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¡Por fin sola!

Desconecta del gimnasio, tus hijos, la jefa, la dietas, las series, tu madre, el espejo, la sobreexigencia, él...Te mereces unas vacaciones. ¿Por qué no liberas tu mente de esas pequeñas "esclavitudes" cotidianas?

Una mujer disfrutando del paisaje.
Una mujer disfrutando del paisaje. adobe stock

Nos pasamos todo el año soñando con ellas y... cuando terminan, ya empezamos a pensar en la siguientes. El diccionario dice que las vacaciones son "el descanso de una actividad habitual". Nada de jefes, jornadas interminables que parecen una gincana, compromisos sociales, citas familiares... Es la ausencia total de obligaciones. Sin embargo, cambiar el chip y olvidarse de ellas no es tan fácil como parece. Somos animales de costumbres. Y pasar de 200 kilómetros por hora a la velocidad de crucero del descanso exige algo más que el simple deseo de que ocurra. Hay que utilizar el corazón y la cabeza. ¿Cómo desconectar desde el mismo momento en que ponemos un pie en la playa? Sigue leyendo...

Tu hija adolescentes

Es sangre de tu sangre, no podrías vivir sin ella, es la causante de tus alegrías y tus desvelos... No hace falta que te justifiques, sabemos que esa criaturita de 15 años es adorable; pero también que, por obra y gracia de las hormonas, puede convertirse en algo muy parecido a un monstruo. ¿O es que acaso no recuerdas el verano pasado? Todo el día encerrada en su cuarto como un hikikomori, sin bajar a la playa porque pertenece a la liga anti-sol, obsesionada con pintarse las uñas cada media hora y pillar el último chollo on line en las rebajas de Primark. Por no hablar de las protestas por la comida que no le gusta, las quejas por el calor, la ojeriza a los vecinos... Ahora, visualízate 15 días libre de todo esa queja y atrévete a decir que no vas a ser la mujer más feliz sobre la faz de la tierra. Imposible.

RETO. Envíala al pueblo con los abuelos para que vea que los huevos vienen de las gallinas, a un campamento de supervivencia, a aprender inglés -o lo que se tercie-, a Irlanda... Adonde sea, pero fuera de tu vista. Tú lo agradecerás y ella, si no te quiere insultar cuando vuelva, te comerá a besos.

La operación bikini

En un divertido vídeo que circulaba en Semana Santa por WhatsApp, Donald Trump decía: "Si no te entra ya el traje de gitana, corazón mío, ¡ya no te va a entrar!". Sentimos ser los portadores de tan malas noticias pero, a estas alturas del verano, lo mismo se puede decir del traje de baño. Te has comido todo el hinojo que un herbívoro es capaz de engullir y no has faltado a tu doble cita semanal con esa secta llamada Zumba, así que relájate y disfruta. La operación biquini prescribe el primer día que te lo pones en público.

RETO. Come y bebe con moderación pero sin contar calorías. Y cambia el gimnasio por algo que no inventara un torturador. Tu alma te lo agradecerá.

Relajarse en seis pasos:

  • Ignacio Calvo, psicólogo experto en ansiedad y estrés de Ícaro Psicología (www.icaropsicología.com), nos da las claves para desconectar durante las vacaciones. Recuerda que necesitas un mínimo de dos semanas libres seguidas; y, mejor aún, si son tres.
  • Limitar el uso y el chequeo de los dispositivos móviles. Mirar el móvil constantemente nos impide desconectar por completo. Además, así mantenemos hiperactivo nuestro cerebro. En lo laboral, lo ideal es no consultar el correo ni recibir llamadas (por mucho que lo hagamos "porque queremos"). Recuerda, también, que así das buen ejemplo a tus hijos.
  • Bajar el ritmo y el nivel de urgencia. Y reducir el número de actividades para poder hacerlas de forma lenta y placentera. En vacaciones solemos caer en el error de pensar que, cuanto más haces, más disfrutas.
  • Flexibilizar la agenda y buscar apoyo. Lo ideal es encontrar tiempo para uno mismo, para la pareja y para los hijos... Y tener una red social que nos permita reducir la sensación de responsabilidad constante. Muchas personas llegan agotadas a septiembre por haber ejercido como padres sin descanso.
  • Socializar y compartir. Sustituir las relaciones virtuales por reales nos humaniza y nos recuerda de dónde venimos. Hay que disfrutar de actividades al aire libre y en compañía, y es preferible quedar con menos personas y más tiempo. Horarios, los mínimos.
  • Mejorar hábitos y descubrir nuevas habilidades. No dejes los propósitos de enmienda para el nuevo curso. Tienes más tiempo libre y puedes crecer y cuidarte más: dormir más, comer mejor, hacer ejercicio...
  • Vivir el presente. Disfruta de los pequeños momentos, y siente esas cosas cotidianas que tenemos automatizadas. Y no te generes expectativas tan inalcanzables que solo te creen frustración.

La adicción seriéfila

Reconócelo, estás enganchada a las series de televisión. En cuanto llegas a casa te abalanzas sobre el mando para ver un nuevo episodio de House of cards, te dan las tres de la mañana con The Handmaid´s Tale y tienes pesadillas en las que te pierdes un capítulo de Juego de Tronos. El término binge watching (maratón seriéfilo) se creó expresamente para ti, y ha reducido drásticamente tu vida social. "Las series son la literatura del siglo XXI"; "los mejores actores se han pasado a la tele"... No te escudes en tópicos. No vives. Tienes un problema y lo sabes. Pero no debería ser tan grave como para no abandonar la televisión por la paella del chiringuito o el vodka con tónica para ver la puesta de sol. En plena ola de calor, Invernalia queda muy lejos.

RETO. Dale vacaciones a la tablet; ella también se las merece. Ha permanecido a tu lado en la salud y en la enfermedad y está a punto de solicitar el divorcio.

El amante inesperado

¿Quién quiere tomarse un respiro cuando hace cinco meses comenzó un affaire de película? En su sano juicio, nadie; pero es que tú no estás en tus cabales. Noches en vela, inapetencia, falta de concentración... El cuadro típico de las primeras fases del enamoramiento. Pero no has tenido un minuto para ti y tus allegados empiezan a pensar que te han perdido. Los expertos -y los cursis- dicen que conviene echarse un poco de menos para mantener viva la llama. Pues eso.

RETO. Bájate de la montaña rusa y móntate un rato en el tiovivo. Limita el número de WhatsApp que le mandas y redescubre los (otros) placeres de la vida.

Tu querida madre

Tres llamadas al día son 1.095 al año. Demasiado incluso para el tándem madre-hija más empalagoso de la historia. "¿Qué tal tiempo tenéis por ahí?"; "¿qué tal has llegado al trabajo?"; "¿qué resultado te están dando aquellas sábanas que te regalé?"... Este es el interrogatorio tipo al que te puede someter una madre abducida por el móvil. Y si es de las que han descubierto los mensajes de voz, estás perdida. ¿De verdad es necesario que tu querida progenitora esté al corriente de tu vida hasta en el más mínimo detalle? Madre no hay más que una, cierto, pero recuerda: el roce hace el cariño... y también puede provocar una declaración de guerra.

RETO. Dile que, por prescripción facultativa, no puedes acercarte a menos de dos metros del móvil durante las vacaciones. Este break puede ser el comienzo de una bonita amistad.

Dress & Beauty Code

Lunes, 14.00 h: manicura; jueves, 17.00 h: peluquería; sábado, 20.00 h: fiesta (dress code: vestido de cóctel). ¿Alguna vez te has parado a pensar cuántas horas a la semana dedicas a tu imagen? Probablemente, si juntaras las de varios años podrías haber escrito El Quijote o estudiado varias carreras. Cuidarse es importante para sentirte bien con una misma, pero dejar de hacerlo es una liberación. En verano estás morena, favorecida, relajada... Y si eres de aquellas a las que la humedad les arruina el pelo, ¡qué más da! Hay tantas cosas apetecibles por hacer en vacaciones que perderse alguna por mirarse en el espejo sería un sacrilegio.

RETO. Prohibido meter el secador, las sandalias de tacón y el kit de maquillaje en la maleta. Bueno, admitimos la máscara de pestañas y una barra de labios. No vaya a ser que el síndrome de abstinencia te amargue el verano

Los benditos amigos

¿Cómo es ese momento de llegar agotada del trabajo y tener que salir a cenar con las chicas cuando lo que te pide el cuerpo es tumbarte en el sofá y jugar al Candy Crush? Los amigos son impagables, pero también exigen más sacrificio que unos maitines. Durante todo el año acudes a sus llamadas de socorro, sufres a sus parejas, aguantas estoicamente comuniones y barbacoas... ¿Dónde quedó aquella época en la que uno sustituía los amigos de invierno por los de verano?

RETO. No sucumbas a la tentación de invitar a todos tus colegas a tu casa de la playa. Lo que empieza como Los amigos de Peter puede acabar como Carrie.

La cruda realidad

Somos conscientes de que eres una mujer interesante a la que le gusta estar bien informada. Dicho esto, sabemos que este año ha sido más duro de lo que cualquier ser humano es capaz de soportar. Atentados terroristas, violencia de género, corrupción a diestro y siniestro, mucho brexit y el inefable Donald Trump que no nos da tregua. ¿Eres de las que dicen que no pueden empezar el día sin saber lo que pasa en el mundo? Prueba a cambiar el chip y descubrirás que la Tierra sigue girando aunque tú te hayas bajado de las noticias y de la radio. Pruébalo.

RETO. Escucha Despacito hasta el hartazgo, empalma un best seller con otro, juega al dominó... Lo que sea, pero no dejes que la realidad empañe unas merecidas vacaciones.

Tecnología 24 horas

Según las compañías de telefonía, miramos el móvil entre 80 y 120 veces al día. Y Facebook afirma que sus usuarios pasan una media de 46 minutos diarios conectados. Súmale el correo laboral y personal, los grupos de WhatsApp -¿alguien va a detener esta pandemia?-, las alertas del teléfono, las compras on line, LinkedIn... Y los adictos a Instagram son especialmente peligrosos cuando se suben a un barco o la noche les confunde. Una pérdida de tiempo que, con la pasta que has pagado por las vacaciones, sale cara.

RETO. Con un poco de suerte, en tu retiro vacacional la cobertura dejará mucho que desear. Si no, al menos no te lleves el móvil a la playa: no hay nada más triste que mirar la pantalla en vez del horizonte.


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