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Si te gusta tomar cañas, no dejes de hacer ejercicio!

Un estudio británico asegura que la práctica regular de ejercicio físico reduce los efectos negativos del alcohol sobre el organismo.

Varias jóvenes brindan con cerveza.
Varias jóvenes brindan con cerveza. GTRES

Si consumes más cañas de lo que deberías no puedes permitirte saltarte el gimnasio. Un nuevo estudio asegura que la práctica regular de ejercicio físico reduce los efectos negativos del alcohol sobre el organismo. En pocas palabras, a más cañas, más horas de gimnasio o más actividad física, si quieres mantener un buen estado de salud.

El estudio publicado en la revista British Journal of Sports Medicine es el primero que busca los efectos compensatorios del deporte frente al consumo de alcohol y sus riesgos.

"El consumo de alcohol forma parte de la cultura occidental, dicen los autores del estudio. Las consecuencias de beber demasiado son claras, se ha demostrado su relación con las enfermedades cardiovasculares y el desarrollo de varios tipos de tumores. Más de siete medidas de alcohol a la semana en el caso de las mujeres y más de 14 en hombres se considera beber en exceso e incrementa todo tipo de riesgos para la salud. Por otro lado la práctica regular de ejercicio físico se relaciona con un mejor estado de salud y una vida más larga", recoge el estudio. Los científicos se dedicaron a comprobar si podía existir el efecto compensatorio del ejercicio para las personas que bebían alcohol.

Lo probaron en 36.000 adultos de Inglaterra y Escocia a los que hicieron varios test entre 1994 y 2006 para investigar si la practica de ejercicio podía mitigar los efectos dañinos del alcohol.

Lo que encontraron fue que en las personas que hacían menos 150 minutos de actividad física moderada a la semana los efectos indeseados del consumo de alcohol se mantenían pero en los que tenían una actividad física mayor estos mismos riesgos se reducían.

De hecho la gente físicamente activa que bebía ocasionalmente (no cada semana) tenía un riesgo cardiovascular menor que aquellos que eran totalmente abstemios. Los bebedores ocasionales que no practicaban ninguna actividad física no presentaban la misma protección cardiovascular.

Los investigadores creen que un consumo bajo de alcohol podría tener un efecto protector del corazón siempre que vaya acompañado de una vida físicamente activa.

Esto no significa que la gente que va regularmente al gimnasio no deba preocuparse de beber en exceso, entre otras cosas porque este estudio solo ha examinado el riesgo cardiovascular y no otros problemas derivados del consumo de alcohol como las enfermedades del hígado, la salud mental, los accidentes de tráfico o la violencia.

Los expertos no ven estrictamente necesaria la abstinencia total dada la importancia del alcohol en la vida social moderna, y creen que sería suficiente con mantener el consumo en niveles moderados. "Mientras las personas mantengan una vida activa estas cantidades no deberían suponer un problema", dice el estudio. En definitiva, el gran hallazgo del trabajo es el poder del ejercicio físico para mitigar el efecto del alcohol y otros hábitos poco saludables.