Romper el silencio, por Cristina Morató

Cristina Morató, colaboradora de Mujer hoy


El infierno de Carla empezó cuando tenía ocho años y era alumna de un colegio de Barcelona. Sus compañeros de clase le hacían el vacío, no hablaban con ella y se dedicaban a insultarla. En el patio siempre estaba sola, no tenía a nadie y, tímida por naturaleza, se encerró en sí misma sufriendo en silencio el acoso de quienes la consideraban “rarita”. Ya entonces tenía miedo, no se atrevía a mirar a los ojos a sus compañeros e ir cada día al colegio era un suplicio. Se sentía tan sola y anulada que, al cumplir los 11 años, hizo todo lo posible por integrarse en un grupo y entonces fue aún peor. A los insultos y vejaciones se sumaron las agresiones físicas de un grupo de compañeras. Un día la empujaron por las escaleras y otro le quitaron la silla en clase y cayó al suelo de espaldas.

El mundo de Carla era entonces muy negro y las secuelas del acoso cada vez más evidentes, aunque no para sus profesores, que nunca la ayudaron. Rendía muy poco en clase, se sentía deprimida, tenía ataques de ansiedad, miedo, pensamientos de suicidio y comenzó a autolesionarse. Se refugió en la comida y, debido a los atracones, aumentó de peso. Ahora era “la gordita” que no encajaba en ningún lugar.


Con el Bachillerato, Carla cambió de centro y por primera vez se sintió segura, querida y valorada. Recuperó la sonrisa y las ganas de vivir, también mejoró su rendimiento escolar y sacaba buenas notas. Fue entonces cuando se dio cuenta de todo lo que había pasado durante su infancia y buena parte de su adolescencia. Decidió dar el paso y romper el silencio. La mejor terapia fue volcar su terrible experiencia en su trabajo de fin de Bachillerato, un tratado sobre el acoso escolar. Durante su investigación contactó a través de internet con jóvenes de todo el mundo que habían pasado por lo mismo y realizó un vídeo, “El dolor silencioso”, donde animaba a otras víctimas a plantar cara al “bullying”. Lo paradójico es que Carla –ella misma una de las protagonistas del vídeo– había sufrido un calvario durante ocho años, pero no lo sabía nadie, ni en casa, ni en el colegio ni en el instituto. Sus padres y hermanos se enteraron al publicar su trabajo, que fue premiado por la Universidad de Gerona.

Durante los años de acoso, Carla Herrero fue Silay Alkma, un personaje que se convirtió en su otro yo.
A través de su blog, Silay, apasionada de la música y el arte, escribía todo lo que le pasaba. Un diario desgarrador donde llega a pensar en el suicidio: “Estoy cansada de intentar levantarme una vez más... Esta tristeza tan profunda que habéis cultivado en mi interior, tan sutilmente, ha dado sus frutos. Felicidades. Así que he decidido que definitivamente me voy”. Hoy Carla tiene 19 años y ya no se esconde tras un seudónimo. Consiguió cerrar sus heridas y es un ejemplo de superación. Estudia Psicología, da charlas en colegios y tiene su web (www.silayalkma.com), donde comparte experiencias de “bullying” y ayuda a otras víctimas, animándolas a romper la cadena del silencio de un problema del que, dice, nadie quiere hacerse responsable.