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Cómo controlar la ansiedad por comer entendiendo tus emociones

Tras el deseo de comer algo sin saber por qué o incluso sin necesidad, se esconden emociones que pueden escapar a tu control.

Una chica joven, pensando en la comida.
Una chica joven, pensando en la comida. ADOBE STOCK

¿Te ha pasado que te pones a comer algo sin saber por qué? ¿Sientes que te resulta complicadísimo controlar la ansiedad por comer aun sabiendo que no deberías? Pues deja de escuchar a tu estómago y pregúntate qué emoción hay detrás.

1. Controlar la ansiedad por comer no es dejar de alimentarte, es entender tu cerebro

Cuando nos sentimos con ansiedad, con preocupaciones de algún tipo, con miedos sobre el futuro o respecto algo, el cerebro busca respuestas para mitigar o reducir esas emociones de inseguridad. Y una de las más primitivas formas en las que nuestro cerebro busca un falso alivio (aunque sea temporal) es a través de la comida. ¿Cuál es el inconveniente? Que cuando el estómago se vacía, vuelve la ansiedad y el problema sigue ahí.

Cuando comemos, el mensaje que recibe nuestro cerebro es que ya podemos sobrevivir más tiempo; la sangre va hacia el estómago y nos calma. ¿Cuánta gente se queda dormida o adormilada después de comer?

El maravilloso momento de la siesta es precisamente eso: la comida amansa las fieras y las emociones, pero no es el remedio más apropiado. Más bien, se puede convertir en el origen de un círculo vicioso donde ansiedad y comida destruyen la vida de muchas personas.

2. Tengo mucha hambre y poca autoestima

Muchos casos de trastornos alimenticios -como comer compulsivamente- tienen que ver con abusos o carencias afectivas en la infancia. Cuando eso sucede, se utiliza la comida como mecanismo defensivo.

Del mismo modo sucede en personas con baja autoestima y demasiadas inseguridades. Cuando nos sentimos insatisfechos, cuando nos acecha la incertidumbre y la sensación de vacío, procuramos llenarlo y, en ocasiones, el primer impulso son las ganas de comer.

Por el contrario, cuanto más aumenta la autoestima y la confianza, nos sentimos más seguros y satisfechos; más en control de nuestra vida y mejoran nuestra fuerza de voluntad, aceptación y autorespeto.

Por ese motivo, las emociones tienen un peso mucho más importante del que podemos imaginar en casos de ansiedad por comer o cualquier otro tipo de trastorno alimenticio. No es cuestión de quitar el apetito, sino entender realmente por qué el cerebro te lanza esos mensajes equívocos y responderte a la pregunta de por qué tengo ansiedad.

3. Saciar el hambre (inexistente) con alimentos nocivos

Además, cuando tenemos ataques de hambre sin saber por qué, no pensamos generalmente en alimentos sanos, sino más bien en todo lo contrario: ni por asomo se nos ocurre preparar una ensalada porque buscamos el placer rápido, así que recurrimos a cosas fáciles, calóricas y con tendencia al azúcar (ansiedad por comer dulce… ¿te suena?).

Y lo contradictorio de todo esto es que comemos sin apetito porque no existe una necesidad real y fisiológica de comer. Lo que estamos haciendo realmente es aliviar una necesidad psicológica. Precisamente eso es lo que realmente debemos analizar y aprender a distinguir, y no plantearnos jamás dejar de comer.

Haz de detective y averigua las causas. Pregúntate: ¿por qué tengo ansiedad realmente? ¿En qué momentos sucede? ¿Es justo después cuando me pongo a comer? ¿He llegado hasta el punto de tener algún ataque de ansiedad?

Si te pones a pensar en la respuesta, seguramente comprobarás que tu visita a la cocina coincide con momentos de estrés y exceso de preocupación. Por ello, tenemos que aprender a darnos cuenta de este hecho para cambiar este perjudicial hábito de visitar la despensa o la nevera, y cambiarlo por hábitos más saludables.

4. Cómo calmar la ansiedad por comer: 7 claves

  • 1. Trabaja tu autoestima. Además de los hábitos alimenticios, la mejor dieta para la ansiedad es trabajar tu valoración personal y la percepción que haces y tienes de ti. Para mí puede que sea el factor más importante a la hora de reducir la ansiedad por comer, porque en el momento que aumentas tu confianza y seguridad, automáticamente se reducen tus niveles de ansiedad, aumenta tu autocontrol y el respeto por tu propio cuerpo.
  • 2. Bebe más agua. Muchas veces se confunde la sed con el hambre. Cuando el cuerpo pide hidratación cometemos el error de no beber agua y, en su lugar, acudir al café o a estimulantes (chocolate, un bollo o... ¡quién sabe!) que empeoran la situación. Así que cuando te entren ganas de comer algo a deshoras, sin aparente motivo, bebe agua, un gran vaso de agua o dos. Y si realmente crees que tienes hambre (real), come una pieza de fruta. Las infusiones calientes también nos ayudan a sentirnos más saciados.
  • 3. Alimentos contra la ansiedad: menos azúcar y más proteínas. Los alimentos con azúcar nos sacian por un momento, pero pronto volverá el hambre y las indeseadas calorías extra. Mientras que los alimentos con proteínas nos sacian durante más tiempo y son más sanos (carnes, pescados, quesos, seitan, tofu, etc…).
  • 4. Añade fibra a tu dieta. Los alimentos ricos en fibra son fundamentales y harán que te sientas más saciado; reducen la ansiedad y el hambre. Come pan integral en vez del blanco, pasta integral, más legumbres que aporten fibra, frutos secos, arroz integral. No pienses en dietas, sino en elegir bien, elegir sano, respetar tu salud y tu cuerpo porque solo tienes uno y tiene que durar toda la vida.
  • 5. Tómate tu tiempo. Come sin prisas, no añadas más ansiedad. Disfruta el momento y mastica más los alimentos, le harás un gran favor a tu estómago y a tu salud en todos los sentidos. No lo dudes: harás mejor la digestión y aumentará tu sensación de saciedad.
  • 6. Reducir el apetito con ejercicio físico. El ejercicio físico es fundamental para mantener nuestro cuerpo y nuestra mente en forma, pero además de eso también nos ayuda a reducir la tensión, el estrés, la ansiedad y nos oxigena. Y por cierto: más de una vez he escuchado que la ansiedad adelgaza. Hazte un favor y borra esas ideas tan erróneas que solo harán daño a tu salud. Come bien y levántate del sofá un poco más.
  • 7. La importancia de la respiración. ¿Cómo controlar la ansiedad por comer? Dime cómo respiras y tendrás mucha información. La ansiedad y los nervios nos influyen de forma directa: lo hacemos de forma más rápida y con respiraciones más cortas. Tomar conciencia de la respiración y aprender a hacerlo de forma más tranquila y profunda es un gran método para reducir los estados de ansiedad. Por eso, el yoga, la meditación o el Mindfulness son técnicas que nos ayudarán muchísimo en todo el proceso.

Pero sobre todo recuerda que cuanto mejor estés interiormente (a nivel emocional), cuanto más creces como persona, cuanto más aumentes tu confianza y más creas en ti, todo fluirá como debe. Ese será el mejor de los remedios para mejorar en todos los aspectos de tu vida.

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