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Llega el yoga inclusivo y se llama 'curvy yoga'

En nuestro imaginario el yoga es una disciplina solo apta para cuerpos delgados...

Una mujer haciendo yoga.
Una mujer haciendo yoga. gtres

Seguramente asocias el yoga a una figura (masculina o femenina) estilizada, delgada y muy flexible. En nuestro imaginario el yoga es una disciplina solo apta para cuerpos delgados.

Pero esta imagen del yoga empieza a tener algunas grietas por las que se cuela la realidad: las únicas mujeres flexibles no son las perfectas y delgadas, el curvy yoga, una disciplina relativamente joven, quiere desmontar este prejuicio y demostrar que con cualquier talla se puede llegar a ser una buena yogui.

Una de las gurú del Curvy yoga se llama Anna Guest-Jelley y empezó a practicarlo después de haber probado todo tipo de medicinas, naturales y convencionales, para curar su migraña crónica. Después de muchos experimentos el yoga la ayudó a superar los dolores de cabeza. Ella es la creadora de esta forma inclusiva del yoga que no discrimina a nadie por su talla o por su peso.

Anna siempre estaba a dieta. Llegó a probar 65 regímenes para perder peso y veía el ejercicio como un castigo al que se sometía para quemar calorías. Empezó a practicar yoga y después de casi diez años se decidió a enseñar a otros lo que ella había descubierto con sus prácticas. “En muchos casos tuve que aprender sola, cuando apuntaba a clases sentía la mirada condescendientes de los instructores como diciendo: “A ver que hace la gorda”. Nunca nadie me corrigió una postura ni me dijo cómo hacerlo mejor, me tenían como una causa perdida”.

Ella empezó a pensar en crear un yoga inclusivo para personas de tallas grandes. Sospechaba que no era la única que se sentía excluida e invisible de las clases de yoga convencionales solo por pesar un poco más que el resto.

En 2008 se dedico a estudiar cómo conseguir alinear los cuerpos de tallas grandes para conseguir tener y mantener las asanas. A través de la investigación y de su propia práctica creó un método al que llamó curvy yoga que hoy tiene miles de seguidores y gran éxito de público en Instagram. Y abrió un blog para contar sus experiencias porque entonces ella tenía un trabajo a tiempo completo.

La idea del Curvy Yoga no fue del todo bien recibida. Algunos decían que animaba a la gente con sobrepeso a no hacer un esfuerzo para adelgazar y no los presionaba para que mejoraran su salud. Anna, su creadora sostiene que ella tiene una idea más amplia de la relación de la salud y el sobrepeso. “Definitivamente el peso no es el único arbitro de la salud, es importante saber qué come la gente, cómo usa su cuerpo y cómo se siente anteved hacer un diagnóstico sobre su salud. Mi filosofía es que se puede ser saludable con cualquier talla. Y viceversa.

Otros le dijeron que no era necesario inventar una nueva modalidad del yoga llamada Curvy yoga porque las puertas de todas las clases estaban abiertas a todo tipo de personas, y que crear esa disciplina también era segregar a la personas por su peso. El argumento de su creadora es contundente. “No se trata de marginar a nadie sino de crear espacios seguros donde las personas con sobrepeso se sientan seguras y cómodas practicando yoga. Del mismo modo que hay clases para embarazadas o para personas mayores”.

#Curvyyoga es el hashtag que ha convertido esta disciplina en un fenómeno en las redes sociales. Anna no está segura de haberlo inventado, aunque reconoce que su blog fue uno de los pioneros de este movimiento que ahora arrasa en Instagram. Solo hay que buscar los miles de usuarios que publican sus fotos reivindicativas bajo esa etiqueta. “Gracias a las redes sociales se han abierto más puertas que nunca para los cuerpos curvy en el mudo de yoga”, reconoce Anna.

Su consejo para las chicas curvy que quieran probar con el yoga es que se lo tomen como “un experimento”. “Que sean curiosas con su cuerpo, que dejen que el cuerpo les sorprenda y no lleguen con el prejuicio de que no están en forma para hacer yoga. Puedo entender que para algunas chicas sea intimidante, que les parezca que todo va demasiado rápido en una clase. Les recomiende que se lo tomen con tranquilidad... también toma tiempo encontrar al profesor adecuado, el estilo que más se aviene a tu personalidad o descubrir qué es lo que funciona mejor para tu cuerpo, pero desde mi experiencia puedo afirmar que el yoga es absolutamente para todos”.


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