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Cómo evitar que tu relación de pareja afecte a tu carrera

Muchas de las relaciones que atraviesan una profunda crisis debido al tema laboral, podrían estar mejor si la situación se hubiese atajado antes

Una mujer, en el trabajo.
Una mujer, en el trabajo. GTRES

¡Por fin se han alineado los planetas! Tienes un trabajo que te gusta, te llevas genial con tus compañeros y eres valorada por tu jefe. En tu vida personal no puedes estar mejor: tu pareja es ideal, tus amigas y tú estáis más unidas que nunca y eso de ir a la clase de body pump te cuesta cada vez menos. ¿Qué podría salir mal? Todo.

Sin ánimos de ser catastrofistas, es bueno tener presente que cada ámbito de nuestra vida necesita un esfuerzo constante y que, sin importar lo bien que intentemos hacer todo, los baches están allí y de vez en cuando te pillarán por sorpresa. Y es que los problemas no pueden evitarse, pero sí gestionarse.

Abordamos con la ayuda de los psicólogos especialistas en pareja de TherapyChat, uno de los conflictos más habituales a los que se enfrentan las mujeres felices: evitar que la relación de pareja compita con la realización profesional y viceversa.

Cuando todo va bien, ¡ponte las pilas?

Muchas de las relaciones que atraviesan una profunda crisis debido al tema laboral, podrían estar mejor si la situación se hubiese atajado antes de que escalase hasta convertirse en un problema mayor. Por eso en TherapyChat explican lo que indica que todo está genial y, lo que justamente por eso, has de cuidar para que tanto tu pareja como tu trabajo sigan por el buen camino.

1. Obtienes más responsabilidades

  • ¡Enhorabuena! Tu jefe confía en ti y te da cada vez más responsabilidades. Se podría decir que eres su mano derecha y que muy pronto podrías conseguir una promoción.
  • Riesgo: Más responsabilidades implican dedicar más atención y más tiempo a tu trabajo, con lo cual podrías estar robando espacio a tu relación de pareja.
  • Medida preventiva: Habla con tu pareja y comparte tu éxito con ella. Que sepa que estás logrando cosas importantes, en parte, gracias a su apoyo.
  • Puedes pedirle, además, que te ayude a valorar si el trabajo te empieza a absorber para que juntos podáis ponerle remedio a esta situación en caso de que ocurra.

2. Os conocéis perfectamente

  • ¡Habéis llegado a ese punto en el que no necesitáis hablar para saber qué está pensando el otro. Vuestra compenetración es envidiable y los planes ya salen solos… ¿Cómo podría haber peligro en algo tan mágico como esto?
  • Riesgo: Dar por hecho. Cuando las relaciones alcanzan un punto tan estable, se corre el riesgo de dar por sentado que la otra persona siempre estará con nosotros.
  • Si esta sensación vuela demasiado alto, es posible que sin querer se empiece a despriorizar a la pareja porque “siempre estará allí” y hay otras cosas -como el trabajo- que aún no están conseguidas y por las que se debe luchar.
  • Medida preventiva: Recuerda que las rupturas existen y que la única manera de evitarlas es alimentar el amor cada día. Piensa que tu pareja no te ha elegido una vez y para siempre, sino que os elegís cada día, así que cuida la relación para que no cambiéis de parecer.
  • Crea espacios concretos en los que tu pareja sea prioridad, por ejemplo: nunca trabajaré los martes hasta más allá de las 19h, porque cada martes tendré plan de cine y cena con mi pareja.

3. Tu trabajo se te da demasiado bien

  • Digamos que puedes hacer tu trabajo incluso con los ojos vendados y las manos atadas a la espalda. ¡Eres imparable y tu maestría deja a todos con la boca abierta! Esto es buenísimo y sólo puede ir a mejor… ¿O no?
  • Riesgo: Aburrimiento. Cuando los retos desaparecen y empiezas a “bordarlo” casi sin esfuerzo, más allá del beneplácito de tus superiores y la admiración de tus colegas se oculta un peligro inminente: la desmotivación.
  • Créetelo: incluso si tu comida favorita es el sushi, comer sushi todos los días de tu vida cansa y acaba por hacer que le cojas manía. Con el trabajo pasa exactamente lo mismo.
  • Medida preventiva: ¡No te conformes! Una persona aburrida tiene muchas papeletas para convertirse en una pareja asfixiante. Recuerda que tu pareja no existe para hacerte feliz, ¡sino para acompañarte a que tú lo seas!
  • Si tu trabajo te está resultando tremendamente fácil, ¡innova tú! Conviértete en una máquina de propuestas y verás como no solo sorprenderás a tus responsables mejorando tu posición en la empresa y ocupándote para seguir respetando el espacio de tu pareja, sino que esa activación de creatividad te dará más energía y alegría en el ámbito personal.

Tu relación y tu profesión, aliadas

El secreto para una relación de pareja satisfactoria y una proyección profesional adecuada está en tu capacidad de organizar y conciliar ambos aspectos de tu vida.

Ni brillar en el trabajo es más importante que vivir rodeada de amor, ni mantener una relación es más importante que dedicarte a lo que más te gusta: en el equilibrio encontrarás una vida plena.

Y es que la búsqueda de la excelencia no puede ser más potente que la búsqueda de la estabilidad: quizá no accedas al puesto más importante de todos o no tengas una pareja completamente libre de discusiones, pero mientras puedas permitirte una buena calidad de vida y tu relación sea satisfactoria, podrás seguir trabajando en la conciliación sin obsesionarte.

Si crees que tu trabajo te absorbe o que tu relación se descontrola por momentos, toma medidas para que tu tiempo esté a tu favor: cierra franjas horarias para dedicarte a tener citas con tu pareja, a conversar o a, simplemente estar con ella en una misma habitación. Limita las horas de trabajo y plantéate objetivos alcanzables.


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