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'OT 2017' sube el nivel con una tercera gala casi perfecta

La actuación de Alfred y Amaia fue la más aplaudida en una noche que despedimos a Juan Antonio.

Aitana cantó en solitario el tema 'Issues'.
Aitana cantó en solitario el tema 'Issues'. RTVE

La Gala 3 cumplió con creces las expectativas: Aitana recuperó su ‘flow’, Juan Antonio no pudo con Roi, Cepeda fue castigado por su actitud y, sobre todo, la magia llegó con la actuación de Almaia (Alfred + Amaia).

Eran las 00.28. Roberto Leal consultó su reloj antes de dar paso a la última canción del concurso: “Un piano, cuatro manos, dos voces y un mismo corazón”. Tras estas palabras el decorado se oscureció y el aplauso del público se apagó de pronto. Desde casa podía sentirse la emoción de quien espera recibir el regalo que lleva tiempo esperando. Y llevábamos una intensa semana de ensayos que queríamos ver terminar a lo grande… Los asistentes a la Gala 3 ya conocían los temores de Manu Guix ante la actuación de Alfred y Amaia -que ya cautivó en otro talent show cuando era una niña- (“el reto es transportar la magia de esta sala pequeña (de ensayos) al escenario, donde todo es grande, con el ruido, las luces, el público…”) y callaron, expectantes, tan nerviosos como los propios concursantes. Las redes eran una cascada de efervescencia hormonal, con miles de adolescentes angustiados ante la idea de ver en directo por televisión lo que hasta ahora habían visto por internet, la materialización de un sueño romántico: el dueto de la noche, de la temporada (por ahora), de la historia de 'Operación Triunfo'. Adiós, 'Escondidos'; llegaba 'City of stars'.

Las sonrisas cómplices, los labios mordidos, los besos en la mejilla, los roces frente al teclado… Ardíamos en deseos de que todo acabara en un beso que sellara el romance: pero eso sólo pasa en las películas, qué demonios. Alfred tardó algo más en mirar a Amaia. Pero cuando lo hizo ya no pudo despegarse de ella. España quiere que la miren como Alfred mira a Amaia: embelesado, con respeto y admiración Ella resplandecía. Él parecía atenazado por los nervios. Pero se fue relajando al perderse en sus ojos: incluso improvisó detalles que no vimos en los ensayos. Fue una actuación mágica, más allá de la ejecución, porque la magia estaba en ellos, en la relación que se había establecido y que nos había hecho revivir a todos lo que supone enamorarse a los 18. Y eso, más que magia, es un milagro.

El programa había guardado el tesoro para el final, una maniobra que fue premiada por una curva de audiencia ascendente, ganando 4 décimas con respecto a la semana pasada. La única víctima de esa magia fue Aitana, que realizó una maravillosa versión de ‘Issues’, canción que hizo suya llenando el escenario con su voz y una presencia con ángel (“o con duende, como quieras llamarlo. Pero eso es algo muy difícil que todos buscan pero que se tiene o no se tiene. Y tú lo tienes”, le dijo el jurado). Aitana, que lloraba como su ‘flow’ perdido, lo recuperó a lo grande.

Y en el último momento, Roberto Leal se despidió de todos con un ‘Hasta luego, Lucas’ mientras levantaba la mirada hacia los cielos desde los que nos contempla Chiquito de la Calzada. Fue un anoche de emociones.

La favorita

Amaia de España. La audiencia ha caído rendida a sus pies. Sería injusto hablar de ella como “personaje televisivo” (incluido el personaje de la ‘sexóloga Martínez’ que tanto juego ha dado desde la loca clase de los Javis) por su naturalidad obviando lo realmente importante: tiene una voz preciosa, una vasta cultura musical y una sencillez apabullante que la lleva a querer seguir aprendiendo. Con una guitarra o al piano, da igual, verla y escucharla es un placer. Es cierto que su ‘historia’ con Alfred la ha consagrado, pero no le hacía falta –ya acabe en romance o en gran amistad– para conquistar a los espectadores con su talento.

El expulsado

Ya sabemos que los bilbaínos no sólo nacen donde quieren, también pueden ser de donde quieran. Y Juan Antonio (23 años) tiene alma andaluza. De ahí su pasión por Niña Pastori, de ahí su quejío… Aunque en la actuación de noche aparcó al fin sus giros, que había ido metiendo desde los ensayos con calzador para su propio deleite y para castigo de los autores (sí, lo sé, dejó algunos, pero hay que reconocerle que hizo una buena ‘limpieza’). Juan Antonio era un concursante muy querido por sus compañeros al que, sin embargo, los ‘haters’ pusieron en su punto de vista por una discusión con Cepeda.

Juan Antonio fue expulsado por el público. / RTVE
Juan Antonio fue expulsado por el público. / RTVE

Su despedida en el 'Chat' evidenció que una cosa es la vida paralela que se crea en la redes –una vida mezquina, por cierto– y otra la real. Su número de la suerte es el 1119, el que llevaba en el 'casting'. Gracias a el momento 'Sorpresa, Sorpresa' que ha incorporado el programa, pudimos al fin conocer a su esposa, Zaida, de la que casi no se despega en el escenario y que, por cierto, se metió a Mónica Naranjo en el bolsillo al confesar que Juan Antonio y ella bailan muy bien el 'reggaetón lento'. Menudo baile les esperaba anoche al joven matrimonio.

Tal vez fuera innecesario dar los porcentajes. No se dieron la semana anterior. Con un 91% de los votos, Roi arrasó. Juan Antonio no se lo merecía.

Nominados

'Euphoria' era la canción de su 'casting' y Thalía estaba ilusionada con la idea de cantarla en la gala. "Es la canción que me define", llegó a confesar. Pero es una canción llena de trampas, como bien explicó Mónica Naranjo. Difícil, muy difícil. "A estas alturas, los errores son imperdonables: los tuyos han estado en el tempo y en la afinación en graves". De hecho, casi arrastra con ella a Miriam, su compañera de actuación.

La extremeña, que ha cursado 6º de canto en el Conservatorio, asumió la crítica. Ya lo había avisado Noemí Galera en el espléndido segundo pase de micro: "Os van a nominar por pequeños errores". Así fue. Claro que si nominaron a Thalía por ellos, sorprende que salvaran a una Ana Guerra que venía de arrancar a gritos la otra oreja a Van Gogh.

Cepeda y Thalía son los nominados de esta semana. / José Irún.
Cepeda y Thalía son los nominados de esta semana. / José Irún.

Cepeda, el otro nominado, sí, entró mal, con una suerte de desgarro, pero se fue creciendo en su "conexión" con Marina. Pero es verdad que con ella no había química, con tensiones por sus diferencias: que si el tono, que si no se miraban, que si ella le reprochaba quedarse sin voz por cantar los temas de otros… Por si fuera poco, Cepeda ha tenido una semana de bajón con una actitud un poco borde. Pero el gallego lo asumió y pidió una tutoría. Los problemas personales parecen ser la causa de su actitud. "Cepeda se queja por todo", bromeaba medio en serio Manu en el '24 horas'. Según Marina, el problema no es otro que los modos con los que contesta. No sólo a ella. Recordemos sus problemas con Juan Antonio… "Además de complicidad cero con tu compañera, has discutido con ella. Igual que la semana pasada. En un dueto, los artistas tenemos que lucir los dos", le abroncó Mónica Naranjo, que no desaprovecha oportunidad para recordarnos cómo los artistas (como ella). Su relación con Aitana desde 'No puedo vivir sin ti' le salvará de la expulsión. Menudas son las ‘carpeteras’… Al tiempo.

Salvados

Nerea tiene 18 años y en ocasiones se comporta como lo que es: una niña impetuosa, irreflexiva, que interrumpe a quien haga falta para hacer preguntas… Pero es también una trabajadora nata, capaz de encerrarse las horas que haga falta para repasar y ensayar. En la gala 3 se descontroló, desafinando y gritando en un tema que ya desde los ensayos nos dejaba claro que gran parte del fiasco vendría de su compañera, Ana Guerra. Al menos tuvieron conexión y se las vio divertirse… Claro que mientras ellas se divertían, los espectores nos llevamos las manos a la cabeza: a las orejas, al menos. A los oídos también. Al final, fue salvada por los profesores.

Ana Guerra y Nerea durante su actuación en la gala 3. / RTVE.
Ana Guerra y Nerea durante su actuación en la gala 3. / RTVE.

"Con la gran artista que eres y lo pequeñita que te has quedado en el escenario", le dijo Noemí Galera a Marina. "Te has movido de manera mecánica, como una bailarina en una caja de música", fueron las palabras –y los gestos, pues se levantó para recrearlos– de la jurado invitada, Julia López, de Stage. Con un 'look' de 'pin up' que le venía como anillo al dedo, la sevillana va cargada con una mochila de inseguridades que ha mostrado desde el inicio. Pero tiene una gran voz, como se aprecia una vez superados los miedos. Es de las más sensibles y emotivas, y sus llantos son los que más se escuchan cuando llega el momento de despedir a los expulsados. Marina se tiene que crecer. Y cuenta con el apoyo de sus compañeros.

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