mujerHoy

vivir

Los beneficios de los abuelos

La paciencia y la tolerancia de los mayores puede hacer que los niños se sientan más cómodos con ellos y se animen a contarles sus preocupaciones y aventuras.

Una abuela abrazando a su nieto.
Una abuela abrazando a su nieto. GTRES

Las familias se encuentran cada día más atomizadas y la conciliación del trabajo con la vida parece misión imposible. Los abuelos desempeñan en este panorama un papel fundamental en el cual se hacen cargo de los pequeños y los atienden como hijos propios. Pero más allá de estas cuestiones prácticas, la relación entre abuelos y nietos aporta beneficios mutuos a nivel emocional y psicológico.

Así, los abuelos, normalmente aúnan una serie de características que les hacen muy valiosos para ofrecer una educación complementaria a los menores. Cualquier viaje, visita al museo o paseo por el campo se ve intensamente enriquecido con historias del pasado, profusos conocimientos gracias a la experiencia de los mayores.

Junto a la experiencia se suman la paciencia, la tolerancia o el tiempo que tienen los abuelos y que pueden dedicar a hacer actividades con sus nietos, alejados de las prisas y de los ritmos trepidantes de la sociedad en la que solemos estar inmersos.

Además, los niños que tienen una relación cercana con sus abuelos, tienen una mayor sensación de pertenencia, de raíces, ya que entienden que su vida procede en una estirpe, de un pasado que es el de su familia y el suyo propio. Muchos nietos, de hecho, cuando crecen muestran gran interés por ese pasado que va íntimamente ligado a la historia de su comarca o de su país. Pero el pasado no es sólo historia, son también juegos, canciones y retahílas que parecen diluirse con el paso de los años y con la irrupción de nuevas formas de entretenimiento ligadas a la tecnología y al mundo digital.

La mayor longevidad de los abuelos y su mejor salud hace que estos mayores sean personas activas, repletos de vitalidad que disfrutan con sus nietos y con actividades como ir al cine o al teatro, compartiendo juntos grandes momentos de diversión y numerosas anécdotas.

La paciencia y la tolerancia de los mayores hace que, en muchos casos, también se conviertan en confidentes de los niños que les explican con tiempo y confianza cuáles son sus preocupaciones más íntimas, a las que los abuelos pueden responden desde la experiencia y ponderar la necesidad de trasladar esta información a los padres.