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Rey Juan Carlos: los 80 años del Emérito

El Rey Juan Carlos vuelve a la escena pública con motivo de su 80 cumpleaños. Una efeméride que ha celebrado en privado y rodeado de su familia.

Don Juan Carlos celebra hoy su 80 cumpleaños.
Don Juan Carlos celebra hoy su 80 cumpleaños. agencias.

Don Juan Carlos acaba de convertirse en el Rey más longevo de la historia de España, al cumplir 80 años este 5 de enero. Un aniversario que celebró ese mismo día en privado, en familia, pero que incluirá diversos actos institucionales que se sucederán a lo largo de 2018, cuando también doña Sofía alcanzará esa edad.

La primera cita oficial programada con ese motivo es la celebración de la Pascua Militar, que será este mismo sábado, a la que los padres del Rey no asistían desde enero de 2014, antes del relevo en la Corona.

A partir de ahora, lo previsible es que los cuatro Reyes coincidan con más frecuencia en las principales ceremonias del Estado, aunque Zarzuela no ha adelantado cuáles serán esos actos a los que acudirán los padres de don Felipe, de los que irá dando cuenta sobre la marcha. 

Lo que sí esta claro es que, con motivo de sus cumpleaños, don Juan Carlos y doña Sofía empezarán una nueva etapa con mayor proyección pública, después de los tres años y medio en los que han permanecido casi invisibles, desde que decidieron dar un paso atrás para dejar todo el protagonismo a los nuevos Reyes. Durante estos años, los padres de don Felipe también han recuperado la buena sintonía personal entre ellos tras un periodo de alejamiento.

Aunque la relación entre padre e hijo ha estado marcada por el afecto y la lealtad, el encaje institucional de dos Reyes suele ser complicado, como quedó demostrado el pasado 28 de junio, cuando se celebró el 40 aniversario de las primeras elecciones de la democracia sin la presencia del principal protagonista de aquel hecho histórico, el Emérito, quien hizo saber su malestar.

Sus logros

Este doble aniversario ha coincidido con otros dos hechos relacionados. Por un lado, el peso de los logros institucionales del largo reinado de don Juan Carlos está haciendo olvidar a la opinión pública los errores personales que cometió en los últimos años. Por otro, los graves desafíos que don Felipe ha tenido que afrontar, como la crisis de gobernabilidad de 2016 y el golpe separatista de 2017, han contribuido a consolidar la figura del nuevo Monarca en muy poco tiempo.

Este último cumpleaños de don Juan Carlos y los reportajes que han preparado los medios también están contribuyendo a que las nuevas generaciones conozcan mejor los sacrificios que tuvo que hacer el padre del Rey desde que era un niño para restaurar la monarquía y la democracia en España tras el franquismo. Y para que no le juzguen solo por los últimos años de su reinado. 

Y es que, en cierto modo, le robaron su niñez cuando le enviaron a España solo, con diez años, mientras su familia permanecía en el exilio en Estoril (Portugal), con la esperanza de que algún día volviera a ceñir la Corona de sus antepasados.

Hasta entonces, su vida tampoco fue un camino de rosas. Nacido en Roma, en el exilio en 1938, su padre, don Juan, se ocupó de forjar en el niño, a golpe de renuncia y disciplina, un carácter fuerte que pudiera soportar las pesadas cargas de su destino y, con solo ocho años, le envió al rígido internado de Ville Saint Jean de Friburgo (Suiza), donde experimentó por primera vez el amargo sentimiento de la soledad y el olvido.

Después, en España, la vida tampoco fue fácil para don Juanito —así le llamaban—, que creció en medio del enfrentamiento entre Franco, quien quería dejar todo "atado y bien atado", y su padre, que le había inculcado a fuego las ideas de la democracia y la reconciliación de los españoles. Pero todo fue mucho más difícil y más triste tras la muerte de su hermano menor, don Alfonsito, en un trágico accidente mientras jugaban con un revólver en Estoril.

Fue después de su boda en Atenas, con la Princesa doña Sofía, hija del rey de Grecia, cuando se instaló en un antiguo palacete situado en La Zarzuela, que acababa de ser rehabilitado, y cuando la familia creció con la llegada de las Infantas Elena y Cristina y, por fin, del Príncipe Felipe, que aseguró la continuidad de la dinastía. A esas alturas, a don Juan Carlos ya no le quedaba duda de que la restauración de la monarquía tendría un doloroso precio que pasaba por saltarse a su padre en la cadena dinástica. Pero no había alternativa y, dos días después de la muerte de Franco, don Juan Carlos fue proclamado Rey de España.

Libertad

En un tiempo récord, se convocaron las primeras elecciones, se aprobó en referéndum la Constitución, España ingresó en la OTAN y en la Unión Europea, y los 39 años del reinado de don Juan Carlos se convirtieron en la etapa más larga de paz, libertad y prosperidad de la historia, solo ensombrecidos por el terrorismo y la crisis económica de la etapa final.

Los últimos años de su reinado coincidieron con las numerosas operaciones quirúrgicas a las que se tuvo que someter y con una serie de errores personales –su relación con Corinna, su viaje a Botswana y su dificultad para marcar distancia con su hija la Infanta Cristina tras el caso Nóos–. Hasta que, un día, el Rey se dio cuenta de que había llegado el momento de su hijo. Don Juan Carlos abdicó para retirarse a ver la vida tras la barrera por primera vez desde aquel frío 9 de noviembre de 1948, cuando tenía diez años y pisó por primera vez tierra española con una misión demasiado grande para un niño.

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