa en el caso de los jóvenes ya que, según afirma este estudio, los dispositivos electrónicos han desplazado a la televisión en el salón, especialmente en las familias con hijos, donde el uso de móviles y tablets es aún mayor.

El salón es un espacio de socialización y de relax, pero también tiene que ser funcional, flexible y práctico
El salón es un espacio de socialización y de relax, pero también tiene que ser funcional, flexible y práctico

Y claro, el escenario ha empezado a transformar el diseño de nuestros salones, donde se acogen nuestras nuevas necesidades y prioridades. Por eso los sofás son más grandes y, a ser posible, con varios módulos que podamos cambiar de lugar según lo necesitemos. Además de que ya no solo los queremos para sentarnos, sino también para tumbarnos, por lo que continúa el boom de las chaise longue. Otra tendencia es que comenzamos a integrar los dispositivos móviles, gracias a nuevos poductos que facilitan la carga. 'Uno de los grandes retos es satisfacer el deseo de la mayoría de una vida sin cables, para lo que se empiezan a desarrollar gamas de cargadores inalámbricos que poder tener en el salón', apunta García Blanco.

Pero aunque la tecnología esté muy presente, no es la única necesidad a cubrir. La función social de esta estancia sigue activa, igual que continúa siendo el lugar donde ponernos cómodos. 'El salón está sometido a mucha presión -afirma Ana García Blanco-. Por un lado, tiene que ser un espacio de socialización que esté presentable, sea funcional y se pueda transformar en un ambiente agradable para cuando recibes a tu familia o amigos. Pero, por otro, tiene que ser ese espacio de cocooning donde refugiarte y pasar esos momentos de soledad, aunque sea acompañado de otros'.

En los hogares españoles, este es el punto de encuentro multifuncional para toda la familia.
En los hogares españoles, este es el punto de encuentro multifuncional para toda la familia.

A todo lo anterior hay que sumar que es nuestra carta de presentación al mundo, con la que hablamos de cómo somos. Según la multinacional sueca, en este entorno digital y efímero hemos empezado a desarrollar la necesidad de aferrarnos a los objetos, a lo tangible, con elementos que reflejen quiénes somos.

Por eso, aunque cada vez tengamos menos libros en papel y más discos en formato digital, las estanterías, lejos de desaparecer, están ganando protagonismo. 'Aquello que nos apasiona y que nos define lo queremos tener en formato físico. Al que le gusta la música colecciona vinilos; al que le gusta la ciencia ficción, figuras de Star Wars... Eso se pone en estanterías que te permiten mostrar tu personalidad en las redes sociales, de forma que los salones se convierten en pequeños museos de nosotros mismos', explica García Blanco. ¿Otro selfie?

Lorenzo Meazza, Responsable de interiorismo de Ikea Ibérica.
Lorenzo Meazza, Responsable de interiorismo de Ikea Ibérica.

El refugio ideal de Lorenzo Meazza

'El salón es nuestro espacio social dentro de casa y, al mismo tiempo, nuestro refugio. Por eso es importante en primer lugar que sea confortable, algo que se consigue con muebles acogedores. El sofá en este caso es el rey. Debe ser generoso y cómodo, el espacio desde el que poder leer, ver la televisión, tomar algo... Un sofá que haga realidad la frase: 'De aquí no me muevo'. Además, el salón ideal debe ser multifuncional, estar preparado para acoger tanto momentos familiares como encuentros sociales o incluso pequeñas reuniones de trabajo. Por eso es importante que sea flexible. Dentro de ese salón pueden pasar varias cosas a la vez y lo ideal es que sea un lugar fluido, donde se pueda hacer los deberes, improvisar una reunión de trabajo, jugar... Adaptarse dependiendo del momento del día y de nuestro estado de ánimo. Por último, es fundamental que exprese nuestra personalidad, algo que se muestra con la historia de nuestros muebles. Es importante reconocerse en las piezas, porque es la manera de hacernos sentir bien. Esa es la principal tendencia en salones: se busca la expresión de la identidad de la persona que vive ahí'.

Salón, tablet y móvil

  • Según la última encuesta del Instituto Nacional de Estadística sobre Equipamiento y Uso de Tecnologías de Información y Comunicación en los Hogares, la tecnología ha entrado en nuestras casas en unos porcentajes muy elevados.
  • Tenemos más teléfonos móviles que fijos en el hogar.
  • El 75,5% de los hogares tiene ambos tipos de terminales (fijos y móviles). Pero, mientras un 2,1% de los hogares dispone únicamente de teléfono fijo, hay un 21,9% de hogares que tiene exclusivamente teléfono móvil para comunicarse desde el hogar.
  • Uno de cada cuatro niños de 10 años ya usa móvil, aunque es a partir de los 12 años cuando la mayoría tienen su propio teléfono (75%). A los 15 años, el 94% de los menores dispone de móvil.
  • El 83,4% de los hogares españoles tiene acceso a internet, frente al 81,9% del año anterior
  • En cuanto al tipo de conexión, ya existen más de 13,5 millones de viviendas familiares con acceso por banda ancha, lo que supone el 99,8% de las viviendas con internet.
  • La encuesta investiga este año por primera vez el uso de tabletas, que ya se encuentran en el 52,4% de los hogares.

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