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El lado oscuro de los abdominales

Son uno de los ejercicios más populares y probablemente de los más practicados por su capacidad de reducir y tonificar el abdomen. Quizás por eso sean también de los que peor se hacen o de los que se abusa con más frecuencia.

Mujer haciendo abdominales en casa.
Mujer haciendo abdominales en casa. Fotolia

Un estudio publicado en 2005 en la revista 'Military Medicine' llegó a la conclusión de que el 56% de todas las lesiones sufridas durante una prueba de Aptitud Física en la base militar estadounidense de Fort Bragg eran debidas a los abdominales. Podríamos pensar, lógicamente, que para hacerse daño realizando este ejercicio hay que practicarlo de forma excesiva. Pero hay investigadores que piensan que, dependiendo de la persona, basta realizarlo con cierta frecuencia para tener, por ejemplo, fuertes dolores de espalda.

Para conocer el efecto que puede tener la práctica repetida de abdominales, se han utilizado cadáveres de cerdos, un animal con una columna vertebral muy parecida a la humana, y se ha comprobado que las vértebras habían sido aplastadas por la presión de las abdominales. Si esto ocurriera en un ser humano, la lesión afectaría a los nervios, causando dolor y, posiblemente, una hernia de disco.

Los críticos con este estudio aseguran que el profesor canadiense sometía a los cadáveres a miles de abdominales continuas, algo que no es lo habitual en la práctica humana en la que las flexiones suelen alternarse con descansos.

Otro estudio de 2006 apunta que la degeneración de los discos lumbares depende hasta en un 74% de características hereditarias, independientemente del tipo de actividad física. Sin embargo, el estudio reconoce que ante una predisposición genética, ejercicios como los abdominales pueden agravar el problema.

Pero los abdominales también tiene un lado bueno. Un meta análisis de 2011 analizó todas las investigaciones sobre este ejercicio realizadas hasta entonces, y llegó a la conclusión de que hacer abdominales mejora la flexibilidad y la fuerza muscular.

Lo que no parece tan claro es que sean eficaces para desarrollar el llamado 'six-pack' o tabletas. En otro estudio publicado ese mismo año, un grupo de participantes hizo abdominales y otro no, durante seis semanas, y el ejercicio no tuvo ninguna incidencia en el tamaño de su cintura o la cantidad de grasa en el abdomen. Parece que conseguir un vientre plano tiene más que ver con una dieta estricta que con el ejercicio físico.


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