mujerHoy

vivir

Así acabó Finlandia con el acoso escolar

El programa KiVa implica a toda la comunidad en la identificación del bullying.

Una niña escribe en clase.
Una niña escribe en clase. GTRES

Es de sobra conocida la frase atribuida al político Edmund Burke que reza: "Lo único necesario para el triunfo del mal es que los buenos no hagan nada". Algo así parece ser la máxima del programa KiVa, del finlandés Kiusaamista Vastaan que significa literalmente "contra el acoso escolar" y que está siendo exportado a lo largo y ancho del mundo por sus buenos resultados.

Su principal aportación es que va más allá de las figuras del acosado y del acosador, implicando en la lucha contra el acoso escolar a toda la comunidad y muy especialmente al resto de los alumnos, en ocasiones cómplices silenciosos del acosador por omisión y dando lugar a que con su comunicación no verbal transmitan el mensaje de que las acciones de acoso y lo que sucede está bien, aunque tengan una opinión diferente.

Se trata de influir en los testigos que, aunque no acosan, lo respaldan de un modo inconsciente

Así, el programa anti-bullying no trata de cambiar la actitud de la víctima, sino de influir en la colectividad, en la masa, es decir, en los testigos que, si bien no participan en el acoso, pueden respaldarlo de forma inconsciente. En este sentido, el cambio global del grupo sí que puede conseguir cambiar la actitud del acosador que pasa de sentirse respaldado a encontrarse sólo con su comportamiento inadecuado en tanto que el grupo pasa a empatizar, a defender y a apoyar a la víctima.

Así funciona el programa KiVa

A efectos prácticos el programa se establece en los centros educativos a través de equipos destinados específicamente a desarrollar KiVa y consta de una serie de clases a los siete, a los diez y a los trece años durante las que se trabajan modelos de identificación de las diferentes formas de acoso y en las que elaboran fórmulas para mejorar la convivencia.

El proyecto cuenta con lecciones durante todo el curso académico sobre el respeto a los demás o la empatía, todo ello apoyado con manuales para los docentes, reuniones con los padres y con la implantación de las nuevas tecnologías, gracias al uso de videojuegos y a la existencia de un entorno virtual.

Avalado por los datos

KiVa arrancó con el apoyo económico del gobierno finlandés en 2007 y con su implantación se logró que el acoso escolar desapareciera en el 79 por ciento de los centros que participaron en el proyecto. Sus espectaculares resultados hicieron que la idea se exportara a Reino Unido, Italia, Suecia, Estados Unidos, Bélgica o Francia, donde también se ha comprobado una considerable disminución del bullying, en cifras que oscilan entre el 30 y el 35 por ciento.

A los datos objetivos, se suma que al mejorar el ambiente general, mejoraba al bienestar de todos y la motivación para el estudio, descendiendo los índices de angustia y depresión entre los alumnos.

Comentarios