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En crisis a los 40

El paso del tiempo se puede vivir como un peso que nos hace reflexionar sobre el mapa emocional que hemos construido. Un momento para replantearnos nuestra vida y nuestra relación de pareja.

Paula Echevarría, el día después de que se hiciera pública su ruptura con David Bustamante.
Paula Echevarr√≠a, el d√≠a despu√©s de que se hiciera p√ļblica su ruptura con David Bustamante. GTRES

Hacia la mitad de la vida, despu√©s de cumplir los 40 a√Īos, es habitual que aparezca una crisis que en ocasiones afecta a la relaci√≥n de pareja. Se llega a la madurez y surge la necesidad de evaluar lo que tenemos y lo que queremos, lo que so√Ī√°bamos y lo que hemos logrado. Comenzamos a sentir los l√≠mites del tiempo y esto nos conduce a evaluar lo que hemos hecho y lo que queremos hacer. Seg√ļn el psicoanalista Erik Erikson, en esta crisis el ser humano necesita aceptarse a s√≠ mismo. Si lo consigue, la segunda mitad de su vida ser√° creativa y placentera; en caso contrario, los problemas provocar√°n una neurosis en la que los s√≠ntomas de insatisfacci√≥n se llevar√°n gran parte de sus energ√≠as.

¬ŅQu√© es una crisis? La palabra viene del griego kreinen y significa separar, juzgar, implica un cambio en el curso de un proceso y su sentido puede ser favorable o desfavorable. Las crisis nos desequilibran nos enfrentan al peligro, al riesgo, pero son una excelente ocasi√≥n para corregir errores, reparar duelos, asumir la realidad que neg√°bamos y preparar un cambio.

Qué nos pasa:

  • Ri√Īas conyugales que suelen tener como tema el aburrimiento, la falta de di√°logo, la baja frecuencia sexual, el descubrimiento de aventuras sexuales. Conflictos que han sido postergados cuando los hijos, que actuaban como catalizadores, eran peque√Īos. Cuando estos crecen, o ya no est√°n, salen a la luz.
  • Hemos perdido la juventud, pero nos hemos liberado de las exigencias desmedidas que en esa √©poca nos hacemos. Sabemos medir mejor y nuestra experiencia nos hace m√°s tolerantes y realistas. Podemos ajustar mejor nuestros deseos a nuestras posibilidades y sentir la libertad de ser quienes somos y podemos ser.

La que se vive a los 40 a√Īos produce un conflicto interno que hay que resolver. En este momento de la vida, la persona se enfrenta a sus viejas ilusiones para averiguar qu√© sucedi√≥ con ellas y lo que hab√≠a imaginado que iba a hacer.

Encontrarse a uno mismo con la pareja en la mitad de la vida es posible, pero para ello hay que hacerse cargo de las razones que han promovido la crisis que se está viviendo. Los síntomas más comunes son aburrimiento, ansiedad, depresión y una relación de pareja distante o llena de enfrentamientos. Algunas parejas no tienen algo en concreto que vaya mal, pero se sienten atrapadas en una relación vacía e insípida que es más un agobio que un apoyo.

Mientras una amiga le comentaba a Marta que se iba a ir en Semana Santa de vacaciones con su pareja, porque ten√≠an ganas de estar solos, ella pensaba en la suerte que ten√≠a su amiga y le provocaba cierta envidia que despu√©s de tantos a√Īos quisieran estar juntos y solos. Marta ten√≠a 41 a√Īos y Ra√ļl 43, llevaban 17 a√Īos casados y no pensaban nunca en quedarse solos. ¬ŅSe hab√≠a agotado su amor? Aquella noche, Marta tuvo un sue√Īo. Corr√≠a por la calle y un polic√≠a la segu√≠a. De repente, ve√≠a un cartel pegado en una pared con una cara de mujer demacrada y triste que podr√≠a ser la suya. Bajo su rostro se pod√≠a leer: "Se busca esposa fugitiva". Se qued√≥ paralizada. El polic√≠a que la persegu√≠a la alcanz√≥, le puso la mano en el hombro y not√≥ c√≥mo su cuerpo se deshac√≠a, se hac√≠a polvo.

Que podemos hacer:

  • No es f√°cil diferenciar lo que solo depende de nosotros y en lo que la pareja nos influye. Sobre todo porque siempre deseamos que el otro nos apoye all√≠ donde flaqueamos, pero la pareja no siempre puede cubrir lo que deseamos. Hay que aprender a diferenciarlo y no cargar al otro con lo que no le corresponde.
  • Para prevenir la crisis de la mediana edad no hay que negar la realidad, lo que est√° pasando. Adem√°s, debemos buscar estar de acuerdo con el balance de las aspiraciones y las posibilidades que tenemos como persona y como pareja.

Desentra√Īar el pasado

Analizando ese sue√Īo pocos d√≠as despu√©s en una psicoterapia a la que asist√≠a, Marta comenz√≥ a elaborar los conflictos que la llevaban a desear huir del lugar de extrema sumisi√≥n que ten√≠a en relaci√≥n a su pareja y que proven√≠a de la que hab√≠a tenido con su padre. Tambi√©n comprendi√≥ algunos conflictos que Ra√ļl sufr√≠a y que se hab√≠a negado a ver. La dependencia hacia su pareja, respond√≠a muy bien a un deseo de √©l, que le gustaba la posici√≥n que ella adoptaba porque le hac√≠a sentirse m√°s fuerte. Le gustaba tanto estar con una mujer-ni√Īa que hab√≠a empezado a fijarse en una compa√Īera de trabajo 20 a√Īos m√°s joven que √©l. Marta se buscaba a s√≠ misma y para ello deseaba huir de lo que la atrapaba al pasado.

Ahora que la edad y su cuerpo delataban los signos de la madurez, ten√≠a que abandonar definitivamente a la ni√Īa miedosa que llevaba dentro y le estaba haciendo tanto da√Īo. En el sue√Īo aparec√≠a el deseo de deshacerse de ella, pero eso le daba v√©rtigo. Cambi√≥ la posici√≥n que ten√≠a en relaci√≥n a su pareja y le avis√≥ que, si √©l no lo hac√≠a tambi√©n, quer√≠a separarse. Lo que Marta consigui√≥ fue mirarse a s√≠ misma y a los otros de otra forma. Esta actitud le hizo sentirse libre y hacerse m√°s due√Īa de su vida.

La crisis de la mediana edad aparece cuando se hace consciente la idea de que la muerte es inevitable. Este momento encuentra a cada miembro de la pareja con una historia afectiva en la que tendr√° m√°s o menos heridas emocionales y, seg√ļn estas hayan sido elaboradas, se encontrar√°n con mayor o menor facilidad para recorrer su futuro juntos.

No es conveniente negar la existencia de la crisis. Es mejor escucharla y darnos la oportunidad de rectificar lo que no nos gusta. A esta edad, nos queda la mitad de la vida por delante. La madurez es una √©poca espl√©ndida en la que conviene arriesgarse a ponerse en cuesti√≥n e intentar solucionar lo que no funciona. La pareja es un v√≠nculo al que aportamos desde cada uno una historia diferente. Seg√ļn los psicoanalistas Berenstein y Puget, la relaci√≥n de pareja se ve afectada desde tres espacios distintos:

  • El intrasubjetivo, que se refiere a c√≥mo cada uno nos representamos y vivimos la relaci√≥n, de acuerdo a lo que esper√°bamos seg√ļn modelos y deseos que organizamos en los primeros a√Īos de la vida.
  • El intersubjetivo, que conseguimos construir con el otro, donde se establecen complicidades y habr√° que aceptar lo que une y lo que separa.
  • El transubjetivo, que se relaciona con las representaciones inconscientes de lo sociocultural, que influye en c√≥mo pensamos la relaci√≥n con la pareja.¬†


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