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Lady Gaga: "Quiero centrarme solo en mi música"

Más seria, menos estrafalaria, igual de rebelde. Así es la nueva Lady Gaga. ¿La causa de su giro hacia la madurez? Nos lo contó en exclusiva para Mujerhoy.

La cantante, Lady Gaga
La cantante, Lady Gaga getty

La primera vez que estuve en la misma habitación que Lady Gaga, ella vestía como un sofá. Era el año 2014, iba de blanco vaporoso y se dirigía a una multitud en Texas. Era difícil saber dónde acababa la cantante y dónde empezaba la tapicería. Se notaba que cada movimiento le costaba un mundo. Era la época de Artpop, su tercer álbum, considerado un fracaso aunque vendió dos millones y medio de copias. Todo entonces era abigarrado en ella; sin embargo, dos años y medio después, la cantante entra en una de las estancias más lóbregas de todo Londres y se confunde con las sombras.

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"Quizá ahora consiga que la gente se fije en lo que escribo"

Viste como un mecánico de finales de los 60 que ha salido a tomarse unas copas en un antro rockero: vaqueros oscuros y camisa de rayas (con las mangas subidas para lucir tatuajes). El pelo, rubio sin disimular las raíces, lo lleva recogido hacia atrás en una coleta bastante rígida. Para una mujer que, en una ocasión, salió al escenario vistiendo únicamente una malla con estrellitas que le cubrían los pezones, es evidente que su atuendo actual es mucho más austero.

¡Aparten esa ropa de mi vista!

Le insinúo a Lady Gaga que tiene un aspecto menos recargado. "Recargado -repite en voz baja sonriendo-. Es una buena forma de llamarlo". Tras Artpop, grabó un disco de jazz con Tony Bennett, que empezaba con esta letra de Cole Porter que parecía escrita para ella: "En los viejos tiempos, atisbar una media / era algo difícil de olvidar. / Hoy en día, Dios santo, cualquier cosa es posible". Sí, es algo extensible a nuestros días: si alguien es capaz de hacerse un vestido de carne, ¿qué más se puede esperar?

"Para serte sincera -exclama inclinándose hacia delante para subrayar lo que va a decir-, me encantaría pasar por alto todo lo anterior a mi último álbum y centrarme exclusivamente en la música. Es lo verdaderamente importante, lo que he estado persiguiendo desde siempre. Y si ahora visto a diario camiseta y pantalones negros, quizá consiga que la gente se fije en lo que escribo. Esos trajes y las intervenciones artísticas tuvieron un sentido para mí, pero para mucha gente no tanto". Hace una pausa, ríe y sigue hablando. "Pero sí, para mí tenía sentido, claro.

Era una manera de expresarme, no de ocultarme. Ahora mi estilo se muestra tan natural como soy en el estudio. Lo primero que hice fue ordenar categóricamente: "¡Aparten esa ropa de mi vista! ¡Ya no visto así! ¡Ya no uso plataformas!". No puedes tocar con un montón de chicos -los chicos son Mark Ronson, Beck y Father John Misty, que colaboraron con ella en Joanne, su quinto disco, lanzado hace un año- que no van a dejar de mirar la langosta que llevas sobre la cabeza. Solo vas a conseguir es despistarlos".

La mujer real

Lady Gaga ha cumplido 30 años y quiere conquistar ahora a todos los corazones, sobre todo el de los que pensaban que una tía rara del elitista Manhattan, medio andrógina y medio exhibicionista, que jamás sería capaz de escribir una canción que les tocase la fibra. Más aún: lo que Lady Gaga pretende últimamente es dirigirse directamente a "esa mujer de la América profunda con el pelo recogido en un moño, sin maquillar, con joyas heredadas de su familia y una sudadera comprada en cualquier tienda.

"Hay algo tremendo y muy profundo en el hecho de perder a alguien de la familia a una edad temprana"

Esa mujer que lleva a un hijo de la mano, mientras con la otra sostiene una copa de vino, otros dos niños revolotean a su alrededor y, en el fondo, no sabes si está casada o no. Pero está ahí, en un concierto mío, y la veo llorar porque sabe que estoy hablando de ella". Es la mujer detrás de Joanne, después de todo, la que ha determinado el cambio de rumbo, la que ha hecho que ponga el acento en las letras de sus canciones y no en el látex. Extravagante o no, cualquier look es fruto de un cálculo, pero en una sala donde la única distracción es una vela y una mujer que podrías encontrar en cualquier lugar, hay cosas que parecen mucho más difíciles de impostar.

Lady Gaga se echa a llorar. No le corren lágrimas por las mejillas, pero sí le asoman a los ojos y hacen que le tiemble la voz. Todo lo cual me lleva a pensar si la gente tiene idea de quién es realmente. Mientras espero a que descansase un poco del viaje, converso con su padre, Joe. Hablamos de cintas de correr y hace una demostración de cómo se duerme a un bebé. Parecen una familia muy unida, pero solo después, charlando con su hija, me entero de cosas más delicadas. Joanne era la hermana de Joe.

Uno de los nombres de la cantante es precisamente ese (en su DNI figura Stefani Joanne Angelina Germanotta) y Joanne también es el motivo de uno de los tatuajes que luce: 12/18/1974, la fecha en que murió Joanne, 11 años antes de que la artista viera la luz. La filosofía oriental no suele ser un tema que salga a relucir en una entrevista con un cantante pop; sin embargo, Lady Gaga habla de su tía como si se considera a sí misma su reencarnación. Joanne, que era artista, murió a los 19 años a causa del lupus, y Lady Gaga abandonó los estudios para convertirse en artista a los 19.

Incluso ha subido fotos a Instagram con la leyenda: "Os quiero. Joanne. Abrazos y besos". Fuera, sus fans -más conocidos como pequeños monstruos- se guarecen de la lluvia bajo un andamio. Son unos auténticos incondicionales, pero con ese disco muchos se llevaron una sorpresa. "El título aludía a la relación de mi padre con su hermana", desvela la artista. Cuando Joe llora por su hermana, "se sienta y las lágrimas le inundan todo el rostro".

Ni siquiera se mueve, añade. "A lo largo de mi vida, nunca entendí por qué mi padre estaba tan triste, por qué bebía tanto y se comportaba de manera violenta. Pensaba que era culpa mía, y para toda la familia fue una situación muy dolorosa. Año tras año, era testigo de ese vacío y esa sensación de pérdida que arrastraban mi padre y mis abuelos. Hay algo tremendo y muy profundo en el hecho de perder a alguien de la familia a una edad temprana".

"Muchas mujeres, sufren el mismo tipo de problemas con los hombres"

Lady Gaga comenta que los médicos querían amputarle las manos a Joanne, pero que su abuela no los dejó. El lupus le había afectado a las extremidades; sin embargo, la familia dijo que Joanne era poeta y escritora y que necesitaba las manos para seguir creando. "Así que -añade la cantante- mi abuela entró en la sala de espera y, según confesó después, le pidió a Dios que se llevara a su hija". Si todo esto suena triste, algunos ramalazos de humor a cuenta de una entrevista en la que Lady Gaga convocó a la prensa de Berlín en un sex shop aportan luz más cálida.

La cantante es una gran conversadora, inteligente y entusiasta, con esa manera neoyorquina de hablar encogiéndose de hombros. El año que viene, debutará con un papel protagonista en un remake del clásico Ha nacido una estrella, dirigido por Bradley Cooper en donde Gaga encarna a una cantante emergente (que antes interpretaron Judy Garland y Barbra Streisand) y Cooper a un actor entrado en años. Le sugiero que, dentro de 30 años, podría volver a hacer otro remake sobre una estrella en fase crepuscular. Se crea un silencio. "¡Por Dios! -prorrumpe al fin-.

¿Ya estamos hablando del mañana? ¿Queréis dejar de programarme el futuro?". Cuando le pregunto si no teme a los críticos de cine, me devuelve una mirada sarcástica y dice que todo el mundo tiene su opinión. Y, con regodeo poco disimulado, añade: "No me cabe duda de que en internet puedes encontrar algún juicio hasta de ti mismo". Así que sí, Lady Gaga es divertida y, a pesar de su nuevo aspecto, también sigue siendo excéntrica. A lo largo de la conversación, hay tres instantes en que me regala una canción.

En esos momentos, que parecen eternos, no soy capaz de mirarle a los ojos, porque hay algo inquietante en eso de que se siente delante y empiece a cantar, y la única manera de disimular la incomodidad es bajando la vista hacia sus zapatos. Y eso es lo que hago cuando se arranca con los primeros compases de un dueto que ha grabado junto a Florence Welch ("¡Tía! ¡Tía! Todo puede ser más sencillo si nos ayudamos la una a la otra a levantarnos"), mientras golpea la mesa a modo de improvisada batería.

Así nacen las estrellas:

  • La primera versión de Ha nacido una estrella es de 1937. Pero fue la versión de 1954, con Judy Garland, la que se convirtió en un clásico. En 1976 Barbra Streisand protagonizó un remake y ahora Lady Gaga ha tomado su relevo junto a Bradley Cooper, que también dirige el filme, cuyo estreno está previsto para 2018.

Amor por su género

"La canción trata de la ayuda que deben prestarse las mujeres unas a otras", aclara, mientras voy elevando poco a poco la cabeza. "Muchas mujeres, no importa su raza, color o religión, sufren el mismo tipo de problemas con los hombres, o con sus cuerpos, o con un cierto tipo de mentalidad. Muchas mujeres se callan, porque piensan que no van a ser oídas. Y la verdad es que no es fácil. Es algo que me preocupa mucho. ¿A ti te preocupa?". Pensaba que era una pregunta retórica, pero una pausa me indica lo contrario, así que asiento con la cabeza.

Lady Gaga, en la puesta de escenario de uno de sus conciertos.
Lady Gaga, en la puesta de escenario de uno de sus conciertos.

"El trasfondo de la canción sería ese amor incondicional que todas las mujeres deberían sentir por su propio género". ¿Se refiere a una reivindicación del feminismo? "Sí, está claro. Me encantaría que las mujeres que escuchasen esta canción, cuando entraran a un bar y vieran a una tía que no conocen, se limitaran a decir: "¡Tía! ¡Tía!". Lo cual significa: "Estamos aquí, en este bar. Todos esos tíos son idiotas, pero tú y yo nos tenemos la una a la otra...". Sí, se tienen la una a la otra, pero yo me pregunto: ¿y quién tiene a Lady Gaga? La artista ha vendido casi 30 millones de discos en todo el mundo.

"Todos queremos dar una imagen perfecta, pero jamás he sido más feliz que cuando era una niña"

Es, sin duda, la estrella del pop más interesante del final de la década y ha ganado seis premios Grammy. Sin embargo, si la comparamos con Beyoncé o Taylor Swift, a ojos del público actual, Lady Gaga está un peldaño por debajo. Sus conciertos convocan menos público que los de otras grandes estrellas, pero el escándalo no ha dejado de acompañarla. Se criticó de forma muy dura el carácter cutre y demasiado elemental de su última gira, patrocinada por una marca de cerveza, y también la acusaron de desembolsar cinco millones de dólares para poder actuar en la Super Bowl.

Todo ello mientras sigue asimilando la tibia reacción ante su último disco. Lady Gaga es la última de las grandes estrellas que han hecho de la extravagancia un arte, y la mera alusión a David Bowie provoca que sus ojos se llenen otra vez de lágrimas. En la gala de los Grammy, el pasado febrero, le dedicó un homenaje inolvidable. "Siempre me maravilló su capacidad de sentirse cómodo en su condición de histrión". Y lo dice alguien que apareció en la televisión alemana vestida como la rana Gustavo, sin restarle un ápice de atractivo.

"Por es siempre me he puesto a la defensiva cuando la gente ha comentado mis puestas en escena -reflexiona-. La cuestión era, en un primer momento, impactar y desconcertar a la audiencia. Pero, cuando analizas a Bowie, te das cuenta de que era más brillante como músico que como el personaje que recordamos sobre el escenario".

Lady Gaga cancela sus conciertos en España:

  • Las puestas en escena de la cantante neoyorquina -marcadas desde el inicio de su carrera por sus extravagantes atuendos- alcanzaron su climax en el intermedio de la Superbowl el pasado febrero, cuando realizó el que es hasta ahora el espectáculo más caro en la historia de dicho evento, usando, entre otros artilugios, 500 drones. También iban a ser espectaculares los conciertos que la cantante iba a ofrecer en el Palau San Jordi de Barcelona el 21 y 22 de septiembre, dentro de la gira Joanne World Tour, que arrancó el 2 de agosto en Vancouver ante 18.000 personas. Pero los ha tenido que cancelar por problemas de salud.

Tolerancia y melancolía

Lady Gaga, desde luego, se esfuerza por ser algo más que una presencia impactante. Entre sus influencias, suele citar a Andy Warhol, pero su mundo, en realidad, está mucho más cerca del de M. C. Escher, el artista de los juegos visuales y las dimensiones imposibles. Te puedes quedar solo con esa imagen tan atolondrada en apariencia, pero si profundizas un poco, te das cuenta de que hay mucho más calado del que podíamos imaginar.

Interpretación de la canción 'Ha nacido una estrella'.
Interpretación de la canción 'Ha nacido una estrella'.

Ha sido desde siempre una gran defensora de la tolerancia, lo que la ha llevado incluso a hablar con dureza de sus raíces católicas, y eso teniendo en cuenta que hoy vive en un mundo bastante más intolerante que el que conoció de niña. La primera línea de Angel Down (Ángel caído), uno de los temas de su último y melancólico álbum, reza así: "Confieso que estoy perdida". Eso antes de acabar preguntando lo siguiente: "¿Dónde están nuestros líderes?". Su clásico Born This Way (Nacida así) lanzaba una llamada a aceptar las cosas como son. Pero en la era Trump, ¿no se siente desalentada?

"Diría que me estoy haciendo mayor y tengo una noción más adulta de la realidad. Con mis canciones sobre el amor y lo positivo de la vida, trato de expresarme de manera que no peque de ingenua, pero también de forma que la gente me entienda y pueda generar una reflexión. Intento hablar claro de lo que sea, incluido el dolor, y no dejarme nada en el tintero, no censurarme. Cuando escuchó mi último disco, mi madre lloró. Le pregunté por qué y me respondió: "Porque hay mucho dolor en tu voz".

Cuando nos despedimos con un abrazo, constato lo bajita que es. Es alguien que, durante un rato, se ha cargado el mundo a sus espaldas y ahora acusa el esfuerzo. Siendo como es una artista consciente del auge del conservadurismo en su país y en gran parte del mundo, no se le escapa que lo que tocaba ahora no era sacar un álbum pop con letras frívolas y mensajes de un optimismo superficial. Su nuevo aspecto es claramente americano, pero de esa América profunda que lleva sombreros de cowboy, odia lo que representa Manhattan, escucha a Garth Brooks y vota a Donald Trump. Lady Gaga proviene de un mundo que ellos aborrecen, pero hace un tipo de música que adoran.

Y está empeñada en cuadrar el círculo. "Creo que todo el mundo tiene a una Joanne en su vida -dice-. Todo el mundo tiene a alguien que ha perdido o que perderá tarde o temprano. Mi mejor amiga tiene cáncer en fase 4...". Y se arranca de nuevo a cantar: "Hace siete años, ya te dije que lo conseguirías". Tamborilea con los dedos mientras yo sigo el compás con los pies. "Con el pinot, con el vino pinot las chicas abren su corazón. / Mira cómo sus ojos azules se vuelven dorados". Nos vamos. Necesito una copa de vino.

Esa canción habla también de su tía. "Todos queremos proyectar una imagen perfecta de lo que somos -añade Stefani Joanne Angelina Germanotta-. Pero jamás me he sentido más feliz y auténtica que cuando era niña". Lady Gaga camina despacio por la noche. Me viene a la mente Entrevista con el vampiro. En parte, porque está oscuro y ella es muy pálida. También porque hay velas y lleva gafas de sol. Pero, sobre todo, porque hay mucho, muchísimo en ella donde hincar el diente.


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