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Dale pinceles a tus hijos

El arte aporta beneficios físicos y emocionales a los niños y favorece su capacidad para desenvolverse socialmente.

Dos niñas pintando.
Dos niñas pintando. GTRES

La pintura es una de las formas más sencillas y libres para que los niños puedan acercarse al arte desde cualquier lugar y en cualquier momento. Un puñado de pinceles, un vaso de agua y unos papeles son todo lo necesario para que los niños se expresen y se diviertan utilizando los colores.

Es importante que esta actividad sea para los niños un espacio de libertad en el que puedan expresarse sin límites y sin guía alguna salvo que la soliciten. Así que es interesante elegir un sitio en el que los niños puedan pintar tranquilos, en el que no pase nada si se derrama el vaso de agua de los pinceles o si gotean las témperas. Del mismo modo, podéis elegir un conjunto de ropa que le quede algo pequeño o que esté estropeada y reservarla como ropa para pintar o bien comprar un tipo de baby o bata para los días de pintura. De este modo, el niño sólo tendrá que entregarse a crear sin pensar en que tendrá problemas si mancha o se mancha.

Pintando encontramos muchos beneficios:

  1. Diversión: Es lo principal, que los niños disfruten. Pueden pintar solos o en grupo, pero lo más importante es que lo pasen bien. Que lo vivan como una actividad de ocio y no como una obligación. Un espacio en el que todo cabe.
  2. Habilidades y motricidad: Mejora la habilidad manual de los menores, especialmente, la motricidad fina. Les permite pasar de lo abstracto, es decir, la idea que ellos tienen en su cabeza, a lo concreto, pasando a plasmarlos en un lienzo o en un papel.
  3. Emocional: Cuando pintan, los niños descubren que son capaces de crear belleza de forma autónoma. Expresan su mundo interior y comprueban sus propias capacidades, lo que les anima a superarse, logrando que evolucionen emocionalmente.
  4. Imaginación: Favorece intensamente la imaginación y la creatividad. Los niños se encuentran con un espacio vacío que llenan con todo aquello que puedan imaginar. Cabe todo y todo es posible en su mundo pictórico.
  5. Comunicación: Los niños dicen mucho con sus dibujos. Observando lo que ellos quieren decir y cómo lo plasman se pueden descubrir sus intereses, sus preocupaciones, incluso si tienen algún problema. En general, la pintura favorece su capacidad comunicativa ya que les permite expresarse en el lenguaje de los colores sin tener que ceñirse a las letras o a las palabras cuando todavía son pequeños y no las saben utilizar con destreza y precisión.
  6. Autoestima: A lo largo del tiempo, los niños irán viendo una evolución en sus dibujos y comprobarán si reflejan lo que quieren expresar. Esto hará crecer su autoestima. Del mismo modo, se trata de una actividad que al no estar reglada no incurre en errores y se evitará el sentimiento de frustración.
  7. Relajación: Puede ser también algo parecido a una terapia ya que es un espacio de seguridad para los pequeños. De hecho, puede convertirse en una vía de escape para momentos difíciles. Cuando los niños están enfadados pueden utilizar la pintura como medio de vuelta a la calma, desahogando sentimientos que pueden ser de ira o de tristeza.