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Extraescolares como disfrute, no como obligación

Preguntar al niño por sus intereses y respetar sus capacidades y habilidades ayudará a elegir las mejores actividades.

Una niña, en una clase de pintura.
Una niña, en una clase de pintura. GTRES

Las actividades extraescolares son un recurso estupendo para ayudar a los niños en sus estudios y también para que los niños estén atendidos y recogidos durante las eternas jornadas laborales españolas. Sin embargo, no son estos los criterios que deben llevar a seleccionar qué pueden hacer los niños por las tardes.

Se trata de que los menores realicen actividades que les motiven y les satisfagan, por lo que lo principal es que ellos expresen su opinión al respecto. Así, las extraescolares podrían dividirse en varios grupos:

  • Formación: Aquellas en las que se trata de reforzar los conocimientos formales de los niños, con apoyo escolar, idiomas, cálculo, comprensión lectora.
  • Deportivas: cualquier deporte individual o de equipo u otras como el senderismo o aquellas que tengan que ver con la naturaleza.
  • Artísticas: Favorecen la creatividad en diferentes ámbitos como el teatro, la música, el dibujo, el guión, la fotografía o la costura.
  • Tecnológicas: la robótica y el lenguaje de programación ganan enteros cada año en una sociedad digitalizada.

De entre la infinidad de opciones que hay en el panorama extraescolar, los niños tienen numerosas tareas cada día en el colegio y fuera, con los deberes y los estudios, por lo que lo más importante es que disfruten y adquieran habilidades extracurriculares que puedan aprovechar para su vida:

  • Trabajo en equipo
  • Salud y bienestar físico y emocional
  • Cubrir su curiosidad e interés natural por disciplinas concretas.
  • Potenciar la creatividad
  • Socializar con otros niños de diferentes edades
  • Mejorar su capacidad comunicativa y de expresión

En este sentido, lo más importante es preguntar al niño cuáles son sus intereses y respetarlos. Sólo así el niño aprovechará realmente todo el potencial de la actividad extraescolar. De hecho, si un menor tiene problemas de concentración o no le gusta memorizar, en el teatro puede adquirir práctica jugando. Del mismo modo, los niños introvertidos se abrirán en los deportes de equipo o los más inquietos pueden encontrar un bálsamo en la música.

El objetivo es que los niños pasen un buen rato cada tarde y que, además, les quede tiempo para jugar de forma libre. Por lo que a la hora de elegir las actividades hay que seguir tres pautas:

  • Escuchar al niño (y hacerle caso).
  • Asegurarnos de que puede hacer esa actividad por capacidad y habilidad (no queremos frustrarlo en absoluto)
  • Dar espacio: tiene que tener tiempo para hacerlo y tiempo para jugar.