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Una mañana en el mercado... ¡con tus hijos!

En general, a los hijos no les agrada tener que acompañarte a hacer la compra, por ello debes estimular sus ganas rompiendo con la rutina y buscando alternativas.

Una madre y su hijo en un mercado.
Una madre y su hijo en un mercado. getty

Es sábado por la mañana, hay que hacer la compra de la mañana y los niños se han levantado algo revoltosos. Cuando les dices que lo primero que vais a hacer esta mañana es salir a comprar, las negativas y los alaridos hacen imaginar que se les hubiera condenado a cadena perpetua más que al hecho de que vais a salir a comprar.

Si justo hoy no te apetece soportar protestas y quejas continuas puedes aprovechar para cambiar la rutina y elegir el mercado en lugar del súper. Para ellos será una novedad refrescante y a ti te dará la oportunidad de mostrarles cómo son los productos antes de que estén empaquetados en bandejas. Además, actualmente hay mercados que merece la pena visitar con puestos colocados primorosamente que sorprenderán a los pequeños.

Lo ideal es ir con carrito de la compra, preparar una lista y ¡a disfrutar! Los mercados son lugares con gran personalidad y color y movimiento. Sólo por ser algo diferente ya llamará la atención de los niños. Al tratarse de un conjunto de puestos todos atendidos por profesionales, pueden ir pidiendo ellos mismos lo que tengáis preparado en la lista de la compra. Si son más de un niño siempre podrán turnarse.

Los puestos de frutas y verduras son especialmente coloridos y de gran variedad. Además, seguro que si le pedís al tendero que os lave una pieza para comer en el momento lo hará amablemente, lo que solventará el tentempié de media mañana. También hay opciones en las que la fruta que compras en un puesto la pican o la hacen zumo en otro al lado, por lo que pueden elegir cómo tomarla. También es una buena oportunidad para practicar matemáticas y el uso práctico del dinero ya que en cada puesto tendréis una cuenta y habrá que realizar un pago diferente, con su correspondiente abono y vuelta, algo que pueden aprovechar los niños como un juego para practicar el cálculo.

Uno de los puestos que más suele sorprender a los niños es el de pescado ya que en los mercados se exhibe el pescado de forma rotunda. Si tenéis suerte podéis incluso descubrir un pez espada con su cabeza y su típica espada o un marrajo u otro tipo de tiburón que les dejará con la boca abierta.

Al terminar la compra podéis para en alguno de los puestos de bar o cafetería del mercado para hablar de la experiencia. Si la han disfrutado, es posible que la semana que viene estén preparados el sábado por la mañana para acompañarte a mercado una vez más.


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