Hace unos días, el boe publicaba que el título de duquesa de fernandina ya no le pertenece. pero ella ha heredado de su madre, la conocida como ‘duquesa roja’, su afán de lucha. Ahora, esta gonzález de gregorio y álvarez de toledo está volcada es conservar la hermosa casa familiar de quintana redonda (soria), que va a alquilar para eventos.

Entre un tropel de pequeños pueblecitos de Soria nos saluda la población de Quintana Redonda y, en ella, presidiendo, la casa de Pilar Medina-Sidonia que desde 1790 pertenece a su familia, los González de Gregorio. Al atravesar la puerta de esta residencia, uno tiene la sensación de dar la mano a distintas generaciones de vida señorial, pero sencilla. El viernes 29 salió publicado en el BOE que el ducado de Fernandina, que hasta ahora poseía Pilar, pasa a ser propiedad de su sobrino, Alonso, primogénito de su hermano Leoncio, actual duque de Medina-Sidonia. Hoy Corazón paseó con la presidenta de Christie´s España por sus maravillosos parajes y por su memoria.

Hoy Corazón El pasado viernes salió publicado en el BOE que el Ducado de Fernandina queda anulado. ¿Cómo se siente la ya exduquesa de Fernandina?
Pilar Medina Sidonia
Me he llevado un disgusto, pero esto es un disgusto y no una desgracia. Creo y siempre creeré que tengo razón moral y legalmente. Pero estoy tranquila, porque es algo para lo que estaba preparada. Una desgracia es perder tu casa, tus negocios o tu trabajo, que es lo que está pasando todos los días. El título de Fernandina está anulado desde el viernes 29 de junio, y no antes, y actualmente no pertenece a nadie.

H.C. ¿Qué le lleva a mantener esta casa?
P.M.S.
Que es un recuerdo de familia. Mi padre me la dejó con el ruego de que la conservara. Es un reto difícil porque es muy costosa, pero me gustaría dejársela a mis hijos mejor de lo que yo la recibí.

H.C. En toda buena casa antigua hay un fantasma. ¿Y aquí?
P.M.S.
En esta debe de haber alguno, pero es muy discreto y educado. Aquí hay ventanas grandes y con bastante luz, y a los fantasmas les gustan los recovecos. Yo sé de otras casas de mi familia donde hay más fantasmas… (risas).

H.C. Entre estas paredes vivió  junto a su padre y su abuela. ¿Cómo eran aquellos años?
P.M.S.
Muy a la antigua. Se vivía para adentro, aunque venía gente y amigos de visita. Era una vida un poco decimonónica.

H.C. ¿Quién fue su padre?
P.M.S.
Leoncio González de Gregorio. Un señor muy guapo, apegado a sus convicciones y, quizá, un poco solitario.

H.C. ¿Qué aprendió de él?
P.M.S.
El rigor, la honradez, el orden, cuidar el aspecto físico, las buenas formas y las tradiciones.

H.C. ¿Qué visitantes ilustres han pasado por esta casa?
P.M.S.
Creo que el más insigne fue Alfonso XIII. Vino en 1919 a visitar Soria y a cazar a Fuentepinilla. Últimamente, ha venido Cayetana Alba, a la que le gusta bastante el estilo de esta casa.

H.C. ¿Quién fue su madre?
P.M.S.
Isabel Álvarez de Toledo Maura, duquesa de Medina-Sidonia, una mujer con una personalidad muy especial. Una persona valiente, que se enfrentó al gobierno de Franco para defender sus ideas, y bastante comprometida con la cultura. Yo creo tuvo mucho mérito.

H.C. ¿Comparte con ella su amor por la libertad?
P.M.S.
Sí, pero de distinta manera. Aunque soy muy individualista e independiente, estoy mucho más metida en el sistema que ella. También porque me ha tocado vivir otra época en la cual tampoco nadie puede permitirse prescindir de todo y hacer lo que quiera. Yo por lo menos no podría (sonríe).

H.C. ¿Qué recuerdos tiene de ellos juntos?
P.M.S.
No tengo muchos, pero sí de la casa de Sanlúcar de Barrameda, de un perro lobo que teníamos... Pero más que recuerdos son como imágenes. Yo era muy pequeña cuando se separaron. Tenía cuatro años.

H.C. ¿Tiene alguna receta para ser feliz?
P.M.S.
Yo creo que la felicidad no es permanente. Hay momentos felices, pero es muy difícil cuando uno ya es mayor y es consciente de tantas cosas vivir en un estado de felicidad constante, porque sería lo mismo que vivir en un estado inconsciente. Es importante saber disfrutar. Cuando hay problemas, hay que tener en cuenta que todo, lo bueno y lo malo, es pasajero.

H.C. ¿Qué tiene de maravilloso esta casa?
P.M.S.
La bonita luz que entra. Es un remanso de paz, aunque no esté en un sitio solitario, sino junto a un pueblo.

H.C. Tras tres matrimonios, ¿cree en el amor?
P.M.S.
Claro, si no, no me habría casado tres veces (risas).

H.C. Cuando viene a este pueblecito de Soria se implica con sus vecinos. ¿Han heredado sus hijos, Pepito y Tommy, su amor por esta casa?
P.M.S.
Creo que sí, lo que ocurre es que están en la edad de hacer su vida. Yo, a mi edad, puedo asumir más los condicionamientos y la parte sacrificada que conlleva esta casa.

H.C. Es presidenta de Christie´s España. ¿Por qué cree que la eligieron?
P.M.S.
Habría que preguntárselo a quienes lo hicieron (sonríe), pero supongo que pensaron que estaba capacitada para dar la imagen y para ayudar en los diferentes aspectos sociales y culturales del negocio por mi interés por ciertos temas, y por estar relacionada con diferentes sectores de la sociedad.

H.C. ¿Nunca ha sentido la tentación de quedarse con piezas únicas en el mundo, como la Perla Peregrina?
P.M.S.
Pues sí, cuando uno está en Christie´s y ve pasar tantos tesoros se siente muy pobre (sonríe). Hay maravillas que te encantaría tener y otras que no son tan de primer orden, pero que te fascinan porque sabes que pasan por ti una vez en la vida y que han estado a tu alcance.

H.C. ¿Se ha visto en la necesidad de deshacerse de alguna pieza de su familia?
P.M.S.
Hasta el momento no.

H.C. ¿Qué significado tiene para usted la palabra familia?
P.M.S.
Como para todo el mundo, pero quizá casas como esta te involucran más aún. Se abren paso en tu vida hasta el punto de que parece que llevas sobre tus hombros a tus antepasados.

H.C. Esta casa está repleta de trofeos hípicos, ¿no ha sentido esa pasión por los caballos que tuvo su padre?
P.M.S.
Y también mi madre durante una temporada. Aquí hubo una yeguada de caballos hispano-árabes. Yo supe montar desde pequeña y aprendí con mi abuelo Leoncio a guiar coches de caballos. A él, incluso, le gustaba domarlos. Lo que ocurre es que vi sufrir mucho a mi padre a causa de una caída de un caballo por la que se le rompieron las vértebras y que le provocó más tarde una enfermedad. Le cogí miedo a montar y a estas alturas de la vida no pienso hacerlo.

H.C. ¿Qué más le da miedo?
P.M.S.
Muchas cosas. Todo el mundo tiene miedos y con la que está cayendo en España, aún más… Me da miedo que las cosas salgan mal y no podamos salir airosos de los proyectos que tenemos entre manos. A veces, tenemos miedo a envejecer y no saber hacerlo bien.

H.C. Se abre una nueva etapa en Quintana Redonda. En este lugar, incluso, podrán celebrarse bodas…
P.M.S.
Sí, tengo un acuerdo con unos socios, entre los que está el estupendo cocinero Enrique Martínez, del restaurante Maher, un nombre importante para la gastronomía de Navarra. Es algo que hago con ilusión porque me va a ayudar al mantenimiento de esta casa. Además, otras personas disfrutarán de este sitio privilegiado. Y va a ser bueno para este pueblo, que necesita un impulso.

H.C. ¿No le interesa la moda?
P.M.S.
Sí, claro. Pero tengo un estilo personal. A veces estoy de moda y otras, no.

H.C. Ha vivido en París y en Argentina, pero uno se caracteriza por sentirse profundamente española…
P.M.S.
Hice una elección importante para volver a España y estoy encantada de vivir aquí.

H.C. Aquí se casó una vez…
P.M.S.
La primera vez. Fue una boda muy bonita, no demasiado grande por cuestiones familiares, pero estuvo muy bien.

H.C. ¿Cómo son sus hijos, Pepito y Tommy?
P.M.S.
Dos personas importantísimas en mi vida. He sido una madre distinta con cada uno de ellos, ya que se llevan 13 años y no es la misma experiencia. Siempre están cerca de mí, pero yo sé que ellos tienen su propia vida y yo, la mía.

H.C. ¿Puede confesar algo que no se sepa de usted?
P.M.S.
Que mi grupo sanguíneo es 0 positivo (risas).